Guiones para títeres: La cigarra y la hormiga

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El guión que hoy presentamos está inspirado en la conocida fábula atribuida a Esopo. Es un texto poco adaptado y representado en teatro para niños. La razón es que el mensaje que siempre ha transmitido ha quedado anticuado y a la moraleja se le considera poco progresista. Así que lo más fácil es mirar hacia otro lado y buscar otra adaptación.

El hecho de que la hormiga decida no ser solidaria y compresiva con la cigarra, que ha despilfarrado su tiempo, resulta que para muchos es poco educativo y pedagógico. Eso sí, después nos tiramos de los pelos porque nuestros hijos y alumnos carecen de capacidad para el esfuerzo y son incapaces de tener unos objetivos más o menos claros.

Hace unos meses me encargaron escribir y representar la fábula para un público adulto. Adapté el guión y lo representé con mi compañía. Y este acercamiento a la historia me hizo mirar este clásico con las gafas de “ver de cerca”. Y ahora lo he vuelto a adaptar para niños.
Es un texto que no recomiendo para todos, tan sólo para los que tienen capacidad de diálogo y para lo que, alguna que otra tarde, se dedican a pensar por si mismos.

La Cigarra y la hormiga
Autor: José Luis García

(Estamos en un exterior, al aire libre).
(Entra el Presentador).
PRESENTADOR.-
Respetable público, espero que estéis todos bien sentados, aunque sea en el suelo. Os pido un aplauso para que comience la historia de la fábula de aquel cuento de “La cigarra y la hormiga”. -¡Bravo!
(Sale).
(Entra Hormiga).
HORMIGA.-
-¡Uf, qué calor hace ya a esta hora! Pero hay mucho que hacer antes de que llegue el frío.
(Se agacha y con esfuerzo levanta desde abajo una casa de ladrillo. Hormiga resopla y resopla por el esfuerzo hasta que la deja colocada a su gusto).
HORMIGA.-
Ha costado, pero he conseguido construir mi hogar.
(Mira de un lado a otro).
Falta algo…
(Sigue observando).
-¡Claro que falta algo!, -¡y es que hay que prestar atención a todos los detalles!
(Se marcha y al poco rato vuelve a aparecer con unos árboles, que coloca en el otro extremo del escenario, algo alejados de la casa).
HORMIGA.-
-¡Aquí están perfectos!
(Observa su obra).
Un buen paisaje te ayuda a tener la mente despejada.
(Escuchamos en Off la voz de Cigarra, que canturrea).
CIGARRA.-
La cucaracha…
La cucaracha,
ya no puede caminar.
La cucaracha,
la cucaracha
se ha “jartao” de currar…
HORMIGA.-
No puedo creer que sea esa haragana.
(Entra Cigarra. Tiene en la cabeza un gorrito de fiesta, de esos con colorines y forma de cono; da la sensación de llevar toda la noche de fiesta).
CIGARRA.-
La cucaracha…
La cucaracha,
ya no puede caminar.
La cucaracha,
la cucaracha
se ha “jartao” de currar…
(Baila y canta, ajena a Hormiga que la observa, hasta que casi choca contra la casa).
Vaya, vaya… -¿De quién será este “chabolo”?
HORMIGA.-
Es mío. Acabo de terminar de construirlo. Y tú deberías hacer lo mismo, que el otoño no durará para siempre.
CIGARRA.-
(Que mira a Hormiga).
-¡Sopla!, pero si es Hormiga la currante. Muy bonito tu “chabolo”, pero deberías divertirte más, que la vida es corta como una longaniza.
HORMIGA.-
Las longanizas no son cortas, sino largas.
CIGARRA.-
No, si se las come el perro…
(Ríe y se aleja con su canturreo hasta que casi tropieza contra los árboles).
CIGARRA.-
-¡Sopla!, -¡qué espárragos más grandes!
(A Hormiga).
-¿También los has plantado tú?
HORMIGA.-
Claro, las cosas no crecen solas.
CIGARRA.-
-¡Jó, qué currante y qué aburrida eres… Me voy a dormir la mona… Ya sabes, todos dicen de mí que soy muy mona.
(Ríe).
Adiós, merluza; y ya sabes que te lo digo con cariño.
HORMIGA.-
Prepárate para el frío”
CIGARRA.-
Y tú disfruta del presente, -¡pesá!
(Se marcha Cigarra).



HORMIGA.-
Tengo mucho que hacer y el tiempo pasa volando.
SOL.-
(Que asoma en el cielo).
-¡Volando voy!… -¡Volando vengo!… Y por el camino, calorcito tengo.
(El Sol, ante la mirada de Hormiga, atraviesa la escena hasta que deja de verse).
-¡Ostras!, qué tarde se está haciendo y tengo tantas cosas que hacer.
(Sale de escena en dirección a los árboles y dejamos de verlo un instante).
(Hormiga vuelve a entrar, cargado con un enorme tomate. Hormiga resopla por el esfuerzo, y para tomarse un respiro deja el tomate en suelo).
HORMIGA.-
Con este calor, todo parece pesar el doble… -¡Venga, adelante!
(Se dispone a coger el tomate, pero éste se aleja de él. Hormiga da un salto, sorprendido. Vuelve a intentar coger al tomate, pero éste se aleja de él cada vez que se aproxima a cogerlo. Comienza una persecución por toda la escena, siempre Hormiga detrás del tomate).
HORMIGA.-
(En una pausa, en la que ambos se han detenido).
Es increíble, un tomate moviente. -¡Jopelines!
CIGARRA.-
(Que aparece desde abajo, como si saliera de debajo del tomate).
-¿Jopelines, has dicho jopelines? Si hasta para hablar eres una aburrida.
HORMIGA.-
-¿Eras tú quién movía el tomate?
CIGARRA.-
Pues claro, pelma; para que te diviertas un rato.
HORMIGA.-
Eres… Eres…
CIGARRA.-
”Maravillosa, ya lo sé, me lo dice todo el mundo. Anda, vente conmigo. Voy a una fiesta de disfraces y seguro que lo pasaremos bien.
HORMIGA.-
Tengo mucho trabajo por hacer.
CIGARRA.-
-¡Y que lo digas! Te queda un montón de trabajo que hacer para dejar de ser una aburrida y una pesada.
(Se marcha Cigarra).
HORMIGA.-
-¡Trabaja!
CIGARRA.-
(Que asoma).
-¡Disfruta hormiguita, antes de que te quedes tiesita.
(Ríe ella misma con su propia broma).
Es que soy la más graciosa.
(Se marcha).
HORMIGA.-
El frío llegará y las cosas no serán tan fáciles como en estos meses.
(Cigarra no le ha oído).
Bueno, ánimo Hormiga, que queda mucho tomate.
(Levanta el tomate y entra con él en la casa).
(Una zanahoria aparece desde abajo, como si brotara del suelo).
(Hormiga aparece desde la casa y ve a la zanahoria).
HORMIGA.-
-¡Vaya!, después de un tomate, no viene nada mal una zanahoria.
(Se acerca hasta la zanahoria y la levanta del suelo).
Bueno, ya tengo algo más con lo que llenar la despensa.
(Entra en la casa).
(Como ya sucedió antes, una zanahoria brota del suelo, en mitad de la escena).
(Hormiga aparece desde la casa).
HORMIGA.-
Vaya, parece un terreno propicio a las zanahorias.
(Se acerca confiado hasta la zanahoria y se agacha para cogerla, pero ésta se aleja de un salto, se gira y podemos verle ojos y boca).
ZANAHORIA.-
-¡Quietas esas manos!
(Hormiga da un salto que lo aleja de la zanahoria).
HORMIGA.-
Perdón, pensaba que eras una verdadera zanahoria.
ZANAHORIA.-
Pues yo estoy pensando que eres una verdadera psicopatata, digo psicópata.
HORMIGA.-
La fiesta es un par de manzanas más abajo.
ZANAHORIA.-
(Que mira a su alrededor).
-¿Qué manzanas?, yo no veo manzanas… -¡Ah, ya te entiendo!
HORMIGA.-
Menos mal.
(La Zanahoria comienza a alejarse).
ZANAHORIA.-
Y tú, cuidado conmigo, que te tengo “calá”; psicopatata.
(Se marcha la Zanahoria).
HORMIGA.-
Aparte de hacerme perder el tiempo, estos juerguistas van a darme dolor de cabeza.
CIGARRA.-
(Que entra de nuevo).
Vente a la fiesta, sardina.
HORMIGA.-
Ya te lo he dicho: hay que trabajar para el futuro.
CIGARRA.-
Yo también te lo tengo dicho, eres como el pan duro, porque no hay quien te trague; sosaina.
(Se marcha Cigarra).
HORMIGA.-
-¡Ay, madre!, que poco entiende el que no quiere entender.
(Entra en la casa).
(Se escuchan truenos, el sonido de la lluvia y del viento. Hormiga aparece desde la casa).
HORMIGA.-
Menos mal que ya tengo el trabajo casi terminado.
(Sigue el sonido de la tormenta. Hormiga entra en la casa. Al rato aparece Cigarra).
CIGARRA.-
(Que llama).
-¡Hormiga, amiga!, -¿dónde estás?
(Aparece Hormiga desde la casa).
HORMIGA.-
Aquí estoy, trabajando como siempre.
CIGARRA.-
Hace frío, amiga. En tu casa seguro que se tiene que estar bien calentita y seguro que tendrás montones de comida.
HORMIGA.-
He trabajado duro todo el año para estar preparada.
CIGARRA.-
-¿Qué te parece si me dejas entrar en tu casa y compartes tus cosas con tu buena amiga, hasta que pase esta mala racha? Lo pasaremos bien.
HORMIGA.-
-¿Qué hiciste en lugar de trabajar?
CIGARRA.-
Ya lo sabes, cantar de fiesta en fiesta y tratar de ser feliz. Pero ahora tengo frío.
HORMIGA.-
Pues ahora que ha llegado el frío, además de cantar, baila y así entrarás en calor… Tienes que aprender a esforzarte y a prepararte para el futuro, como yo he hecho durante todo este tiempo.
(Hormiga entra en su casa).
CIGARRA.-
-¡Vaya! Yo siempre pensé que esta soseras compartiría conmigo todas sus cosas.
HORMIGA.-
(Desde dentro de la casa).
-¡Trabaja!
CIGARRA.-
Al final tendré que trabajar. -¡Qué desperdicio!, -¡con lo mona que soy!
(Se marcha Cigarra).
(Suena una música alegre).
(Entra el Presentador).
PRESENTADOR.-
Esta ha sido nuestra historia, del cuento de aquella fábula.
CIGARRA Y HORMIGA.-
(Que entran).
-¡Viva la fábula!
PRESENTADOR.-
Y como en toda fábula, la moraleja ha quedado bien clara.
(A Hormiga).
-¿O no?
HORMIGA.-
Clara, blanca y en botella. -¡Viva la fábula!
CIGARRA.-
-¿Y nos podrías decir cuál es?
HORMIGA.-
Pues que teniendo un objetivo claro, el trabajo y la dedicación nos permitirán alcanzar nuestros objetivos.
CIGARRA.-
-¡Bravo!
PRESENTADOR.-
-¡Bravo!
(Suena de nuevo la música alegre).
Hasta aquí nuestra historia, que esperamos que os haya gustado.
HORMIGA.-
Yo al menos me lo he pasado de fábula. -¡Viva la fábula!
(Los personajes hacen una reverencia, se despiden y se van, con la música siempre de fondo).
FIN


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