Encuentro transfonterizo “Público Joven” en Alenyí


La Rotonde, de Alenyí .
La Rotonde, de Alenyí .

Convivencia es un proyecto generado por el pueblo de Alenyí  y la longeva y republicana institución francesa Federación de las Obras Laicas de Los Pirineos Orientales. Participan en el proyecto tres regiones: Cataluña y Aragón por el lado español, y Pyrénés Orientales por el francés, asociadas en el marco de la Euroregión, con la participación ejecutiva de las entidades La Chevrefeuille (Midi-Pyrénés), Red en Escena Languedoc-Roussillon, FUSIC (Cataluña) y Multilateral (Aragón). Los factótums del encuentro parecen haber sido los activos Ví­ctor Cucurull, de la Fundació Societat i Cultura (Fusic), y Jacques Pumareda, alcalde de Alenyí . Han apoyado igualmente distintas administraciones de ambos lados, como el departamente de promoción internacional del ICIC, de la Generalitat de Catalunya.

Muy interesante fue conocer el complejo escénico-teatral creado en Alenyí  por el Ayuntamiento y dirigido por su dinámico alcalde, instalado en unas antiguas e impresionantes instalaciones viní­colas con tres espacios distintos: La Rotonde, la Sala Marcel Oms y el Polo de Creación Antonio Machado, lugar éste último abierto a compañí­as teatrales en residencia. Los tres están pensados para presentar espectáculos, aunque es la Sala Marcel Oms la más acondicionada para estos efectos.

Además de las dos mesas redondas celebradas durante el encuentro y que luego comentaré, lo que justifica este artí­culo en Titerenet son las actuaciones realizadas en los dos dí­as a cargo de grupos titiriteros de ambos lados de la frontera. Espectáculos memorables que vale la pena mencionar.

C’est la lune qui me l’a dit.

Imagen de "C'est la lune qui me l'a dit". Foto de Marie et Christophe.
Imagen de “C’est la lune qui me l’a dit”. Foto de Marie et Christophe.

De la compañí­a francesa Créature pudimos ver “C’est la lune qui me l’a dit”, una obra pensada para la calle pero que también puede presentarse en sala (se vio en la Salle des Fètes), en la que las dos actrices titiriteras, Sha y Céline Cohen, con dirección de Odile Brisset, presentaron un poético, interesante y a veces melancólico espectáculo sobre la historia de un vagabundo ”“una marioneta en el escenario”“ y dos chicas recogidas por el mismo y educadas como cómicas de la legua. La propuesta está basada en un despliegue escénico de múltiples elementros escenográficos ”“una especie de carromato que también es un barco, un teatrillo y una multitud de artefactos y maletas”“ todos ellos unidos por un tratamiento estilí­stico entre punki, callejero y fantasioso. Importan aquí­ las maletas, que salen de todas partes y se abren ante el público para mostrar interiores de la vida de los personajes, situaciones pasadas, escenarios recordados y otros elementos que son utilizados en la acción. La escenografí­a es impactante, pues en ella por lo general todo está justificado a pesar del barroquismo de sus elementos. Las dos actrices se mueven en medio de este batiburrillo teatral ambulante, tocando instrumentos, haciendo hablar a los tí­teres, con una muy buena interpretación de los distintos personajes representados.

De “C’est la lune” destacarí­a el trabajo de las dos actrices y la rica escenografí­a que constituye un original espacio para el despliegue de las marionetas y su acción. Igualmente me atreverí­a a hablar de una cierta “sensibilidad femenina” en la interpretación y en la puesta en escena, que se manifestarí­a en el minucioso cuidado mostrado en los detalles así­ como en un gusto exquisito por el intimismo subjetivo de los personaje. Algo que sin duda cautivó a los espectadores, como pudo comprobarse con los unánimes aplausos cosechados.

Ce que Monsieur D. a vu.

Vimos por la tarde otro espectáculo francés de la compañí­a “Vu d’en bas” titulado “Ce que Monsieur D. a vu”, un trabajo aún por terminar de jóvenes marionetistas presentado en la sala Marcel Oms. Con un arranque prometedor, la representación ofreció momentos muy interesantes y sugestivos sobre la base de extraer vida, acción y personajes de los libros que habí­a en las estanterí­as de un despacho ocupado por un único individuo, Monsieur D. Ante la inactividad lánguida del oficinista, los libros se abren y de ellos surge la música y los personajes de Macbeth con la música de Verdi”¦ La irrupción de la música rompe el silencio casi opresivo de la oficina y ofrece momentos mágicos e inesperados. Una obra que necesita lógicamente aún sus horas de trabajo y que promete por las imágenes presentadas.

Cirque Déjí  Vu

Imagen de "Cirque Déjí  Vu", de La Baldufa.
Imagen de “Cirque Déjí  Vu”, de La Baldufa.

Luego tuve el placer de ver por primera vez a una veterana aunque joven compañí­a catalana llamada La Baldufa, de Lérida, con uno de sus espectáculos más conseguidos: “Circo Déjí  Vu”. Comprendí­ la fama que tienen los de La Baldufa de ser uno de los grupos más interesantes de Cataluña al ver esta obra que aúna un espléndido y vigoroso trabajo actoral con una imaginación escénica y visual de gran categorí­a. Obra colectiva del grupo, dos eran los actores actuantes: Carles Pijuan y Emiliano Pardo, mimos ambos excelentes que bordaron una actuación de gran calado. Sobre un tema muy dramático ”“el alzheimer que sufre un viejo payaso que ha perdido la memoria y vive abandonado en medio de sus recuerdos, y su colega que acude para ayudarlo a rememorar las viejas glorias de antaño”“, los dos actores viajan en el tiempo y en la memoria ofreciéndonos los momentos más queridos y añorados de sus años en el circo. Tema delicado que sin embargo La Baldufa trata con respeto, cariño y abundante humor. Redondo el tí­tulo y el nombre del circo que surge en el escenario, que indica el “déjí  vu” de las escenas representadas, vistas desde la doble perspectiva del presente y del pasado, y que hace referencia a uno de los supuestos sí­ntomas del Alzheimer. Hay escenas brillantes y otras de gran oficio, propias de unos cómicos, los de la obra y los de La baldufa, bregados en la ambulancia titiritera de cómicos de la legua. A destacar la energí­a empleada por los dos jóvenes actores así­ como los artilugios escénicos creados por el mismo Carles Pijuan, muy atractivos y operativos.

En definitiva, un trabajo excelente de clown sobre la memoria, la vejez y el viejo oficio del titiritero-cómico ambulante, tratados con gran vivacidad, imaginación y desparpajo.

Le miroir aux fourmis

Imagen de "Le miroir aux fourmis", de Pupella-Noguí¨s.
Imagen de “Le miroir aux fourmis”, de Pupella-Noguí¨s.

Al dí­a siguiente por la mañana y en la Salle de Fétes, pudimos ver “Le miroir aux fourmis”, obra del grupo francés de Toulouse Pupella-Noguí¨s. Se trata de una veterana compañí­a compuesta por Joí«l Noguí¨s y el italiano Giorgio Pupella, viejos amigos mí­os y muy conocidos en Cataluña (actuaron varias veces en festivales así­ como en el Teatre Malic, y Joí«l fue una de las coautoras del famoso Apocalipsis Según San Juan del Grupo-Taller de Marionetas, capitaneado por Pepe Otal). Hací­a años que no veí­a ninguno de sus espectáculos y ansiaba hacerlo. El resultado fue deslumbrante.

Con interpretación del mismo Giorgio Pupella, respaldado por Victor Betti y Cyril Deguilhem, y con dirección escénica de Joí«l Noguí¨s, “Le miroir aux fourmis” es, como dice la misma directora, un “poema escénico”. Con el apoyo de unos pocos “haikus” procedentes de varios autores, algunos escritos por niños en trabajos previos de la compañí­a, la obra tiene como argumento el no argumento del simple paso del tiempo. El hilo narrativo, si es que así­ puede llamarse, está constituí­do por las cuatro estaciones del año, que dan pie a los distintos momentos de la obra-  y a los personajes que surgen de ellos. Es la naturaleza y el ritmo de las estaciones lo que nutre de formas, dibujos, palabras y seres animados la escena. Ritmo y tiempo marcados por las bellas imágenes que van desfilando sobre la pantalla, y por los sonidos la mayorí­a de ellos emitidos en directo por el manipulador músico, mientras el otro ayudante, en función de técnico tramoyista, maneja los hilos del barco que también es el telar de un teatro mundo que es la naturaleza en su conjunto. Es un barco mundo que navega a merced de las estaciones y del tiempo que marca sus ritmos con una apariencia de enorme sencillez y mediante un lenguaje limpio y sintético.

La obra encandiló a los niños y a los mayores que asistimos al rito teatral de ver al Tiempo pasar en escena. Un espectáculo que funciona como el mecanismo de un reloj de pulsiones manuales pero con una precisión de orfebre. Como dije al principio, impecable y deslumbrante. Pensé que una obra así­ es fruto de la madurez de años de trabajo y de investigación, que los de Pupella-Noguí¨s llevan haciendo sin concesiones a la galerí­a y con un serio compromiso con la creación. Esfuerzos que pueden dar perlas como es ese “Miroir aux forumis”.

Slot

Imagen de Slot, de Nats Nus Dansa.
Imagen de Slot, de Nats Nus Dansa.

A modo de interludio, actuó al mediodí­a en la plaza que hay frente a La Rotonde el grupo catalán Nats Nus Dansa con Slot, un espectáculo que ha sido presentado ya en algunos festivales pero que desconocí­a por completo.-  Fue una muy agradable sorpresa ver este trabajo en el que los cuatro bailarines de la compañí­a, con dirección de Claudia Moresa, llevaron a cabo un brillante ejercicio con maletas. Maletas: esos mundos interiores que llevan a cuestas los hombres y mujeres que viajan por el mundo sin rumbo fijo, de un sitio a otro perdidos entre las multitudes, pero en cuyos interiores guardan sus señas queridas de identidad. Maletas que no pueden soltar, que constituyen sus sostenes y cuya pérdida produce enorme angustia, que pesan al ser llevadas a cuestas pues contienen todo el pasado del que huyen pero no quieren desprenderse. Al final se abren, y de ellas surgen las músicas y los recuerdos del paí­s de cada uno, encarnados en sombreros: cuando se los ponen, la música se dispara y con ella la alegrí­a de los bailes propios.

Espectáculo vivo, dinámico y entrañable, a cargo de unos excelentes intérpretes que deleitaron a los espectadores presentes.

El hombre cigüeña.

Eva y Paco Paricio, de Los Titiriteros de Binéfar.
Eva y Paco Paricio, de Los Titiriteros de Binéfar.

La otra agradable sorpresa del encuentro, al menos para mi, fue ver de nuevo a los Titiriteros de Binéfar, viejos conocidos mí­os, con uno de sus espectáculos estrella: “El hombre cigí¼eña”. Se trataba del único grupo aragonés presente en el encuentro, y la verdad es que dejaron el pabellón de Aragón muy alto.

Interpretado por Paco Paricio y su hija Eva Paricio, la obra es un alarde de oficio e imaginación titiritera, con ingentes cantidades de honestidad actoral y buena presencia escénica. -¡Qué gusto fue ver a este ya experimentado titiritero que es Paco Paricio actuar a cara descubierta desdoblado en pájaro! Era la imagen del Hombre Bueno, inspirado por lo visto en un “transéunte o carrilano” de Zaragoza llamado Francisco Lucas Rubio muerto en 1980. Su cantinela: “Soy ave de paso y mientras me quede una pluma seguiré volando” se convierte en una especie de leit motif del espectáculo. Hombre Bueno y “maño de las montañas”, el titiritero manipulador encarna pájaros y otros personajes de la historia, como los obreros de la construcción encargados de destruir verdes páramos y estanques preciosos para levantar en ellos absurdas urbanizaciones. Así­ ha cavado España su ruina, disfrazada de riqueza por esos delincuentes y por los polí­ticos que sin excepciones los han aplaudido. -¡Menudo paí­s”¦! De ello habla la obra, sin politiquerí­as ni discursos ideológicos, sino con la verdad actoral por delante y unos tí­teres que encajan a la perfección con la estética y el juego de los actores. Deslumbrante la interpretación de Eva Paricio, cuya mirada fue uno de los ejes visuales del espectáculo, interpretando a las niñas o a los pájaros de la obra.

El público aplaudió con emoción un final que el oficio titiritesco de los de Binéfar supo llevar hasta las lágrimas. A destacar el acompañamiento musical en directo de Alberto Gambino en el teclado.

Las mesas redondas.

La organización propuso dos mesas redondas para debatir en ellas los temas del encuentro: cómo derribar fronteras entre paí­ses y regiones, y posibilitar a los grupos que se dedican al teatro para todos los públicos girar por ellos. Se pusieron sobre la mesa las redes y organizaciones existentes, muy consolidadas en Francia, bastante en Cataluña y Aragón. Se habló de los problemas de traducción y de idiomas, y se vio que las verdaderas fronteras no estaban en la geografí­a sino en las mentes de las personas y especialmente en las lenguas: para defender la suya, cada región excluye a la otra. Hubo declaración de buenas intenciones y proclamas para una mayor flexibilización de los programadores respecto a las lenguas de los grupos actuantes. Algo que los festivales ya hacen, pero no los programas escolares o los dirigidos a todos los públicos en domingos y fiestas de guardar. Plantear el hecho y su compleja problemática constituyó ya un gran logro.

Pero como suele ocurrir en este tipo de eventos, lo mejor fue el encuentro cara a cara entre los participantes, lo que permitió el mutuo conocimiento y la posibilidad de establecer relaciones de futuro. En definitiva, un encuentro de lo más interesante y positivo, del que pueden felicitarse las distintas entidades organizadoras. Respecto a la hospitalidad recibida, sólo caben parabienes: un diez para Alenyí , el alcalde y sus colaboradores más cercanos.

Una Respuesta a “Encuentro transfonterizo “Público Joven” en Alenyí”