La ley del Murphy en el teatro

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Ya escribí una entrada sobre el tema titulada La ley de Murphy en las Artes Escénicas. Hoy os traigo algunas reflexiones o adaptaciones de algunas leyes al mundo del teatro. No es que no tuviera ideas para escribir otra cosa, es que hoy ha pasado por la redacción mi amigo Néstor, y eso siempre me transtorna un poco…

La ley de Murphy en el teatro:

Cuando tenéis en el grupo a uno de los titiriteros muy empeñado en salir él mismo como actor a escena, recordadle la Ley de las Peculiaridades Humanas, que dice que “todo el mundo quiere que le miren, pero nadie quiere que le observen”. Si aún así se empeña en salir a escena sin marioneta, mejor buscar otro titiritero.

Si ya llevas un tiempo en el oficio de titiritero y preparas un nuevo espectáculo, siempre es bueno tener en cuenta una de las Premisas Lógicas de Colvard el primer día de los ensayos -aunque también es válida el día del estreno-: “la probabilidad de que ocurra cualquier cosa es del 50%. O sucede o no sucede”.
Teniendo esa premisa en la mente se puede evitar mucho sufrimiento innecesario.
También, durante los ensayos ten en cuenta que “si ayudas a un amigo con problemas, se acordará de ti con total seguridad, pero sólo la próxima que los tenga”.

Y nada para despedirme, os dejo con la Ley de Hartley: “Nunca salgas a escena con nadie que esté más loco que tu”.

-Si mantienes la calma cuando todos pierden la cabeza es que no te enteras del problema- dice mi amigo Néstor, aunque en realidad no sé por qué.
-No se puede saber la profundidad de un texto teatral hasta que lo has tirado a la papelera -ahora me doy cuenta que el conserje del edificio está también junto a mi mesa.
-Un experto en teatro -proclama Néstor mientras mastica su hamburguesa de medio pelo- es aquel que sabe cada vez más sobre menos cosas, hasta que sabe absolutamente todo sobre nada.
–¿Se puede saber de qué estáis hablando? -pregunto con la estúpida creencia de que alguien me va a responder.
-No es que la historia del teatro se repita, es que los historiadores se copian unos a otros -afirma el conserje, mientras fotocopia la escoba de barrer.

Suena el móvil de última generación que me compré en un intento desesperado de que sólo suene en los momentos oportunos. Contesto, mientras vigilo a Néstor y al conserje.
–¿Sí? -pregunto.
-El error más terrible de una obra de teatro -se dispara el manos libres y me dice una voz que me resulta familiar- sólo se detectará cuando lleve, por los menos, seis meses en cartel.
-Escriba un guión que pueda entender hasta un tonto -proclama Néstor- y sólo querrán leerlo los tontos.

Corto el teléfono, miro la hora en mi reloj se pulsera y vigilo la hora que aparece en la pantalla del ordenador:
-Un hombre con un reloj sabe qué hora es, pero un hombre con dos relojes nunca está seguro -y aprovecho la confusión para salir a tomar un café, o una tila, no lo sé.

Una Respuesta a “La ley del Murphy en el teatro”

  1. Información Bitacoras.com…

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