Algunos espectáculos de Titirijai 09

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Cartel del Titirijai'09 de Tolosa
Cartel del Titirijai’09 de Tolosa

Sería imposible comentar todos los espectáculos que han pasado por los distintos escenarios de Titirijai”™09. No únicamente por su número sino también porque sólo pude ver algunos en los pocos días que estuve en Tolosa. Sí hablaré de los que vi, que me parecieron todos de un gran interés, por unos u otros motivos.

El Oso que no lo era, de Carlos Converso

Imagen del Oso que no lo era
Imagen del Oso que no lo era

He aquí sin duda uno de los mejores espectáculos que se han visto estos días en Tolosa, el firmado, dirigido e interpretado por el veterano Carlos Converso, argentino instalado en México desde hace más de 25 años y considerado como uno de los más importantes maestros actuales en este arte. Con su única presencia actoral, una mesa y unos simples títeres de mano, Converso consigue introducir al público en una historia llena de gracia, ironías y verdades como puños, sobre la figura de un oso que al despertar de su hibernación encuentra el bosque en el que vivía arrasado y convertido en una fábrica. Lo gracioso del caso es que los capataces niegan su condición de oso y pretenden convertirlo en un obrero más”.

Las situaciones absurdas se truecan en jocosas pero también en poéticas y muy clarificadoras, como cuando se pregunta a los osos del zoológico o de un circo si el personaje en cuestión es realmente un ejemplar de su misma especie, algo que niegan tajantemente… El titiritero explica la historia mientras interpreta a los distintos personajes, a veces él mismo convertido en un personaje. Demuestra entonces Converso sus grandes dotes de actor y su experiencia de titiritero, con una presencia tranquila, profundamente asentada y dotada de una ágil eficacia. El ritmo es perfecto y nada chirría durante los cincuenta minutos de actuación.

Los niños siguieron la historia con una entrega absoluta y los mayores gozamos de un texto y de una interpretación tan hábil como inteligente, trufado de felices hallazgos y de ironías. Sencillez, modestia, ritmo, economía de medios, uso medido del espacio y del tiempo, habilidad manipuladora y perfecta funcionalidad de los títeres. Toda una lección de teatro y de buen hacer titiritero de uno de los maestros actuales en este arte.

Al señor Rodari, de la compañía L’Alsina sull’Isola

Imagen de Al señor Rodari
Imagen de Al señor Rodari

El mismo día por la tarde pude presenciar una función del grupo italiano L’Alsina sull’Isola, compuesta por Katarina Janoskova y Paolo Valli, que trabajan con objetos, títeres pero sobretodo con teatro de sombras.

Convertido el escenario en un desván repleto de cachivaches, los dos titiriteros van mostrando como las cosas no son lo que aparentan ser sino que tras los objetos abandonados se esconden mundos ocultos y personajes sorprendentes. Provienen éstos de algunos de los cuentos del conocido autor italiano G.Rodari, pequeñas historietas representadas con mucha gracia por los dos titiriteros, que se esforzaron con gran éxito en dirigirse al público en español. Dotados de una agradable presencia ambos, franca y simpática la de él, atractiva e intrigante la de ella, convierten el desván en un lugar mágico dónde de cualquier lado puede surgir un escenario de títeres, una pantalla de sombras o una silueta parlanchina. Una idea de partida muy rica en posibilidades y que los de l”™Alsina desarrollan con gran acierto, mostrando sus dotes tanto actorales como sombrísticas.

El público aplaudió encantado a los actores, que lograron concentrar la atención de los pequeños espectadores. L’Alsina sull’Isola presentó también otro día el espectáculo “Platero y yo”, muy recomendado por todo el mundo, pero que por desgracia yo no pude ver.

Amores y desamores de la Molinera, por El Tenderete

Imagen de Amores y desamores de la Molinera
Imagen de Amores y desamores de la Molinera

Programados para la sesión de adultos en el escenario del TOPIC, el Tenderete nos deleitó con una divertida y desmelenada historia que bebía tanto de la más maldita estética punky, como del sainete español de corte tremendista y esperpéntico.

Cuatro fueron los manipuladores: José Ignacio Andino -Lito- y Manya Mallabia, fundadores del grupo, más Mertxe Gil y Joseba Andoni Larreategi. Lo que más me sorprendió fue la calidad de las voces y la capacidad improvisadora de los cuatro, provista de una gracia ocurrente y desenfadada, con un humor que oscilaba entre el absurdo y lo canallesco.

Empieza la obra con un prólogo representado por dos personajes punkis que en realidad son dos calaveras de mal agí¼ero, deslenguadas y procaces, una mezcla de Polichinela del s.XX y de Makoki. Ambos personajes, un hallazgo de Lito y Manya, tienen mucho de diabólicos y de malditos, y me recordaron, salvando todas las distancias que son muchas, en su apuesta por quién se quedaba con más almas, a los personajes del inicio del Fausto de Goethe, cuando Dios y el Diablo apuestan sobre la fortaleza puesta a prueba de Fausto. Había un algo de “prólogo en los infiernos” en este inicio que da paso a la historia principal de la Molinera.

Como dice el programa de la compañía, nos encontramos ante una “Comedia de enredo y denuncia en la que no queda títere con cabeza. La acción se desarrolla en día de romería y cuenta los conflictos que se originan entre los personajes que frecuentan el molino.” El humor del Tenderete va dirigido a un público cómplice y joven, capaz de burlarse tanto de las convenciones del teatro como de los códigos de buena conducta humanos, actorales y titiritiles. Me recordaba a veces el estilo descabellado de Pepe Otal, con sus Makokis o sus Rigoletto y Don Juan. Como él, el Tenderete no duda en mezclar el humor grueso y feroz con la ingenuidad de unos títeres de hilo bien diseñados y graciosamente construídos. Un contraste que sin duda aumentó todavía más los efectos sorprendentes y chocantes del espectáculo.

Todo un lujo y un placer que el público presente agradeció con apretados aplausos.

Canadá, país invitado.

Sabido es que Canadá fue el país invitado de este edición de Titirijai, con una magnífica exposición de obras de todas las épocas y de muchas compañías que se presentó en el Palacio Aranburu de Tolosa. Un magnífico despliegue de títeres y marionetas que el público de Tolosa pudo visitar desde el 28 de Noviembre al 6 de Diciembre.

Conocía ya el trabajo de uno de los titiriteros invitados, el solista Louis-Philippe Paulhus, de la compañía Théâtre de Deux mains, a quién vi en Canadá y en México, y del que he hablado en otros artículos. Presentó en esta ocasión “Juanito y el pobre Diablo”, que entusiasmó al público tolosino como siempre sucede con los espectáculos de Paulhus. Un alarde de gracia, ritmo y habilidad titiritera de un one-man-show que manipula, habla y ejecuta todas las músicas y los efectos sonoros de la obra en directo.

Imagen de La Corona del Destino
Imagen de La Corona del Destino

De las demás compañías, sólo puede ver “La Corona del Destino”, a cargo del Théâtre Sans Fil, de la ciudad de Montreal. Una importante compañía fundada en Quebec en 1971 que dispone de teatro propio y una programación estable, y que consta de un considerable elenco de actores-manipuladores, siendo su director André Viens.

La obra presentada por Théâtre Sans Fils en el teatro cine Leidor Antzoki., impresionó al público por las dimensiones de sus decorados y de las marionetas, de dos metros de altura, pensadas para grandes escenarios. Con el apoyo de un inmenso ciclorama dónde se proyectaban preciosas imágenes, la historia es un cuento dentro del cuento, pues escenifica la historia que un padre, representado por un actor con una máscara, explica a su hija, una marioneta. De inmediato se entra en el mundo de unos antepasados de la familia ubicados en la oscura Escocia medieval, repleta de guerras y de infames condiciones de violencia. Lo bueno del caso es que la niña se ve igualmente inmersa en ese mundo, efectuando un salto en el tiempo, de modo que la obra se convierte en un viaje al pasado realizado en vivo gracias a la imaginación de la niña y del padre que va contando la historia. Un argumento que podría decirse “de película” con una puesta en escena espectacular y envolvente, gracias a la profusión de buenas imágenes, a las muy bien manipuladas marionetas de grandes dimensiones y a una convincente banda sonora.

Las otras compañías de Canadá presentes en Tolosa fueron Théâtre de La Pire Espí¨ce, Théâtre Motus y Théâtre des Petites í‚mes. Por desgracia no pude ver las dos primeras, pero sí la obra Pekka, de Isabelle Payant, a quién tuve la suerte de ver actuar en La Puntual de Barcelona unos días más tarde.

Imagen de Pekka
Imagen de Pekka

Espectáculo dirigido a niños de entre 2 a 5 años, me gustó la sencillez y la dulzura de su propuesta, realzadas por el intimismo de La Puntual, un lugar perfecto para obras de este tipo. Siempre he tenido en mucha consideración a los titiriteros que se dirigen a espectadores tan pequeños, por la simple razón de que yo, hasta ahora, he sido incapaz de pensar o elaborar una obra para niños tan chicos. Considero que no es nada fácil y que se requiere de unas dotes especiales, que deben combinar la humildad con un gran dominio y una gran contención en el uso del oficio, al dirigirse a sensibilidades tan vírgenes e impresionables. -¿Cómo dirigirse a personas que aún son incapaces de razonar y que sólo responden a determinados estímulos visuales y sonoros, sin hacer demasiado caso a los conceptos y a las palabras? Isabelle Payant demostró conocer muy bien la respuesta.

Una tortuga llamada Pekka es la protagonista de la historia. Pekka surge de la mano de la titiritera que se instala en el escenario como quién se sienta en un trono, con el ancho vestido negro cayendo por detrás del decorado que será el suelo donde los títeres tocarán tierra. Pero todo el cuerpo de Isabelle forma parte del decorado, pues por sus brazos paseará Pekka, por sus codos se esconderá, y de su espalda o de sus bolsillos saldrán los demás personajes. Como la abuela que suele contar cuentos a la tortuguita, sólo que esta noche la luna no ha querido salir y la imaginación parece que ha dejado de manar”¦ -¿Dónde se oculta la luna? Pekka recibe el encargo de encontrarla y devolverla al cielo. -¿Y quién mejor que el Sol para preguntar dónde se halla su amiga y compañera, la señora Luna? Así se va desarrollando la historia hasta que finalmente Pekka encuentra la luna y todo vuelve a sus cauces.

Parecía que Isabelle hubiera hipnotizado a los niños que llenaban La Puntual, pues siguieron la historia con un silencio y una atención inauditos. Al final, el público pudo acercarse a Pekka y acariciar su pequeña y pícara cabeza. Todo un éxito para este Théí¢tre des Petites í‚mes que desde el año 2007 pasea por el mundo su teatro y su tortuguita Pekka.

Todo Encaja, de Unima Valencia.

Imagen de Todo Encaja
Imagen de Todo Encaja

El miércoles 2 de diciembre, a las 11h, fui al estreno de uno de los espectáculos más esperados del Festival, al estar realizado por nueve compañías asociadas a Unima País Valencií , en una operación tan interesante como arriesgada y valiente, por salirse de los cánones habituales de producción.

Los grupos participantes fueron “El ombligo y la pelusa”, “Entucole”, “Garabatos de Ilusión”, “La Estrella”, “Los Duendes”, “Madeintítere”, “Puppenkiste Petrer”, “Trafulla” y “Tramant”. Titiriteros de distintas procedencias y edades se juntaron bajo la dirección de Claudio Hochman para enfrentarse al reto de crear un espectáculo con sólo cajas y cartones. Hay que decir que el resultado satisfizo las expectativas, con una puesta en escena ágil y muy bien resuelta, y una interpretación brillante y entusiasta.

He aquí una palabra que podría resumir este montaje: entusiasmo. El que requirió embarcarse en el proyecto y que animó desde el comienzo a los distintos participantes, los cuales se repartieron los papeles de creación y produccón con sólo tres actuantes en escena. Un entusiasmo que brilló en cada minuto de la representación, así como entre los que acudieron del equipo de producción sin salir al escenario.

Doce titiriteros se juntan para hablar de los derechos de los niños. Un loable ejercicio de colaboración entre colegas, poco dado en esta profesión, tan asentada está en el individualismo, y que se traduce en una obra fresca y original, marcada fuertemente por el género musical, un registro bien conocido por Claudio Hochman, su director. Hablaría aquí de dos cosas básicas: el buen hacer de los titiriteros manipuladores, cuya presencia agradable, ágil y rítmica fue una de las mayores virtudes del espectáculo; y el dominio de los tiempos y del espacio escénico que demostró tener Hochman. En efecto, la obra funciona con precisión cronométrica a través de secuencias definidas por la música y el título: “Mamáaa!…”, “Diez indiecitos”, “No Fumes”¦”, “Banderas”¦” Hasta once esqueches que funcionan muy bien y que encandilaron a los pequeños. Una obra concienzuda y concienciante, comprometida con los valores de la niñez libre y creativa, y con una visión básicamente ecológica del mundo. Un tema que puede decirse fue una constante en las distintas propuestas del Festival.

Resultado, pues, altamente positivo de los de Valencia corroborado por los calurosos aplausos del público.

Los Sueños de Leonora, de Anita Maravillas Teatro

Imagen de Los Sueños de Leonora
Imagen de Los Sueños de Leonora

La noche del miércoles 2 actuó en el teatro del TOPIC el grupo de Barcelona Anita Maravillas Teatro, constituída por las titiriteras Miren Larrea, Mireia Nogueras y Valentina Raposo. Había visto otro trabajo del trío, “Sarean Sun Sun”, así como varios esqueches individuales o en pareja de las tres componentes en el divertido y feliz Animata Cabaret que reúne a nueve titiriteras de Barcelona y en el que ya presentaron al personaje de Leonor. Debo decir que desde el primer momento me convertí en un fervoroso admirador de las mismas, tal era la frescura, el buen hacer y la excelente presencia escénica que mostraron en todas sus apariciones. Fui, pues, con muchas ganas de conocer la obra que presentaban en Tolosa, “Los sueños de Leonor”, la primera del grupo creado por Miren Larrea y Valentina Raposo (Mireia ejercía aquel día labores de técnica) y debo decir que salí tan entusiasmado como siempre.

La obra se inicia con la relación tormentosa y esperpéntica entre Leonora y su abuelita, una mujer extravagante, antigua artista de cabaret, buena bebedora y muy ocurrente con tendencia al humor negro. Leonora, muy apegada a la abuela, se encuentra bien junto a ella hasta que llega lo inevitable: la vieja muere y Leonora se queda sola. Aquí empiezan sus pesadillas, en las que aparece un vampiro (una sofisticada marioneta de hilo) muy obsesionado con una joven y bella durmiente.

Un argumento que sirve sobretodo para desplegar un humor socarrón, ácido, fresco y divertidísimo en el hablar de los dos personajes. He aquí sin duda uno de los mejores aciertos de la obra, los monólogos de Leonora y también de la abuelita, procaces y muy ocurrentes, abiertos a la improvisación, un filón que las de Anita Maravillas pueden seguir explotando en nuevas entregas y aventuras del personaje. La combinación de títeres de mesa con la marioneta de hilo, manipulada a vista, es uno de los riesgos asumidos del espectáculo, pues no es fácil juntar registros tan diferentes, sobretodo cuando ambos no están encajados en un mismo espacio escénico, un riesgo que la buena presencia, el humor y el ágil ritmo de la obra permitieron superar con creces.

Veo en Anita Maravillas a una nueva generación de titiriteras con un gancho increíble, una presencia admirable y unos enormes recursos de frescura y valentía. Surgidas del entorno que giraba alrededor del Taller de Pepe Otal, constiuyen en estos momentos, junto con otras titiriteras de su misma generación, uno de los mejores activos titiriteros del país. Seguramente el hecho de que sean mujeres no es nada baladí. Siempre pensé que el futuro del mundo está en manos femeninas y, por supuesto, el del teatro de títeres también. Y aún reconociendo la banalidad generalizante de esta afirmación, me complace constatar que la realidad me da la razón. Por cierto, que en el programa del Festival de Tolosa, fueron varias las compañías compuestas mayormente por mujeres. -¡Larga vida pues a la renovación femenina de nuestro arte!

La Tempestad, de la Shakespeare Woomen Company, Portugal

Imagen de La Tempestad
Imagen de La Tempestad

Por la noche del jueves 3, pude ver otro de los espectáculos más esperados, al ser el segundo dirigido por Claudio Hochman, a cargo de su compañía portuguesa constituída por mujeres y especializada en producir versiones “en femenino” de obras de Shakespeare (como puede comprobarse, -¡de nuevo mujeres en acción, y de edades parecidas”¦! La realidad me sigue dando la razón”¦). Hubo todavía un tercer espectáculo dirigido por Hochman, a cargo de la compañía madrileña El Retablo, que por desgracia no pude ver.

“La Tempestad en un vaso de agua” pone en escena esta gran obra del dramaturgo inglés representada sólo con dos actrices titiriteras, que se expresan en un castellano muy trabajado y que actúan con la ayuda de objetos de todo tipo, a través de una brillante actuación llena de juegos, gags visuales y léxicos, músicas y canciones en un estilo cabaretero de revista musical, y muchos objetos que hacen referencia a la temática del mar, el viento, la isla, la magia”¦

Lo mejor, para mi, fue la interpretación llena de gracia de las dos actrices Teresa Macedo y Ana Cloe, que con la ayuda de muñecos y disfraces dan vida a los personajes de la obra. Debo confesar que tengo debilidad por el acento portugués, que me recuerda felices épocas de mi vida, y sin duda ello me inclinó a dejarme llevar por el ritmo de las canciones y de las frases, cuativándome desde el primer momento. Disfruté igualmente del buen hacer y del enorme oficio de este director argentino instalado en Lisboa, quién demostró sus dotes con una lectura extraordinariamente imaginativa de la obra. Ritmo trepitante, dominio del espacio escénico, ideas brillantes, objetos absurdos, gags y recursos que se van sucediendo uno tras otro, y todo con una enorme coherencia dramatúrgica en los estilos visuales e interpretativos.

El de Hochman es un tipo de teatro desconocido en los territorios españoles del teatro infantil y de títeres, por la calidad asegurada de sus propuestas dramatúrgicas fruto de lo que parece ser una enorme experiencia y una imaginación sin límites que se adapta con gran facilidad a los distintos retos planteados. Sin duda en una carrera tan prolija como la suya habrá obras más afortunadas que otras, pero lo que sí puede decirse es que, al menos en las dos que vi, destaca siempre una visión inteligente en la factura escénica, con un gran dominio en el trabajo de los actores y en su relación con los objetos y muñecos manipulados. Factores que son muy de agradecer en los espectáculos para títeres.

Dallae Story, de Art Stage San, Corea

Imagen de Dallae
Imagen de Dallae

El último día pude ver Dallae Story, el espectáculo de la compañía coreana Art Stage San que se presentó en el teatro cine Leidor Antzoki. Una obra que me encandiló y de la que salí gratamente impresionado.

Es necesario decir que Dallae Story está en apariencia sobrecargada, para el gusto del público occidental y especialmente español, de lo que parecía ser un fuerte sentimentalismo que muchas veces rozaba el exceso melodramático. Pero aún así, la obra llegó y gustó, no sólo a mi sinó a la mayoría del público presente, tanto el entendido como el profano. La razón, creo, estriba en la naturaleza de este “sentimentalismo”, así como en la sinceridad y la honradez del planteamiento de la obra, más la impecable interpretación de los manipuladores bailarines, pues cabe decir que eran ambas cosas.

El ritmo de la obra, lento y subyugante, sabe jugar muy bien con el lenguaje emocional de los contrastes y las pinceladas basadas en los sentimientos. Pero se trata de una estilización que no tiene nada que ver con el sentimentalismo occidental, horrendo y lacrimógeno, sino que pertenece al estilo oriental de la nota que se desliza con forzada lentitud por la escala musical, en estos glissandos tan propios de la música china y extremo oriental, y que expresan un sentimentalismo que sin embargo es frío y mental, que tiene más a ver con una percepción estirada y lánguida del tiempo que con el sofoco lacrimal de las emociones. Dalle Story está repleta de momentos de calma, de silencios prolongados, de suspensiones temporales del ritmo, lo que le da un tono intimista y altamente poético, que las imágenes paisajísticas proyectadas acentuaban. Para mi gusto particular, me sobraba la música con tanto sabor occidental usada, que aumentaba además esa sensación de sentimentalismo, y hubiera preferido la sonoridad más fría, austera y estilizada de la música tradicional coreana. Pero no todo es perfecto…

El argumento, una historia de amor y de guerra, trágica y terrible, está expuesto en toda su crueldad, pero bajo el filtro de esta estilización falsamente sentimental que los actores bailarines bordaron con una manipulación exquisita y unos movimientos llenos de control y convicción. Sin duda, uno de los espectáculos más bellos y subyugantes de los vistos en Tolosa.

Buena acogida de la sala del TOPIC.

Para terminar esta pequeña crónica sobre algunos de los espectáculos de Tolosa, sólo comentar los unánimes elogios que recibió la nueva sala de teatro del TOPIC, dotada de una buenísima acústica, de unos equipos técnológicos más que suficientes y muy bien servida por los técnicos de la casa. Algo que sin duda marcará un antes y un después en la trayectoria del Festival, al disponer éste de un espacio capaz de acoger propuestas con exigencias más sofisticadas.

Una Respuesta a “Algunos espectáculos de Titirijai 09”

  1. Información Bitacoras.com…

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