Compañía Nacional De Automatas La Musaranga


Hace algunos años, paseaba yo por la inmensa Feria del Libro Infantil, evento que se realiza una vez al año, aquí, en Buenos Aires.

Claro que es un evento que más apunta a la venta de libros que al supuesto afán de lectura de los niños. Pero, hay que reconocerlo, hacer que el niño se sienta cómodo dentro del mundo literario es un desafío que, una vez conseguido, dará grandes logros. Es por ello, creo yo, que además de libros en la Feria, también hay actividades lúdicas, relacionadas con la plástica, el juego y el teatro. Es así que, en el inmenso predio, se han abierto lugares dedicados a estos fines: cuenta con una sala de teatro, un área de dibujo, de pintura; hay ludotecas y espacios neutrales, donde se presentan distintos tipos de números.

Como decía, estaba yo paseando por allí, llevado de las narices por los atractivos stand de ventas, con sus lindas ediciones y la temática de los mismos (lo reconozco, la literatura infantil me gusta tanto como la de adultos, e incluso más), cuando, de repente, casi por sopetón, me topé con uno de esos espacios neutros. En el se estaba llevando a cabo un espectáculo: era de los nuestros, un show de títeres. Pero lo que me llamó la atención, pues contrastaba con la exhuberancia de la Feria, fue la estética del retablo, despojado de todo lujo, como si fuera una improvisación de teatrino. Curioso, me dije y me quedé a ver.

De repente, por el proscenio desfilaban botellas de lavandina, tarros de duraznos, una tabla de cortar, palos, pelotas. No entendía mucho, hasta que algo pasó: en un momento dejé de ver esas botellas, esos tarros, esa tabla; comencé a ver un forzudo, un caballo, un payaso, un acróbata. -¡Era un circo!.
Pasados unos cuantos minutos, la historia terminó. La gente se desconcentró; todos siguieron con su ronda. Pero yo quedé ahí, duro, tratando de encontrar una explicación. Me parecía muy raro: algo tan despojado de elementos decorativos, de elementos significantes ”¦ porque uno cuando ve un caballo, ve orejas, cola, crin o una insinuación. Sin embargo ahí había una tabla, con cuatro maderas colgando de un hilo y algo que se movía. Se dijo que era un caballo y yo creí ”¦

Debí salir de mi abstracción, pues alguien me empujó. Y, en ese momento, me di cuenta que no sabía cómo se llamaba el elenco. Me dio un poco de mal sabor, no poder saber más nada de ellos. Pero me daba vueltas en la cabeza lo vivido. Resignado, seguí mi camino: de un stand a otro; de una edición, a otra. Así transcurrió la tarde, hasta que, de repente, llegué a un puesto que me reprodujo la misma impresión que el retablo de antes. Pero allí encontré algo mejor: encontré una feria de variedades, un tablado de marionetas y todo un mundo de cosas casi felinescas. Los autómatas, construidos con desechos de diversos objetos cotidianos, que si bien ahora tenían otra función, dentro de una simbiosis de desechos, se resistían a dejar de ser lo que alguna vez fueron. Mirándolos, acontecía lo mismo que con el circo: uno veía la rueda de una bicicleta colocada en un marco de hierro; pero luego veía con total certeza a la rueda de la fortuna. E incluso le pedía un deseo ”¦

Todo un mundo de construcciones y artefactos; de ingenios y aparatos, rescatados del olvido, resignificados y puestos al servicio de nuestra imaginación, también rescatada del olvido.
Maravillado, extasiado de tanto estimulo, fui participe de una representación de marionetas, sobre un pequeño tablado hecho sobre un carrito.

Cuando terminó, pude saber: estaba en presencia de La Musaranga. Y tan maravillado quedé, que hoy quise presentarla.

Esta agrupación, es más que un teatro de títeres: es un taller de artes y oficios; una imprenta; un taller de pintura. Pero, lo más notorio, es un lugar de interacción social, que toma su material de la comunidad y lo devuelve transformado, en un proceso en que la comunidad misma es artífice.
Esta nota de hoy es una invitación a visitar su lugar. Aquí les dejo el link http://www.lamusaranga.com.ar/

Por todos los caballos, sobre los cuales he cortado embutidos alguna vez ”¦

3 Respuestas a “Compañía Nacional De Automatas La Musaranga”

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