No es eso compañeros, no es eso

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Nuestro compañero Francisco Pérez Guirado, Director de La Carreta Teatro, nos ha enviado la carta que acompaña a estas líneas y nos planteaba: “Me pregunto si en Titerenet podríamos colgar la carta que adjunto. Lo que está ocurriendo en la Comunidad Valenciana podría extenderse a otras Comunidades. Realmente es una cuestión que afecta a las salas privadas o públicas y a las programaciones escolares hechas por ayuntamientos, y por tanto, a todas las compañías de títeres que se dedican al teatro para niños y niñas. Todos nosotros veremos cómo el trabajo de años se derrumba”.

No sólo se puede publicar la carta en Titerenet, es que además se debe publicar, porque como llevamos diciendo desde hace unos días Suma, no dividas.

“Estimados/as compañeros/as educadores/as:

Permitidme que con toda humildad encabece esta carta con un saludo entre compañeros. Las compañías que nos dedicamos al teatro infantil también llevamos a cabo una importante labor pedagógica que contribuye a complementar el trabajo que se realiza en las aulas. La formación que con tanto esfuerzo y dedicación impartís a nuestros hijos, necesita también de un tiempo para que los niños conozcan el espacio donde se materializan los personajes de los relatos literarios, con sus aventuras y desventuras, y puedan aprender lecciones de vida muy necesarias para crecer como futuras personas adultas.

Los poderes políticos y económicos están haciendo una gestión de la crisis que resulta cada vez más injusta y preocupante. Sus decisiones en materia de recorte de gastos están haciendo recaer el peso de los sacrificios sobre aspectos tan decisivos para el bienestar social como son la sanidad o la educación, con el terrible perjuicio que ello causa a la calidad de vida de los ciudadanos.

El ataque a la educación resulta, de este modo, especialmente preocupante. No solo se reduce el sueldo a los funcionarios, señalándoles casi como culpables de una crisis no provocada por ellos, sino que se recortan inversiones que merman las plantillas y los recursos necesarios para impartir una educación de calidad, imprescindible para que nuestro país tenga futuro. En estos momentos los centros educativos están viéndose abocados a un estado de precariedad insoportable que hace peligrar su normal funcionamiento.

Llevo mucho tiempo trabajando al lado de los profesores en la organización de actividades, os conozco bien y sé que vuestra principal preocupación ha sido siempre el procurar una enseñanza de calidad. Ha costado muchos años de esfuerzo conjunto crear y mantener esta frágil red teatral que, al carecer de apoyos económicos institucionales, se sostiene por la voluntad y cariño de todas las partes. Comprendo vuestra indignación por las decisiones que están tomando nuestros representantes políticos, las comprendo y las apoyo, como artista, como educador y como padre. Pero quiero elevar con esta carta un llamamiento para que reconsideréis vuestra decisión de suspender la asistencia a las funciones de teatro escolar como medida de presión ante la administración autonómica y los propios padres.

Esta decisión perjudicará notablemente a los niños de nuestra comunidad, que se quedarán sin el aliciente de las actividades culturales, y causará un gravísimo daño a las compañías de teatro infantil que, de la noche a la mañana, han visto como se suspendían todas las programaciones de actuaciones para lo que queda de curso escolar. Nosotros no somos ni un parque temático ni una gran instalación museística, somos el último y más débil eslabón de la cadena educativa, unos modestos artistas que se ganan la vida contando historias para niños, haciéndoles reír, emocionarse y pensar. Ese es nuestro modo de vida y ellos nuestro público. Sin ellos, sencillamente, no existimos, y podemos aseguraros que a la administración le importa un bledo que sigamos existiendo.

Creo que es necesario que todos nos unamos en esta lucha por defender la educación pública de calidad. Pero dudo mucho que la administración educativa contemple como una medida de presión decisiva la desaparición de las actividades extraescolares. Sus decisiones de los últimos años nos han llevado a un déficit financiero que empobrecerá a los valencianos durante generaciones y ahora lo que más les preocupa es salvar la situación bajo las exigencias de los mercados. La formación cultural de nuestros hijos no se encuentra, en ningún caso, entre sus principales objetivos. Llevarla pues al colapso no servirá de nada, sino que solo significará echar piedras sobre nuestro propio tejado social y llevar al borde de la quiebra a las pequeñas empresas de teatro o animación sociocultural, víctimas colaterales de esta guerra en defensa de la educación.

Salgamos a la calle todos juntos. Usemos los medios a nuestro alcance para denunciar el ataque a la enseñanza y al bienestar y futuro de nuestros hijos. Exijamos a los políticos que se replanteen sus decisiones, de manera que recorten en gastos superfluos después de tantos años de inversiones ruinosas, comenzando por sus propias prebendas. Pero no acabemos con las modestas actividades extraescolares, no acabemos con los sueños y las sonrisas infantiles, no acabemos con la gente que fabrica la cultura. Sin cultura seremos un país aun más pobre, apático e inculto, que formará ciudadanos con menos criterio y capacidad de cambiar y mejorar las cosas”.

Francisco Pérez Guirado
Director de La Carreta Teatro

2 Respuestas a “No es eso compañeros, no es eso”

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