Unas reflexiones sobre el teatro para niños y niñas

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Hace un par de años, allá en el 2008, publiqué en el blog de Marimba Marionetas una entrada titulada Teatro para niños y niñas, en las que reflexionaba de esta manera sobre el tema expuesto:

”¦ hay que tener en cuenta que es muy difícil que un autor o autora que no tiene experiencia escénica con niños pueda escribir algo que llegue a ellos. -¿Y esto por qué? Hay autores de teatro que no tienen ninguna vinculación con la escena que se autoproclaman como los únicos capaces de escribir para niños, porque tienen una formación literaria. Yo discrepo de ellos. De igual manera que un estudiante de medicina que acaba la carrera necesita contacto con los pacientes para convertirse en médico, un escritor necesita tener contacto estrecho con los espectadores para convertirse en escritor de teatro, en creador escénico. La historia del teatro nos da suficientes pruebas de que aquellos que han producido obras universales son los que de una manera u otra vivían cerca de la escena.

Esta entrada originó una interesante, aunque corta, conversación sobre el tema en el blog Darabuc y más concretamente en su entrada titulada Marimba reflexiona sobre el teatro para niños. He aquí algunos fragmentos:

Pero eso no quita lo contrario: es frecuente ver obras de teatro para niños a las que les sobran buenas intenciones pero les falta calidad teatral propiamente dicha, como unidad de propósito, vocabulario y público modelo, por no hablar de los problemas de la interpretación”¦

Que continúa luego en los comentarios:

Creo que aún estamos lejos (y no sé si lo consiguiremos) de tener una mayoría de compañías profesionales, estables y amplias, que es algo que imagino que iría bastante mejor que la mezcla de buena voluntad e inestabilidad o las obras de hombre-orquesta (o tantas veces, de pareja-orquesta).

Él mismo se pregunta:

Dicho así, me pregunto si parece que falto al respeto. No es mi intención, es justo lo contrario: me gustaría que el género se respetase más y me admiro de cuánto se consigue a veces con muy pocos medios y el viento en contra.

Traigo estas reflexiones hoy porque mucho más que en los últimos años, parece que estamos ahora con el viento en contra. Suena la tormenta a nuestro alrededor, y parece obvio que la tentación podría hacernos virar la nave hacia lo fácil, lo barato y lo sencillo.

Cuán equivocado estará el capitán de su nave si pretende resistir la tormenta a bordo de una nave mal aparejada para luchar contra el viento y las olas gigantes de alrededor.

Quizá no quede más solución que atar cuatro palos colgando de un hilo a una tabla. Más ese engendro debe ser reconocido como un caballo en escena. Y el équido debe transmitir sentimientos y ser capaz de contarnos su historia. Si no, el teatro para niños y niñas quedará en el recuerdo como un trasto de maderas colgadas de diversos hilos. Y ahora necesitamos que la nave consiga llegar a puerto y las cuatro tablas atadas con hilos se conviertan en un pura sangre con ganas de avanzar más allá del bosque tenebroso al que llegaremos después de vencer a la tormenta.

Una Respuesta a “Unas reflexiones sobre el teatro para niños y niñas”

  1. Información Bitacoras.com…

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