El Museo de Marionetas, la joya del TOPIC


Mariona, la marioneta mascota del Topic
Mariona, la marioneta mascota del Topic

Impedido por las aglomeraciones del primer día, pude por fin visitar hoy con calma la joya del TOPIC, como clamaban todos aquellos que lo habían visto. Me armé de mi cámara, para dejar constancia del hecho, y esperé el turno de entrada. Pues debe saberse que sólo se puede entrar en este museo en grupos limitados de poco más de una docena de personas, y que entre cada entrada hay un tiempo reglamentario de espera, el suficiente para que acabe el rito inicial al que se somete al visitante.

El reloj indicó que ya el tiempo había pasado, y las puertas se me abrieron de par en par. Tuve la suerte o el privilegio de entrar solo, de modo que todo el museo se me abrió durante un buen rato exclusivamente para mi. Y debo decir que los comentarios de asombro que había oído se quedaron cortos ante lo que vi, presencié y viví en esta mi primera visita de más de una hora de duración.

De entrada, lo más difícil de un museo, conseguir una atmósfera adecuada a los objetos exhibidos, se consigue aquí ya desde el inicio y de un modo superlativo. Lo primero que se ve es a la mascota del centro, llamada Mariona, que con la voz prestada de la titiritera Encarni Genua del grupo Txotxonguillo, da la bienvenida al visitante, hablando y moviéndose como si realmente hubiera un manipulador detrás. Y sí que lo había, pero mecanizado en un alarde de automatismo lleno de matices y perfectamente acoplado a las palabras. El texto no es ni pretencioso ni ñoño, sino todo lo contrario, amigable, interesante, respetuoso, sin tomar al público ni como tonto ni como sabio. Y te introduce al mundo de los títeres con un calzador conceptual que la voz de Encarni modela a la perfección.

Cuando se acaba el parlamento de Mariona, se abre un cortinaje de terciopelo y se invita al visitante a entrar en el espacio siguiente. Se encuentra uno de pronto en una sala rodeada de espejos, con una iluminación que recuerda un cuadro nocturno de Mondrian a base de líneas y cuadrículas que se extenden hasta el infinito. Una voz grabada se dirige al público hablando de la historia de los títeres, indicando una de las maravillas de esta longeva tradición teatral: el hecho de que se encuentren títeres en todas las épocas y en todos los continentes y países del mundo. En un lado, un mapa del mundo dibujado con trazos de luz sobre fondo negro, que también es un espejo. En el otro, un panel inmenso de espejo que se alarga al infinito por los lados y en profundidad. Pero este panel tiene trampa, pues de súbito, se ilumina una especie de cubículo interior con un grupo de marionetas de la China, luego otro con títeres de la India, y así sucesivamente, mostrando lo que la voz en off va explicando sobre los orígenes del género. Y a la vez, en otros recuadros aparecen proyectadas imágenes de video con fragmentos de espectáculos o títeres mostrando tal o cual técnica o tradición. Lo más impactante es, desde luego, la iluminación y los efectos de profundidad, de misterio, de grandeza y de infinitud que proporcionan todas las superficies planas del lugar, cubiertas por espejos. Las palabras y las imágenes que aparecen mágicamente lo hacen en este vacío lleno de tiempo y de espacio que se cruzan para dar lugar a la singularidad que es cada ventana abierta de luz dónde surgen formas y figuras en las que se han desdoblado las culturas humanas desde los inicios de nuestra Historia.

Estanterías de Marionetas del Museo
Estanterías de Marionetas del Museo

Una vez se han abierto y encendido todos los cubículos y se han mostrado todas las imágenes proyectadas, otro cortinaje se abre y el visitante se ve impelido a entrar en otra sala. Se trata más bien de un pasillo, con una puerta semiabierta que deja entrever una marioneta al fondo. Un homenaje a este principio básico del teatro de marionetas, según el cual más vale contenerse y sugerir que mostrar plenamente el contenido de una imagen.

El pasillo se tuerce y se llega a un lugar que para mi constituye uno de los hallazgos más interesantes del Museo: no es más que la pared de un ancho pasillo repleta de estanterías con marionetas expuestas, pero utilizando de nuevo los espejos, se consigue que la pared se extienda ad infinitum en las cuatro direcciones, es decir, a derecha y a izquierda, para abajo y para arriba. -¡Insólito efecto! Lo que en la realidad no es más que unas cuantas marionetas puestas en estanterías, se convierte en un infinito panel de fondo oscuro y luces sutiles en la que uno ve cientos, miles por no decir millones de marionetas alineadas hacia los cuatro lados” -¡Y todo ello en un espacio de apenas dos metros por diez por cuatro de alto”!

En estas estanterías se muestran algunas de las joyas del museo, relacionadas con personajes arquetípicos de la tradición, como diablos, la Muerte, brujos”¦ También está Malic, la marioneta original creada por Mariona Masgrau, que aparece junto al diminuto Mobarak de Irán”¦

En un lado del pasillo, se proyectan imágenes muy interesantes de contenidos arquetípicos en una amplia pantalla, con dos cajas de asiento para los que quieren detenerse. También hay una pared con una buena colección de sombras de varias tradiciones y compañías.

Dejada la sección de los espacios mágicos creados con espejos, se entra en una zona digamos más museística, provista de una iluminacón que simplemente busca mostrar bien las marionetas, con una intensidad más bien tenue y muy medida. Hay aquí una pared con carteles de teatros, compañías y espectáculos, y un gran cubo central en cuyos lados aparecen fotografías de personajes relevantes del mundo de los títeres, unos ya fallecidos, aunque muchos, por fortuna, aún vivos.

En otro panel, más marionetas de la colección de Mariona Masgrau, y el visitante tropieza de pronto con el Merma, la gran marioneta creada por Joan Baixas y pintada por Joan Miró, que ocupa un lugar de honor en la siguiente sala. A un lado, una pequeña capilla, por no llamarla habitación, en la que se proyecta en una gran pantalla películas de todas las épocas o imágenes de televisión en los que los títeres son protagonistas: está la histórica Herta Frankel, con sus archiconocidos muñecos ”“al menos para los de mi generación”¦”“, los Lunis, más modernos éstos, los Muppets americanos, pero también películas de ficción, King Kong, etc.

Marioneta del Museo del Topic
Marioneta del Museo del Topic

Tras pasar por un amplio pasillo iluminado con magníficas siluetas del teatro de sombras chino e hindú, se alcanza la sala con mayor profusión de marionetas exhibidas, de todas las épocas, estilos y compañías. Hay aquí piezas de Vietnam, de la China, de la India, de Tailandia, de África”¦, pero también contemporáneas o de compañías históricas del siglo XX. El visitante se detiene en este lugar asombrado ante el esplendor de las marionetas mostradas, un abanico lleno de vida, de brillo y de color que ilustra a la perfección el lado más vistoso y artístico de las distintas tradiciones populares de los teatros de títeres del mundo. Tal vez en esta sección faltaría alguna explicación escrita para el visitante que no tiene tiempo de ver todos los videos y desconoce los arcanos del género. Algo que siempre puede suplir una visita guiada, por supuesto.

Uno piensa que la visita se ha acabado, y que ya nada puede asombrar más al visitante. Pero cuando menos te lo esperas, justo antes de la salida, entras en una habitación dedicada a los libros y a los escritores de argumentos, guiones, historias y leyendas, a los autores, vaya, encargados de inventarse esos mundos en los que habitan las marionetas, una biblioteca intemporal de viejos libros encuadernados. Pero una biblioteca con trampa, pues no hay en ella ni suelo ni techo, sino que se entra de nuevo en un espacio infinito de múltiples dimensiones, con pilas de libros que conforman unas columnatas que bajan unas hacia el centro de la tierra, y se elevan las otras hacia las lejanas estrellas”¦ Estanterías quilométricas de libros con millones de títulos acumulados, que recogen los ingentes esfuerzos de la imaginación humana en crear cuentos e leyendas, desarrollando lo que hizo humana a nuestra especie: esa capacidad temprana de inventar mitos y de explicar historias a la lumbre de un hogar, o proyectando con las manos sombras en las paredes de una cueva, capacidad que nos diferenció de los demás animales así como de nuestros hermanos homínidos más cercanos.

La hipercapilla de las historias
La hipercapilla de las historias

Uno se deja perder en esta especie de hipercapilla intemporal de múltiples dimensiones, abducido por un vacío que sin embargo está tan lleno como el mismo Universo. Aquí ya no hay marionetas, sino libros: un homenaje a la imaginación, al vacío de la creación. Lo abstracto se apodera del visitante: comprende ahora que su recorrido ha sido en cierta manera un viaje iniciático, pues de los orígenes se ha llegado a las formas, a sus colores y detalles, para acabar en la abstracción y en la nada, de la que todo surge.

Impresionado, fui tomando imágenes en silencio, y salí cabizbajo y sin ganas de hablar, rumiando como un animal humano al que se le ha mostrado parte de su esencialidad. Bajé las escaleras y salí a la calle. La lluvia, con fuerte granizo, me devolvió a la realidad del suelo terráqueo.

Tan sólo cabe felicitar a Dani freixas y al equipo del Topic que han marcado las directrices del Museo: creo que mejor no lo podían haber hecho. Adjuntamos un reportaje en vídeo del Museo con dos partes.