Guiones para tí­teres: El prí­ncipe y las gallinas


Esta historia teatralizada nos enseña que las cosas no son casi nunca como parecen y que hay que pensar, imaginar, escuchar y en ocasiones hasta correr; porque no sólo de palabras vive el teatro, sino también de silencios, luces y sombras. La historia nos lleva al Paí­s de Sourtsnom.
Recomendada a partir de los cinco años.

El prí­ncipe y las gallinas
Autor: José Luis Garcí­a

(Estamos en un suntuoso salón del palacio del Rey. Tres gallinas pululan por el lugar, como si ésta fuera su casa).
(Entra el Presentador).
PRESENTADOR.-
Lo habéis imaginado a la perfección. Estamos en el salón principal del palacio del paí­s de Sourtsnom.
(Entra el Rey).
REY.-
-¿Acaso crees que no lo sé, saltimbanqui? Yo soy el rey de Sourtsnom y tengo que saberlo.
PRESENTADOR.-
Perdonad, majestad, pero yo estaba hablando con…
REY.-
-¿Con las gallinas?, pues eres más tonto de lo que habí­a imaginado.
PRESENTADOR.-
No, majestad.
REY.-
-¿Osas llevarme la contraria?
PRESENTADOR.-
No, majestad.
REY.-
Pues lo estás haciendo, titiritero.
PRESENTADOR.-
Yo sólo soy el tí­tere.
REY.-
Vuelves a contradecirme. Deberí­a hacer algo malvado contigo. Pero estás de suerte, porque hoy estoy de buen humor.
PRESENTADOR.-
-¿Puedo preguntar por el origen de vuestra alegrí­a?
REY.-
No puedes, porque yo ya voy a decirlo; porque soy un rey magnánimo. Acaba de llegar un prí­ncipe que quiere pedir la mano de una de mis dos hijas. Y eso me hace feliz.
PRESENTADOR.-
No sabí­a que su excelencia tuviese dos hijas.
REY.-
-¿Y qué va a saber un tí­tere? Vete, sal de aquí­, que ya se acerca el prí­ncipe y no me gustarí­a que me viese hablando con un muñeco.
PRESENTADOR.-
Pero, majestad, usted también…
REY.-
-¡Sal de aquí­, villano!, antes de que olvide que estoy de buen humor. -¡Fuera!
PRESENTADOR.-
Sus órdenes son deseos más para mí­. -¿O era al revés?
REY.-
-¡Fuera!
(Sale el Presentador por un extremo, en el mismo momento en que el Prí­ncipe entra por el otro, y escucha la exclamación del Rey).
PRÍNCIPE.-
Ops, perdón; pensé que habí­a dado usted permiso para que entrara. Me marcho…
REY.-
No hablaba contigo, muchacho. Hablaba con un tontorrón que se ha marchado.
PRÍNCIPE.-
-¿Y si se habí­a marchado, por qué hablaba con él?
REY.-
-¿Eh?, -¿y tú qué quieres?
PRÍNCIPE.-
Vengo a pedir la mano de una de sus hijas.
REY.-
-¡Ah, claro!, con gusto te darí­a la mano y hasta el pie de una de mis dos hijas, pero una bruja las ha convertido en gallinas. Son éstas que picotean por el salón.
(El Rey señala a las tres gallinas).
PRÍNCIPE.-
Pero es que hay tres gallinas.
REY.-
-¿Acaso no crees que soy muy capaz de contar gallinas?, ya sé que son tres.
PRÍNCIPE.-
Pero ha dicho que tiene dos hijas, así­ que sobra una gallina.
REY.-
Es que la otra es la bruja que las ha embrujado.
PRÍNCIPE.-
Curioso, -¿la bruja convierte a las dos princesas en gallinas y para terminar también a ella misma?
REY.-
Sólo se romperá el encantamiento si un prí­ncipe como tú descubre cual de las tres gallinas es la bruja.
PRÍNCIPE.-
-¡Ah!
REY.-
Ya ves.
(Se produce un momento de silencio durante el cual el Prí­ncipe observa a las gallinas).
PRÍNCIPE.-
-¿Podrí­an traerme unos granos de maí­z?
REY.-
-¿Vas a hacer palomitas?, me encantan las palomitas de maí­z. -¡Traed granos de maí­z para el prí­ncipe!



(Entra el Presentador con los granos de maí­z).
PRESENTADOR.-
Granos de maí­z.
PRÍNCIPE.-
Arrójalos al suelo.
PRESENTADOR.-
Sus granos son órdenes para mí­.
(El Presentador arroja los granos al suelo). (Una de las gallinas se pone a picotear los granos recién traí­dos).
PRÍNCIPE.-
El misterio, está resuelto; la bruja es la gallina que come los granos. Unas princesas, aún siendo gallinas, jamás se rebajarí­an a comer un alimento tan poco delicado. -¡Tú eres la bruja!
(La gallina que estaba picoteando los granos se transforma en una bruja más bien guapa).
BRUJA.-
-¡Y tú eres tonto!
PRÍNCIPE.-
-¿Porque te he descubierto?
BRUJA.-
No, prí­ncipe Otnot led Oluc. Sino porque yo hice un hechizo para librar a esta tierra de la tiraní­a de los Ogros y tu acabas de romperlo.
(Las otras dos gallinas se transforman en dos Ogras y el rey en un Ogro de aspecto espantoso y aterrador).
BRUJA.-
Corre, Otnot.
(Bruja y Prí­ncipe salen del lugar perseguidos por los ogros. Vuelven a entrar y salir, perseguidos siempre. Entran de nuevo).
PRÍNCIPE.-
(Mientras corre junto a la Bruja).
-¿Cómo te llamas?
BRUJA.-
Soy la Bruja Sam Apaug.
PRÍNCIPE.-
Encantado.
(Ambos salen perseguidos por los ogros).
(Entra el Presentador).
PRESENTADOR.-
Algunos dicen que los ogros se comieron al Prí­ncipe en pepitoria, y otros que en salsa verde. Sin embargo, algunos aseguran que la Bruja y el Prí­ncipe escaparon, se casaron y vivieron contentos en otro cuento.
(Aparecen los tres ogros y persiguen al Presentador por el escenario, entradas y salidas siempre el Presentador delante a todo correr).
PRESENTADOR.-
(En una de las entradas y cuando los ogros están a punto de atraparlo).
-¡Habí­a una vez un cuento que acaba en este momento!
(Desaparecen todos).

FIN


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