Teatro de protesta y paradoja, de George E. Wellwarth

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Me he dado cuenta, asombrado y tal vez asustado, que aún no he reseñado este libro de George E. Wellwarth y sin embargo es uno a los que más vueltas he dado en los últimos años. Además, en los momentos que corren, de recortes sociales, de destrucción de la democracia por la dictadura de los mercados; momentos en los que la opinión de un tecnócrata bien pagado cuenta más que la de millones de ciudadanos; momentos en que los políticos se han convertido en la caricatura de lo que debe esperarse de ellos en una democracia. Digo todo esto, porque ésta es la mejor ocasión de reseñar un libro dedicado al teatro de protesta.

A partir de 1950 -año de estreno de La Cantante Calva de Ionesco- el teatro ha vivido la gran experiencia de un movimiento innovador de carácter internacional. En su libro Wellwarth, explica la significación de las principales obras escritas a partir de 1950 y señala las similitudes básicas de carácter temático y técnico que permiten encuadrarlas como un conjunto homogéneo dentro del rótulo genérico de Teatro de Protesta y Paradoja.

En la página 82 del libro nos encontramos con un fragmento de la obra “Víctimas del Deber” de Eugéne Ionesco, en la que súbitamente y sin que venga a cuento, uno de los personajes -Choubert- se lanza a una disquisición socrática a propósito del teatro moderno. La clasificación de todo el teatro escrito hasta la fecha bajo la etiqueta de “suspense” es, cuando menos, estimulante. Y supone un punto de reflexión sobre las artes escénicas de uno de los autores más significativos del teatro de protesta.

CHOUBERT.-
-¿Qué opinas del teatro actual? -¿Cuáles son tus concepciones teatrales?
MAGDALENA.-
-¡Otra vez tu teatro! Te obsesiona, te vas convertir en psicótico.
CHOUBERT.-
-¿Crees verdaderamente que se puede hacer algo nuevo en el teatro?
MAGDALENA.-
Te repito que no hay nuevo bajo el sol. Ni tampoco cuando no hay sol.
CHOUBERT.-
Tienes razón. Todas las obras teatrales que se han escrito, desde la Antigí¼edad hasta nuestros días, sólo han sido policiales. El teatro nunca ha sido sino realista y policial. Toda obra teatral es una pesquisa llevada a buen término. Hay un enigma que se nos revela en la última escena. Y algunas veces antes. Se busca y se encuentra. Sería mejor revelarlo todo desde el comienzo.
MAGDALENA.-
Deberías citar algún ejemplo, amigo mío.
CHOUBERT.-
Pienso en el milagro de la mujer que Nuestra Señora impidió que quemaran viva. Si no se tiene en cuenta la intervención divina, que, verdaderamente, nada tiene que ver en el asunto, queda una gacetilla; una mujer hace asesinar a su yerno por dos matones circunstanciales y por motivos ambiguos…
MAGDALENA.-
E inconfesables…
CHOUBERT.-
Llega la policía, se hace una investigación y se descubre al culpable. Eso es puro teatro policial, teatro naturalista. El teatro de Antoine.
MAGDALENA.-
En efecto.
CHOUBERT.-
En realidad, el teatro nunca ha evolucionado.
MAGDALENA.-
Es una lástima.
CHOUBERT.-
Como ves, se trata de teatro enigmático y el enigma es policial. Siempre ha sido así.
MAGDALENA.-
-¿Y el clasicismo?
CHOUBERT.-
Es un teatro policial distinguido. Como todo naturalismo.

En ese momento de la obra aparece un detective, que algo más adelante es asesinado por otro personaje: Nicholas d’Eu, que también nos aclara algunas de las ideas de Ionesco sobre el teatro:

NICOLÁS.-
Sueño con un teatro irracionalista… Inspirándome en otra lógica y otra psicología aportaría contradicción a la no contradicción, y no contradicción a lo que el sentido común juzga contradictorio. Abandonaremos el principio de la identidad y de la unión de los caracteres en beneficio del movimiento, de una psicología dinámica. No somos nosotros mismos. La personalidad no existe. En nosotros no hay sino fuerzas contradictorias o no contradictorias… Los caracteres pierden su forma en lo informe del devenir. Cada personaje es menos él mismo que el otro… En cuanto a la acción y a la causalidad no hay por qué hablar. Debemos ignorarlas totalmente, por lo menos en su forma antigua, demasiado grosera, demasiado evidente y falsa, como todo lo que es evidente. Nada de drama ni de tragedia; lo trágico se hace cómico, lo cómico es trágico y la vida se hace alegre.

Teatro de protesta y paradoja
George E. Wellwarth
Alianza Editorial
ISBN: 84-206-1493-9

PD: En la edición que yo tengo encontramos en la página 11 el Prólogo a la segunda edición, que dice así: “La novedad más importante que ofrece esta edición revisada es el capítulo sobre el actual teatro español”. Eso sí, un poco más adelante, el Editor nos aclara que: “No nos ha sido posible incluir en esta edición castellana el capítulo sobre el teatro español”.
Ya lo dice Ionesco, debe ser cosa de las fuerzas contradictorias y no contradictorias…

Una Respuesta a “Teatro de protesta y paradoja, de George E. Wellwarth”

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