Guiones para tí­teres: El Gatito Desobediente


Hoy os contamos un cuento popular ruso, El Gatito Desobediente.
En esta historia los personajes son animales, los niños se identifican fácilmente con ellos ya que les ayuda a simplificar y entender la realidad.
Recomendado a partir de tres años.

El Gatito Desobediente
Autora de esta adaptación: Isabel Tapiador

(Aparece un conejo llevando entre los brazos un montón de plantas de distintos tipos que deberá colocar aquí­ y allá, deben ser nuestra escenografí­a.)

CONEJO.-
-¡No tengo tiempo, no tengo tiempo!
(-¿Os recuerda a alguien?) (Mira a todos lados hecho un lí­o, no sabe donde colocar las plantas)
-¡Esto está a punto de empezar!
(Se da cuenta de que está el público)
-¡Uy, esto ha empezado ya!
(Se lleva las manos a la cabeza, con lo cual se le cae el montón de plantas)
-¡Mis plantas!
(Intenta no pisarlas, se lí­a, resbala, se cae, se levanta)
Tranquilidad, mucha tranquilidad, soy el narrador, así­ que voy a narrar.
(Se coloca muy tieso y formal, de repente hace una mueca, como un espasmo nervioso que pasa de inmediato y comienza a narrar; esta mueca nerviosa le sucederá de vez en cuando.)
Érase una vez un gatito, tan pequeñito, tan pequeñito, que ni siquiera sabí­a que era un gatito. (Mueca nerviosa) (Mira hacia los lados receloso y dice la siguiente frase como si fuera un secreto)
Viví­a entre los humanos, esto siempre le lí­a a uno un poco.
(Mueca nerviosa)
Este gatito, que se llamaba Ambrosio, cosas de humanos, era también muy, muy, muy desobediente. Un dí­a, la niña humana que era su dueña…
(Mueca nerviosa)
…La niña le dijo “No salgas del jardí­n, que te puedes perder”.
-¿Y qué hizo el gatito Ambrosio? -¡Se escapó al bosque!
Ahora mismo lo vais a ver, yo lo sé porque andaba por allí­.
(Ve las plantas caí­das, recoge todo el ramillete)
-¡Oh, no hay tiempo, no hay tiempo!
(Sale de escena, de inmediato vuelve a entrar con una sola planta que coloca en algún lugar de la escena.)
CONEJO.-
-¡Perdón!
(Coloca planta, mueca nerviosa, se va)

(Aparece en escena una vallita blanca de madera, por la que vemos aparecer al gatito, primero se asoma despacio, varias veces, por fin abre la valla y sale del jardí­n, le vemos entero, está emocionado)
GATITO.-
-¡El bosque!
(De repente sale a todo correr hasta que dejamos de verle, desaparece la vallita blanca y entra conejo)
CONEJO.-
-¡Perdón!
(Coloca planta, mueca nerviosa, se va)
(El gatito Ambrosio cruza toda la escena, se mueve rápido emocinado, mira a todos lados, se detiene en un momento del recorrido para decir:)
GATITO.-
-¡Qué bonito es todo!
(Vuelve a entrar, ya no está tan contento)
-¿Dónde estoy? Esto es muy grande.
(Vemos un Sol que va bajando mientras cruza la escena)
Se hace de noche, tengo frí­o, y hambre.



(Se oye la voz de un conejo, es nuestro narrador, pero cuando era pequeño)
CONEJO.-
-¡Una zanahoria!
(Oí­mos como se la come)
(Entra en escena de golpe)
-¡Qué rica!
(El gatito está intentando alejarse sigilosamente, el conejo le ve)
CONEJO.-
-¡Anda, hola!
(El gatito se queda inmóvil)
-¡Pero qué haces, si ya te he visto!
(Gatito inmóvil)
-¡Buhh!
GATITO.-
-¡Ay! -¿Tú quién eres?
CONEJO.-
-¿Y tú?
GATITO.-
No lo sé.
CONEJO.-
-¡Anda qué risa!
GATITO.-
Estoy perdido.
(Gimotea)
CONEJO.-
No llores, vamos con mi mamá, que sabrá lo que hay que hacer.
GATITO.-
-¡Vale!
CONEJO.-
-¡Y nos dará comidita!
GATITO.-
-¡Qué bien!
(Salen) (Una puerta aparece en el centro de la escena, por un extremo de la escena entran nuestros amigos, cuando llegan a la puerta, el conejito llama y dice:)
CONEJO.-
-¡Mamá, mamá, he encontrado un conejito perdido en el bosque, le he traí­do conmigo!
(Por el otro extremo de la escena entra la madre y abre la puerta, los chicos pasan al otro lado y la puerta desaparece)
MADRE.-
Has hecho muy bien, hijo. Comed algo antes de dormir y mañana ya buscaremos a tus padres. Por aquí­ tengo…-¡una zanahoria!
(El gatito niega con la cabeza)
CONEJO.-
-¡Zanahoria!
(La devora)
MADRE.-
Por aquí­ tengo…-¡lechuga!
(El gatito niega con la cabeza)
CONEJO.-
-¡Lechuga!
(La devora)
MADRE.-
-¿No te gustan la zanahoria ni la lechuga?
(El gatito niega con la cabeza)
Tú no vas a ser un conejito.
CONEJO.-
-¡Ahí­ va!
GATITO.-
No lo sé.
MADRE.-
Deja que te vea bien…-¡Vaya, qué cola tan larga tienes y qué orejas tan pequeñas! -¿Te gusta subirte a los árboles?
GATITO.-
-¡Sí­, sí­, eso sí­!
MADRE.-
Entonces ya lo sé, -¡eres una ardilla!
GATITO Y CONEJO.-
-¡Ohhh!
MADRE.-
Vamos, te voy a llevar con los tuyos.
GATITO.-
-¡Bieeeen!
CONEJO.-
Yo también voy.
MADRE.-
No, tú acuéstate que ya es muy tarde.
CONEJO.-
-¡Vaya!
MADRE.-
Un beso hijo.
(Se dan un beso)
CONEJO.-
-¿Me das otra zanahoria?
MADRE.-
Acuestateee.
CONEJO.-
-¡Vaya! -¡Suerte compañero!
GATITO.-
-¡Suerte conejito!
(Salen madre y gatito)
CONEJO.-
(Les ve marchar, mira al público, hace mueca nerviosa y se va a dormir. Sale)

(Entra nuestro narrador, ya adulto, con una gran rama de árbol que coloca horizontalmente en primer término)
CONEJO.-
-¡No llego a tiempo, no llego a tiempo!
(El peso de la rama le lleva de un lado a otro, al final consigue colocarla)
Aquí­ está muy bien.
(Mira al público)
-¿Verdad que era guapo de pequeñito?
(Mueca nerviosa y sale)
(En un lado de la rama hay colocado un montoncito de nueces, una ardilla sube a la rama con una nuez más que añade al montón)
ARDILLA.-
Por hoy ya está bien, es de noche y no se ve un pimiento, menos mal que yo como nueces. -¡Ji, ji, ji, ji…!
(Se revuelca de la risa)
-¡Ju, ju, ju, ju…!
(Oí­mos , pero no vemos, a la madre coneja.)
MADRE.-
-¡Venga, aní­mate, tú puedes subir! -¡Ardilla, aquí­ te dejo una ardillita que se ha perdido en el bosque!
ARDILLA.-
Vale, vale, vale, -¡qué suuuuba!
GATITO.-
(Empezamos a oí­rle hasta que consigue trepar lo suficiente para que lo veamos)
-¡Voy, voy….voy, voy, voy, voy…!
(Ya le vemos, pero pierde el equilibrio y…)
-¡Ay, ay,…ay, ay, ay…!
(Se cae)
ARDILLA.-
-¡Chico, chico! -¡Arriba, arriba, arriba!
GATITO.-
-¡Voy, voy, voy, voy!
(Pierde el equilibrio)
-¡Ay, ay, ay, ay!
ARDILLA.-
-¡Chico, chico! -¡Agárrate!
(El gatito lo consigue, llega a la rama con la ardilla)
AMBOS.-
-¡Bieeeen!
(La ardilla, un poco bruta, le da unos manotazos de ánimo en la espalda mientras le habla, el gatito, exhausto y asombrado, es zarandeado de mala manera.)
ARDILLA.-
-¡Bueno campeón,lo has conseguido, je, je, je, je! Después de tanto esfuerzo tendrás hambre.
GATITO.-
No he comido en todo el dí­a.
ARDILLA.-
Pues coge una de esas, no te cortes.
(El gatito no tiene ni idea de cómo se come una nuez, coge una entera, con cáscara y todo, y se la intenta tragar, se atraganta, no puede respirar, hace aspavientos.
-¡Chico, chico!
(Le da más manotazos para que expulse la nuez)
-¡Escupe, escupe,…allá voooy!
(La ardilla se tira encima del gatito, que es aplastado pero consigue expulsar la nuez; con el impacto, el gatito suelta también un tremendo maullido)
-¡Pero cómo que “miau”!
GATITO.-
No sé.
ARDILLA.-
-¿Has dicho “miau”?
GATITO.-
Creo que sí­.
ARDILLA.-
Entonces tú no eres una ardilla, -¡eres un gato chico, un gato! -¡je, je, je, je!
(Le da manotazos)
GATITO.-
-¿Estás seguro?
ARDILLA.-
-¡Claro que sí­!

(Entra volando una lechuza)
LECHUZA.-
Yo también estoy segura.
ARDILLA.-
-¡Anda la lechuza!
LECHUZA.-
Eres un gatito.
GATITO.-
-¡Bieeeen!
LECHUZA.-
Te veo todos los dí­as cuando vuelo por encima de tu casa.
GATITO.-
-¿Sabes dónde vivo?
LECHUZA.-
En la casita azul con la vallita blanca.
ARDILLA.-
-¡Anda la lechuza!
GATITO.-
-¿Me puedes llevar a casa?
LECHUZA.-
-¡Claro!
GATITO.-
-¡Bieeeen!
LECHUZA.-
Sí­gueme,yo voy volando y tú corriendo.
(La lechuza comienza el viaje)
GATITO.-
Adiós, amiga ardilla.
ARDILLA.-
-¡Chico, chico!
(Se abrazan)
GATITO.-
-¡Espérame Lechuza!
(Atolondrado, tropieza con las nueces y las tira, dejamos de verle)
ARDILLA.-
-¡Chico, las nueces!
(Baja a por ellas, entra el conejo)
CONEJO.-
-¡Justo a tiempo, justo a tiempo!
(Coge la rama, el peso lo arrastra para aquí­ y para allá, mueca nerviosa, se la lleva)
(En el centro aparece una vallita blanca, entra volando la lechuza y a continuación el gatito corriendo, jadeante)
GATITO.-
-¡Mi casita, gracias, lechuza!
LECHUZA.-
De nada, ya nos veremos.
(Se va volando) (El gatito abre la valla y pasa al otro lado, sale de escena maullando, la valla desaparece) (Oí­mos las voces del gatito y de su dueña, no les vemos)
GATITO.-
-¡Miauuu!
NIÑA.-
-¡Ambrosio, te he echado mucho de menos!
GATITO.-
-¡Miaaau!
NIÑA.-
Mañana vamos juntos a jugar al bosque.
GATITO.-
-¡Miaauu, miaauu!
NIÑA.-
-¡Ambrosio!
(Entra la ardilla)
ARDILLA.-
(Buscando)
-¿Pero dónde están mis nueces?, -¡estaban aquí­, aquí­!
(Entra el conejo, lleva las nueces entre sus manos)
CONEJO.-
-¡Hay que recogerlo todo, el cuento ha terminado, ha terminado!
(Sale)
ARDILLA.-
(Pasmada, mirando hacia donde salió el otro)
-¡Chico, chico, mis nueces, chico, chico!
(Sale, persiguiendo al conejo)

(Entra la lechuza)
LECHUZA.-
Y colorado colorí­n, el gatito a su casita llegó por fin.
(Se va volando.)

FIN


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