Guiones para tí­teres: La Sirenita


Os presentamos una versión del cuento clásico de Andersen, La Sirenita.
Una historia de amor, en este caso con un final feliz. Nos enseña que, hasta lo que parece imposible, puede conseguirse si uno de verdad lo quiere.
Recomendado a partir de 5 años.

La Sirenita
Autora: Isabel Tapiador

(Unas ondulaciones marinas ocupan de lado a lado la escena. Vemos cangrejos, pulpos bailoteando entre las olas, a la vez que cantan:)

CORO MARINO.-
-¡Fiesta, fiesta de cumpleaños,
la sirenita cumple dieciocho años,
puede ver a los humanos.
Fiesta, fiesta de cumpleaños!

(Repiten la estrofa varias veces, la sirenita aparece entre ellos, girando feliz e intercalando entre los versos “-¡yupiii!”, “-¡bieeeen!”, “-¡por fin!”…
Queda sola en escena la sirenita, flotando en las aguas)

SIRENITA.-
Por fin puedo ver a los humanos, esta tarde me acercaré a la playa, donde está el castillo. -¡Qué emocionante!
(Desaparece entre las olas, aparecen dos cangrejos)
CANGREJOS.-
-¿Qué pasará, qué pasará?
-¿Al prí­ncipe verá?
-¿Se enamorará?
-¡Ven y chócala!
(Chocan las pinzas y se hunden en el mar)
(El mar se retira hacia la izquierda, ocupando la mitad del espacio. La otra mitad es ocupada por una playa y un castillo.
Entra la sirenita emocionada)
SIRENITA.-
-¡Qué pasará, qué pasará!
(En lo alto del castillo aparece el prí­ncipe, la sirenita se medio oculta entre las olas, el prí­ncipe suspira)
SIRENITA.-
-¡Qué guapo!
PRÍNCIPE.-
-¡Atardece, y mi amor no aparece!
SIRENITA.-
-¡Qué sensible!
PRÍNCIPE.-
-¿Qué es lo que oigo?
Será el susurro del mar.
SIRENITA.-
-¡Cada segundo le quiero más!
PRÍNCIPE.-
-¿Qué ven mis ojos?
Será el reflejo del sol en las olas.
SIRENITA.-
-¡Ay!
PRÍNCIPE.-
-¡Ay! -¡Anochece, y mi amor no aparece!
(Sale de escena)
(La sirenita se acerca hasta la orilla y se sienta en el borde de la escena, podemos ver su cola de pez)
SIRENITA.-
-¡Loquita de amor me encuentro,
quiero ser su princesa,
o me cambio de cuento!
(Entre las olas aparece otra sirena, llamada Gamilda)
GAMILDA.-
-¿Qué tonterí­as estás diciendo?
SIRENITA.-
-¡Qué susto!
GAMILDA.-
-¡Ven aquí­ ahora mismo, Lucinda!
(La sirenita obedece)
GAMILDA.-
Nosotras no podemos mezclarnos con los humanos.
SIRENITA.-
Pero…
GAMILDA.-
-¡Pero… Ya te estás olvidando de ese cursi! -¡Vamos!
SIRENITA.-
-¡No le llames cursi!
(Desaparecen entre las olas. Aparecen dos pulpos)
PULPOS.-
Lucinda no le olvida,
enamorada está.
Lucinda quiere ser humana,
a ver a la bruja irá.
-¡Oooohhh!
-¡A ver a la bruja irá!
(Desaparecen en el mar y el mar también. Ahora vemos la cueva de la bruja, llena de algas, pucheros y pócimas. La bruja está mirando su bola de cristal)



BRUJA.-
-¡Vaya, ya llega esta jovenzuela!
SIRENITA.-
(Asomándose)
-¡Ay, señora bruja; ay, señora bruja!
BRUJA.-
-¡Pasa, pasa! Ya sé a lo que has venido.
(La sirenita entra y se sienta, volvemos a ver su cola de pez)
BRUJA.-
Complicado es. Ésto es lo único que te puedo ofrecer.
(La sirenita recoge el tarro con la pócima que le ofrece la bruja)
SIRENITA.-
-¿Qué debo hacer?
BRUJA.-
Cuando, para ver a tu prí­ncipe, en tierra estés,
la pócima has de beber.
Hasta las doce de la noche
piernas humanas tendrás.
Si no le enamoras,
pez otra vez serás.
SIRENITA.-
-¡Es muy poco tiempo!
BRUJA.-
-¡Así­ son las cosas, niña! El amor es complicado. -¡Hala, hala!
SIRENITA.-
Gracias, señora.
(Se va)
BRUJA.-
-¡Mmm! Tendré que estar pendiente. En el fondo, soy una bruja buena.
(Desaparecen cueva y bruja, de nuevo vemos el mar, la playa y el castillo.
Llega nadando la sirenita, y ya en tierra:)
SIRENITA.-
-¡Oh prí­ncipe, mi prí­ncipe!
(Toma la pócima, tira el tarro al mar con mucho sentimiento y cae desmayada.
Aparece el prí­ncipe en lo alto del castillo)
PRÍNCIPE.-
Me ha parecido oí­r una linda voz.
(Ve a la sirenita)
-¡Oh! -¿El destino me ha traí­do a mi amada? -¡Yo te salvaré!
(Sale, llega al lado de la sirenita y la incorpora entre sus brazos)
-¡Oh, bellí­sima criatura!
Sin duda has naufragado… o el sol te ha achicharrado.
(La sirenita despierta)
SIRENITA.-
-¡Oh prí­ncipe, mi prí­ncipe!
(El prí­ncipe la sienta en el borde de la escena, podemos ver que ya tiene piernas)
PRÍNCIPE.-
-¡Oh, grandes ojos azules como el mar!
SIRENITA.-
-¡Sólo a mi prí­ncipe pueden amar!
(Se oye la voz del rey)
REY.-
Rodolfo, -¿dónde estás?
PRÍNCIPE.-
-¡Mi padre! Ven, vamos a escondernos.
(La sirenita se levanta y sigue al prí­ncipe. Se da cuenta de que tiene piernas y empieza a saltar como loca, de alegrí­a)
SIRENITA.-
-¡Ji, ji…ji, ji, ji…ji, ji…!
(Volvemos a oí­r al rey)
REY.-
-¡Rodolfo!
PRÍNCIPE.-
-¡Corre, que nos va a encontrar!
(Desaparecen detrás del castillo. Vemos al rey en lo alto del mismo)
REY.-
Este hijo no se me centra. -¡Rodolfo! No está mirando el mar. -¡Pse! Se habrá ido a contar estrellas. -¡Ay!
(Aparecen los enamorados, rí­en y danzan juntos. El sol surca el cielo y sube la luna. Se acurrucan en la orilla del mar)
PRÍNCIPE.-
Lucinda, yo…
SIRENITA.-
-¿Siii?
PRÍNCIPE.-
Yo…
SIRENITA.-
-¿Siii?
REY.-
(En lo alto del castillo, con un candil en la mano)
-¡Te pillé! -¿Pero qué haces con esa desmelenada?
PRÍNCIPE.-
-¡Pero padre!
(Un búho pasa volando)
BÚHO.-
-¡Uhh, uhh! -¡Doce menos cinco, son las doce menos cinco! -¡Uhh, uhh!
REY.-
-¡Quita bicho!
(El búho sale de escena)
SIRENITA.-
-¡Oh no, tengo que irme!
PRÍNCIPE.-
-¡Oh no!
SIRENITA.-
Rodolfo, -¿tú me quieres?
REY.-
-¡Con la princesa Tulipa te debes casar y nuestros reinos juntar.
PRÍNCIPE.-
-¡Pero padre!
SIRENITA.-
-¡Rodolfo!
(Pasa el búho)
BÚHO.-
-¡Uhh, uhh! -¡Van a dar las doce, van a dar la doce! -¡Uhh, uhh!
REY.-
-¡Bicho, que te como!
(El búho pasa al lado del rey y le quita el candil, el rey intenta cogerlo y se da un gran batacazo, dejamos de verle. El búho sale de escena)
SIRENITA.-
-¡Adiós, Rodolfo!
(La sirenita se lanza al mar y, de inmediato, entre las olas, vemos que vuelve a tener cola de pez)
PRÍNCIPE.-
-¿Qué ven mis ojos?
SIRENITA.-
-¡Adiós, Rodolfo!
(Aparece la bruja, volando en su escoba)
BRUJA.-
-¡Espera niña!
(Mientras suelta unos polvos brillantes sobre el mar)
-¡Mozalbete, ve con ella, si la amas de verdad!
PRÍNCIPE.-
-¡Yo la amo, pero no sé nadar!
SIRENITA.-
-¡Dame la mano y nada te pasará!
PRÍNCIPE.-
-¡Allá voy, sirena de mis amores!
(Se lanza al mar)
BRUJA.-
-¡Y ahora, amaos de verdad, porque hechizos no me quedan ya!
(Sale volando)
(Vemos a los dos enamorados juntos en el mar)
PRÍNCIPE.-
-¡Lucinda!
SIRENITA.-
-¡Rodolfo!
(Se zambullen y vemos sus dos colas de pez, Rodolfo es “sireno” también. Se alejan entre las olas)
(Desaparecen el castillo y la playa, el mar vuelve a ocupar toda la escena. Entran cangrejos y pulpos)
CORO MARINO.-
-¡La sirenita es feliz
y el prí­ncipe también.
Juntos en el mar,
su propio reino tendrán!
-¡Oooohhh!
-¡Su propio reino tendrán!

FIN


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