Guiones para tí­teres: La libertad del lobo


Este texto dialogado está inspirado en la fábula de Esopo titulada “El lobo y el perro”. La historia nos habla de la libertad: “El pobre libre es más feliz que el rico esclavo, pues la libertad es tan estimable como la vida y vale más que todas las riquezas del mundo”. Así­ es.
Recomendado a partir de los 7 años.

La libertad del lobo
Autor: José Luis Garcí­a

(Nos encontramos en un claro del bosque. Es de noche y en lo alto del cielo brilla la Luna llena).
(Entra el Lobo, es grande, pero flaco y desmadejado).
LOBO.-
Perra suerte la mí­a. Hace dí­as que no pruebo bocado.
(Entra el Perro, es mucho más pequeño el que Lobo, pero se le ve bien alimentado; lleva un grueso collar de cuero al cuello).
PERRO.-
-¿Perra suerte has dicho? Si te quejas, deberí­as decir “loba suerte”, ya que a mí­ me van bien las cosas.
LOBO.-
-¿Y eso cómo es posible, señor Perro? Se supone que yo soy más fuerte, y sin embargo tú estás mejor alimentado que yo.
PERRO.-
Es mi amo quien me cuida y alimenta. A cambio, yo vigilo su casa.
LOBO.-
No parece un mal trato.
PERRO.-
Vente conmigo. La casa de mi amo es grande y hay mucho que vigilar. Mi buen amo estará contento de que seamos dos quienes vigilan.
LOBO.-
-¿Hablas en serio? Estoy más que harto de pasar hambre.
PERRO.-
Los perros somos gente seria. Vente conmigo.
(El Lobo se acerca al Perro).
LOBO.-
No sabes la alegrí­a que me das.
(Observa el collar del Perro).
Por curiosidad, -¿qué es eso que llevas al cuello?
PERRO.-
-¡Ah!, un simple detalle sin importancia. Es el collar al que mi amo ata la cadena que me sujeta durante el dí­a.
LOBO.-
-¡Vaya!
PERRO.-
Pero no pasa nada. Por la noche me deja libre y puedo ir de aquí­ para allá.
LOBO.-
-¿Atado durante todo el dí­a?
PERRO.-
Así­ vigilo mejor y no me despisto de mis obligaciones.
LOBO.-
Lo siento, señor Perro. Yo no renuncio a mi libertad. Prefiero pasar hambre de vez en cuando que dejar de ser libre.
(Se escucha el canto de un gallo).
PERRO.-
Me voy pues, señor Lobo. Oigo el cantar del señor Gallo, que me avisa de que mi amo me espera con la cadena y con mi plato de comida.
(Sale el Perro. Vuelve a cantar el gallo).
LOBO.-
Por mi abuelo Pancracio. -¡Una cadena a cambio de comida! Sólo pensarlo me quita el apetito.
(Sale el Lobo).
FIN




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