Guiones para tí­teres: La tetera de la buena suerte


El texto que presentamos está inspirado en un cuento popular de Japón, recogido por Iwaya Sazanami (1870-1933). Trata sobre los sueños de cada uno de nosotros y de cómo la vida es nuestra aliada para conseguirlos, siempre y cuando creamos que la vida es ni más ni menos que nuestro camino, con corazón y genialidad; como la Tetera de la Buena Suerte.
Recomendado desde los 5 a los 99 años.

Guiones para tí­teres: La tetera de la buena suerte
Autor: José Luis Garcí­a

(Estamos en la humilde vivienda de Morinji, un anciano monje. De entre todas las cosas que pueblan el lugar, que no son demasiadas, destaca una bella y extraordinaria tetera).
(Entra Morinji, se sienta y desde esa posición contempla en silencio a la tetera).
MORINJI.-
Es una tetera muy bella. De eso no hay duda.
(Poco a poco se queda dormido, sentado).
(Al poco rato, la tetera comienza a moverse, le salen cuatro patas y cabeza de tejón. Anda con cierta torpeza y de esa manera, tropieza contra uno de los muebles de la habitación. El golpe produce un fuerte ruido, aunque Morinji no se despierta).
MONJE 1.-
(Que entra).
Maestro, -¿estáis bien?
(El Monje ve a la tetera avanzando por la habitación).
-¡Qué horror!
(Llamando).
-¡Ven, por favor!
MONJE 2.-
(En off).
-¿Qué te pasa?
MONJE 1.-
-¡La tetera está embrujada!
MONJE 2.-
(Que entra).
-¿Qué dices?, -¿qué clase de té has tomado hoy?
(Justo al terminar de hablar, ve a la tetera con cabeza de tejón que deambula por la habitación. Queda en silencio un instante).
Esto es asombroso.
(La tetera lo escucha, se vuelve hacia ellos y avanza con lentitud en esa dirección).
MONJE 1.-
-¡Viene hacia nosotros!, -¡huyamos!
MONJE 2.-
No seas cobarde. Más bien es una situación divertida. Pero el Maestro no se ha dado cuenta de nada. Vamos a despertarle, para que vea lo que sucede.
(Los dos monjes se acercan hasta Morinji, que sigue dormido. Mientras sucede esta acción, y sin que los dos monjes se percaten de ello, la tetera vuelve a su lugar y esconde sus cuatro patas y la cabeza; queda como una tetera corriente, aunque bella).
MONJE 1.-
(Mientras zarandea a Morinji).
-¡Maestro, despierte!
MONJE 2.-
-¡Sucede algo extraordinario!
MORINJI.-
(Que se despierta).
-¿Qué es lo que pasa?
MONJE 1.-
(Muy alterado).
-¡A la tetera le han salido patas y cabeza!
MONJE 2.-
Y camina por la habitación.
MORINJI.-
(Que se frota los ojos, somnoliento).
-¿La tetera con patas?, que todo lo sagrado nos proteja.
(Los tres personajes se vuelven hacia la tetera y la ven quieta, como un objeto cualquiera).
-¿Os habéis vuelto locos, o habéis tomado del té de la risa?
MONJE 2.-
No lo entiendo, maestro.
MONJE 1.-
Hace un instante caminaba hacia nosotros.
MORINJI.-
Me habéis despertado con vuestras tonterí­as. Iré a calentar un poco de agua y tomaré un poco de té blanco… Siempre y cuando la tetera no se ponga a bailar. -¡Qué todo lo sagrado me proteja de las tonterí­as de estos dos monjes!
(Sale).
(Hasta que vuelve a entrar Morinji, los dos monjes están en silencio y observan con desconfianza a la tetera).
(Morinji entra con un cazo con agua caliente. Mira a los dos monjes).
MORINJI.-
-¿Aún estáis aquí­?
MONJE 1.-
Os aseguro que antes vimos cómo caminaba.
MORINJI.-
El caso es que ahora es la tetera de siempre, en su mueble de siempre; así­ que ya podéis suponer que no os voy a creer. Id a vuestras ocupaciones y no volváis a beber de ese té.
MONJE 2.-
Sí­, maestro.
(Salen los dos monjes).
(Monrinji se acerca con el cazo de agua caliente hasta la tetera y se dispone a verter el agua en ella, pero la tetera vuelve a transformarse en tejón con cuerpo de tetera y se aleja del maestro).
TETERA.-
Caliente, ese agua está demasiado caliente. -¡Me quemará!
MORINJI.-
-¡Por las barbas de mi tatarabuelo!, -¡es cierto!, -¡la tetera está embrujada!
(Corre hacia el lugar por el que se fueron los dos monjes. Los llama).
-¡Venid!, -¡la tetera se mueve!, -¡ayudadme a cogerla!
(Mientras llama a los otros y Morinji no ve lo que sucede, la tetera vuelve a su lugar y queda quieta, sin rastro de patas ni cabeza).
(Entran los dos monjes. Morinji se vuelve hacia la tetera. Quedan como estatuas un instante al comprobar que la tetera está como siempre, sin ningún signo de animación).
MORINJI.-
A vuelto a quedar inmóvil.
MONJE 2.-
-¿Veis cómo es cierto?
MONJE 1.-
Es terrible convivir con una tetera embrujada, -¿qué vais a hacer?
MORINJI.-
Voy a venderla, eso es lo que voy a hacer.
BUHONERO.-
(En off).
Compro muebles viejos. Ha llegado el buhonero. Compro lo viejo, muebles, amotos, cacharros viejos… -¡El buhonero!
MORINJI.-
-¡Es una señal del destino!, -¡id a por ese hombre!
(Los dos monjes salen a todo correr).
Una tetera embrujada es demasiado insólito para un viejo monje como yo.
(Entra el Buhonero).
BUHONERO.-
Maestro, vuestros discí­pulos me han dicho que quiere vender una tetera.
MORINJI.-
En realidad, te la regalo.
BUHONERO.-
Hoy es mi dí­a de suerte.
MONJE 2.-
(En off).
-¡Maestro, preguntan por usted!
MORINJI.-
-¡Por todo lo sagrado, como me gustarí­a un poco de paz! Enseguida vuelvo.
(Sale Morinji. El Buhonero hace una reverencia mientras el otro sale. Detrás de él, la tetera vuelve a cobrar vida. El Buhonero se gira hacia ella y la ve en movimiento).
BUHONERO.-
-¿Qué milagro es éste?, -¿tú eres la tetera o un bicho te ha comido?
TETERA.-
No te asustes. Me llaman la Tetera de la Buena Suerte. Además, soy capaz de algunas habilidades, como hacer acrobacias, o bailar con mi patas traseras o delanteras.
BUHONERO.-
Eso es fantástico. Podrí­a abrir un teatro y tu serí­as la estrella.
MORINJI.-
(En off).
Ya llego. Ya estoy contigo.
TETERA.-
No le digas que conoces mi secreto.
(La tetera vuelve a transformarse y a quedar inmóvil. Entra Morinji).
MORINJI.-
Entonces, -¿aceptas mi regalo?
BUHONERO.-
Será un honor para mí­, maestro.
MORINJI.-
Tuya es. Puedes llevártela.
(El Buhonero coge la tetera y sale con ella de la estancia).
MORINJI.-
Por fin un poco de paz.
(Sale Morinji).
(Se escucha una música de circo. Mientras ésta suena, cambia la escenografí­a. Estamos en un teatro, con su escenario, sus focos y su público. Escuchamos una voz, desde fuera de la sala, sigue la música).



VOZ.-
(En off).
No os perdáis el espectáculo que desde hace un año llena la sala de este teatro. Aquí­ veréis a Bunbuku, la tetera acrobática, que hace trucos nuevos y originales. No perdáis ésta oportunidad. Podéis pagar la entrada después de que hayáis visto la representación. -¡Entrad, entrad!
(Sobre el escenario, se coloca la cuerda de funambulista. Cambia la música y la tetera con patas y cabeza se sube a la cuerda y sobre ella hace variados y arriesgados números de acrobacia. Al terminar el público aplaude con entusiasmo. Cambia de nuevo la música y la tetera con nariz de payaso, realiza peligrosas y divertidas piruetas sobre una escalera de madera. El público rí­e primero y aplaude luego al finalizar el número).
(El Buhonero, vestido ahora como Maestro de Ceremonias aparece en el escenario).
BUHONERO.-
Gracias, estimado y querido público. Hoy habéis visto la última representación de Bunbuku, la tetera acrobática. En este año de representaciones diarias hemos ganado una pequeña fortuna. La mitad de ella se la donaremos al Maestro Morinji y con la otra mitad nos retiraremos Bunbuku y yo. Gracias a Bunbuku y Morinji he encontrado mi buena fortuna, que consiste en que cada uno avance con corazón por su propio camino, sintiendo felicidad por apreciar la alegrí­a y la tristeza. Adiós, amigo público.
(Suena la música circense y desaparecen la tetera y el Buhonero. Luego desaparece el público. Un poco más tarde, el teatro. Sólo queda el espacio vací­o).

FIN


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