Homenaje a Pepe Otal en Albacete


Pepe Otal
Pepe Otal
Pepe Otal

Fue un placer pasear por la ciudad en pleno temporal de nieve acompañado por algunos de los amigos del titiritero homenajeado, como Anabel Tornedo, quién me mostró algunos de los lugares más frecuentados por Pepe: el café retaurante Leo, la famosa tasca Vidal, dónde se come el mejor queso frito de Albacete, o la discoteca el Portón, propiedad entonces de un hotelero, un futbolista y un torero, en la que Otal hizo tantas de sus travesuras, desde encargarse de la misma decoración del local hasta ganar todos los concursos de carvanal con sus disfraces a cual más original, descabellado o peligroso, como cuando se vistió de buzo con una escafandra que lo dejó medio inconsciente por falta de aire, mientras llevaba en brazos a una jovencísima Anabel Tornero vestida de sirena”¦ También recalé en el precioso café bar “El Nido de Arte”, dónde su amigo Germán organiza desde hace muchos años los mejores conciertos de jazz de la ciudad. Allí solía tomar sus cervezas y actuar de vez en en el pequeño escenario del local.

Pasear por la Albacete actual, tan distinta y cambiada de cómo debió conocerla Pepe en su niñez, me hizo comprender sus deseos manifestados en los tiempos antes de su muerte de querer pasar más tiempo en su ciudad, limpia y ordenada, tan diferente de la caótica y voraz Barcelona del Raval. Creo que incluso tuvo la idea de trasladarse a vivir mayormente allí, con la excusa que le daba su madre ya mayor. Deseos que no pudo realizar, como bien se sabe.

El homenaje empezó en el vestíbulo del Teatro Circo ”“una maravilla de teatro recién restaurado que ha conservado todo su antiguo sabor morisco y circense. Se presentaron allí dos actuaciones de las compañías Tercero Izquierda y la Tirita Teatro, ambas de Albacete. Presentó la primera una escena de la obra de Lorca “Amor de Don Perlimplín con Belisa en su jardín”, dirigida por la experimentada directora Engracia Cruz Martínez y bien declamada por los dos cómicos titiriteros, José Zafrilla y Juan I. Sánchez, que se encargaron de representarla con marionetas y un pequeño y gracioso teatrillo.

A continuación actuó Paco íšbeda de la Tirita Teatro con una versión corta de la historia de Melisandro y el caballero Gaiferos, que el veterano titiritero de Albacete contó con una gracia enorme, acompañándose de sus marionetas y de un texto en verso muy divertido y locuaz, provocando grandes carcajadas entre el público.

El acto de homenaje continuó en el piso de arriba, dónde un amigo de la infancia de Pepe, Valeriano Belmonte, leyó un emotivo poema escrito para la ocasión en el que se glosaba la figura de Pepe desde su infancia hasta convertirse en “Rey de las Marionetas” (se reproduce el texto más abajo). Escuchamos sus palabras todos los presentes entre quiénes había, además de la hermana y la sobrina de Otal, la Concejala de Cultura del Ayuntamiento de Albacete, Rosario Gualda Landete, así como el programador y organizador del acto, Miguel Ángel Gallardo.

Actuó después Teodoro Escarpa, de la compañía Marionetas Cuarta Vía, de Guadajara, con su conocido El Circo Más Pequeño del Mundo de marionetas de hilo. Números clásicos muy bien ejecutados por alguien que aprendió en Barcelona con Pepe Otal y que fue también miembro de la mítica compañía Marionetas la Universal.

Para terminar el acto, intervino el grupo de músicos Ronda de los Llanos, con una deliciosa exhibición de manchegas, seguidillas y otros temas y danzas populares de la región.

Por la tarde, actuó Toni Rumbau con “A Manos Llenas” en el hermoso Auditorio Municipal, obra que fue muy bien recibida por el público. Antes, leyó un discurso dedicado a la memoria de Pepe Otal, cuyo espíritu estuvo presente durante los dos actos de la mañana y de la tarde.

Ante la petición de algunas personas por disponer de los textos leídos en homenaje a Pepe, los reproducimos a continuación :

(texto escrito y leído por Valeriano Belmonte, amigo de la infancia de Pepe)


-¡Entrañable Pepe Otal!

Pepe Otal, querido amigo
y titiritero regio,
compañero de colegio
y de siempre”¦ fui testigo”¦
”¦de tus juegos infantiles,
Originales y sanos.
Con apenas siete abriles
el barrio de Franciscanos”¦
te valoraba y quería
por ser el niño excelente”¦
Tu cariño y simpatía
conectaban con la gente.
-¿Recuerdas la serrería,
la “Era del Jaula”, el molino
y aquella fotografía
junto al pelotón divino”¦
”¦de un San Francisco devoto?
-¿Y los tebeos de aventuras
De “Dan Barry el Terremoto”,
y los de tantas figuras”¦
”¦como “El Capitán España””¦?
-¿Y la casa de Rivera”¦?

Pepito, genio, solera,
buenos modales”¦ y entrañas.
Un día el “cole” terminó
y cambiamos de paisaje
pero la amistad siguió
y aunque te fuiste de viaje”¦
”¦con entusiasmo y maletas
decidido a transformarte
con tu luz, talento y arte
en “Rey de las Marionetas””¦
”¦no olvidaste a tu Albacete,
ni a tu madre encantadora,
esa dulce y gran señora
que adoraba a su “Pepete”.
Brillabas en cualquier zona”¦
-¡Creador Universal!
El Raval de Barcelona,
tu taller sensacional”¦
”¦estaba”¦ de gozo”¦ henchido
por la exquisita presencia
de un manchego”¦-¡con esencia,
familiar y divertido!
Pepe Otal, estrella, brisa
y marinero platónico,
profesional y metódico
con su pipa y su sonrisa”¦
”¦y los hilos de diamantes
que les diste a unos muñecos
adornados con mil flecos,
te digo en estos instantes”¦
que fue un orgullo tratarte
y compartir ilusiones,
proyectos y sensaciones”¦
y aplaudirte y abrazarte”¦
”¦cada vez que te encontraba,
Prestigioso innovador,
mensajero y trovador”¦
”¦Y se me caía la baba”¦
”¦al contemplar tu gran obra”¦
Hoy, sábado, diecinueve
el público se conmueve
y el Teatro Circo cobra”¦
”¦vida y estilo”¦ genial
“Quijote” sabio y valiente
porque en él estás presente”¦

Valeriano Belmonte, Teatro Circo, 19 de diciembre de 2009

Homenaje a Pepe Otal (discurso de Toni Rumbau)

Es un honor para mi participar en este Homenaje a Pepe Otal en Albacete, su ciudad natal. Tengo que deciros que conocí muy bien a Pepe, del que era amigo desde hace muchos años
Pero a lo que quiero referirme aquí es al Pepe albaceteño. Todo el mundo sabe que Otal escogió Barcelona como lugar permanente aunque no único, y que nosotros los catalanes lo consideramos como un catalán más, de esos que llegan de fuera y se quedan para siempre. En este sentido, Pepe ejerció de catalán sin tacha alguna, y lógico es que su memoria sea venerada allí y su obra bien conservada en el último taller que tuvo en vida.

Pero lo que importa destacar ahora es como a pesar de esta catalanidad asumida, Pepe mantuvo incólumes sus idiosincracias manchegas, de las que jamás renegó sino, todo lo contrario, a menudo que pasaban los años, se hicieron más ostensibles. Yo las definiría del siguiente modo:

1- un amor sincero por su ciudad, Albacete, es decir, por sus amigos de juventud y de mayor, pues qué es una ciudad sino la gente que vive en ella y, muy en segundo lugar, los edificios que la ocupan. Igualmente, un apego a las fiestas y ferias de las que tanto gustaba participar

2- una incondicional entrega a su madre, por cuya salud siempre se preocupaba y que le hacía pasar largas temporadas junto a ella

3- un gran respeto y mucha nostalgia por su padre, con el que mantuvo profundas diferencias pero al que siempre recordó con admiración. Y es que siempre pensé que Pepe sentía una secreta fascinación por la vida militar, de la que renegó por ideología anarquista, pero por cuyos valores de valentía, arrojo e irracionales códigos de conducta sintió constante atracción.

4- Pero aún más admiración sentía por su abuelo, quién fue según me contó el creador del primer periódico de Albacete, perteneciente pues a las fuerzas vivas y cultas de la ciudad en unos tiempos en que pocos se dedicaban a estos menesteres.

5- su amor por los toros y por el boxeo. Dos facetas más o menos ocultas que denotan este lado popular capaz de valorar tradiciones, costumbres y deportes duros.

6- creo también que su amor por el mar, que le hizo ser marinero y luego piloto de barco, tiene que ver con su nostalgia por los paisajes llanos de la Mancha, tal vez demasiado pequeños ya para una imaginación que quería volar más lejos. Las inmensidades del mar satisfacían este deseo de vacío y de nada que tienen todos los aventureros y que la Mancha, demasiada civilizada, ya no podía aportarle.

7- Ya sé que constituye un tópico hablar de quijotismo, pero creo que es innegable que Pepe tuvo siempre un estrecho parentesco con el personaje cervantino: su modo de hablar, noble y altivo, su defensa de los débiles y de los desamparados, su entrega a causas perdidas, su respeto por los libros y por las personas de cultura, su andar siempre por los caminos laterales de la cordura y de la convención, su generosidad y su ascendencia hacia los múltiples escuderos que le acompañaron a lo largo de la vida, su fascinación por perseguir quimeras y sueños imposibles, todos estos rasgos nos remiten a Don Quijote. Sólo en una cuestión esencial diferían: lo que en Don Quijote fue intachable fidelidad a Dulcinea, su único amor, en Pepe Otal fue la infidelidad sistemática a todas sus amadas, a las que jamás traicionó pero sí abandonó y substituyó una tras otra. Pero aún así, los une la tremenda radicalidad de sus posturas, por diferentes que ambas sean.

Resumiendo pues, sostengo que Pepe nunca cortó sus relaciones ni sus afectos por Albacete ni por la tierra y el aire que lo vio nacer y le dio vida y aliento, sino todo lo contrario. Hizo así lo que todo artista debe hacer: multiplicarse por dos, por tres y aún por cuatro. Pues si bien era oriundo de Albacete y ejerció de manchego toda su vida, fue también catalán de pura cepa, español convencido, ibérico nostálgico e internacionalista vocacional. Fue titiritero, pero también fue marinero y piloto de barco. Fue torero de mozo y boxeador a ratos libres, pintor e ilustrador, maestro y aprendiz durante toda su vida. Rasgos que puestos uno junto al otro le daban este perfil fascinante y romántico de persona que es muchos a la vez. Pero lo era Pepe siendo único, asentado en una personalidad fuerte y tranquila, con su pipa impertérrita quemando tabaco a todo vapor, mientras oteaba el horizonte en busca de molinos de viento, de ballenas blancas o de futuros utópicos”¦

Todo eso fue Pepe Otal. Y no me extrañaría que en su recuerdo la ciudad de Albacete le levantara una estatua, anticipándose así a la que sin duda querrán levantarle un día en Barcelona, compitiendo ambas en devoción a sus hijos ilustres, de modo que en las visitas desde el más allá de la muerte podrá verse Pepe reflejado y querido por sus dos ciudades más amadas.

Y para acabar este parlamento, pido un viva y un fuerte aplauso en memoria del ilustre barcelonés y albaceteño Pepe Otal.

Toni Rumbau
Albacete, Auditorio Municipal
19 de diciembre de 2009

Una Respuesta a “Homenaje a Pepe Otal en Albacete”

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