El Festival de Tí­teres de Murcia


Cartel del Festival de Tí­teres de Murcia
Cartel del Festival de Tí­teres de Murcia

En efecto, tuve la suerte de visitar esta magní­fica ciudad del Levante español a raí­z de su Festival de Tí­teres organizado por Unima Murcia con dirección de Ángel Salcedo y la colaboración de Carmen Navarro, y de Aniceto Roca y Paca Garcí­a, ambos del histórico grupo Los Claveles.

El Festival, cuyo significativo subtí­tulo es el de “Los hilos toman la calle”, pone todo su énfasis en las funciones al aire libre, aunque no únicamente, por supuesto. Se entiende esta vocación callejera por el clima y el aire de Murcia, magní­ficos en estas fechas ”“por algo se dice que “el sol vive en Murcia””“ y por la calidad de las plazas de esta ciudad. Un ejemplo es la plaza de Santo Domingo, en la que actué bajo un inmenso árbol, creo que un figus gigante, de varios cientos de años.

Los grupos actuantes fueron Axioma, Teatro delle Briciole, Tercero Izquierda Teatro, La Baldufa, La Maquiné, Teatro de Carmen, Periferia Teatro, la Fanfarra, Egos Petits, Pelmí nec, El Retablo, Figuren Theater Tuebingen de Alemania, Hormigas suben al árbol, La Canija, Los Arana de Argentina, los vascos de Panta Rhei, el australiano Richard Bradshaw, Txo Titelles, y el magní­fico Teatro de Autómatas de Gonzalo Cañas.

Como puede comprobarse, una programación de lujo que alternó tanto las funciones de calle como las de interior.

Durante mi estancia tuve la oportunidad de ver dos de las muchas representaciones del Festival. Se trata de la obras Violeta de Axioma Teatro, de Almerí­a,-  y Il brutto anatroccolo (el Patito Feo) del Teatro delle Briciole, de Italia.

El Teatro-camión de Axioma
El Teatro-camión de Axioma

Conozco a los de Axioma Teatro desde hace años, una de las compañí­as andaluzas de más prestigio y solera, y fue una muy agradable sorpresa ver uno de sus últimos espectáculos, el que realizaron en la Plaza Romea el sábado 31 de octubre, a las 13h del mediodí­a.

Sabí­a que los de Axioma nunca han regateado esfuerzos a la hora de presentar sus espectáculos, pero ver a un camión de verdad, antiguo y precioso, instalado en medio de la plaza, bien falcado sobre tacones de madera, y cobijar en su interior todo un teatro de tí­teres, con sus focos, su cámara negra, sus manipuladores escondidos”¦, mientras delante el público se sentaba en hermosos banquillos puestos por la misma compañí­a, todo ello me deslumbró tanto como a los espectadores que llenaban la plaza.

Violeta, obra escrita y dirigida por Rosa Dí­az, es una historia entrañable de una mujer que no tiene prisa. Como dice el programa de mano, “deseaba tanto tener una hija que no le importaba esperar el tiempo que hiciera falta. Mientras esperaba”¦cuidaba con paciencia su pedacito de tierra. Un dí­a, sin avisar, apareció de improviso la tan ansiada criatura: Violeta. Violeta aprendí­a muy rápido. Desde que llegó al mundo, las preguntas se agolpaban en su cabeza sin respuesta. ”¦ Pero Violeta no entendí­a. Querí­a ser grande ya. Saberlo todo ya! Necesitaba descubrir por ella misma. La mujer la animó a buscar y a conocer lo que habí­a afuera. Así­ comenzó su fantástico viaje”¦..”

Surgen entonces una serie de fabulosos personajes, animales que tienen raciocinio ”“ y lo utilizan-, y con una lista interminables de “por qués”, entre los cuales Violeta emprende un viaje lleno de encuentros. En busca de respuestas, Violeta, descubrirá todo un mundo desconocido hasta el momento para ella y entenderá, incluso, su propio mundo interior.

Los cuatro manipuladores, Salvador Espinosa, Eva López, Javier Martí­n y Paco Nicasio, recibieron al acabar el aplauso unánime del público, el cual se apretujó a las puertas traseras del camión para ver de cerca los hermosos muñecos utilizados.

Imagen de la obra del Briciole
Imagen de la obra del Briciole

La otra representación vista fue la ya citada de los Briciole, una compañí­a histórica de Parma, Italia, fundada en 1976, creadora cinco años después del primer Centro Estable de producción, Programación e Investigación de Teatro para Niños y Jóvenes, y que más tarde se convertirí­a en un Teatro Stabile di Innovazione. Presentaron una versión de El Patito Feo, el famoso cuento de H.C.Andersen, escrita por Marina Allegri y dirigida por Mauricio Bercini. Los tres actores, Elena Gaffuri, Claudio Guain y Piergiorgio Gallicani, bordaron una actuación de las que se recuerdan por largo tiempo, en un alarde de imaginación escénica y dramatúrgica de altos vuelos.

Teatro de objetos, tí­teres, máscaras, marionetas y una interpretación actoral de gran maestrí­a fueron los componentes del magní­fico cóctel escénico representado a dos palmos del público, sentado éste a lo largo del teatro-cabaña en dos hileras colocadas una frente a la otra. La obra cuenta en realidad una historia muy seria, una fábula sobre la singularidad, la exclusión y la superación. Sobre el escenario un paí­s de hielo, una casa de madera, un reloj de cuco, y tres personajes singulares: el Señor Hans y sus dos asistentes, el Señor Tric y la Señora Trac. En el suelo, una alfombra que corre a lo largo del espacio y que establece los lí­mites de la historia; del techo, cuelgan los instrumentos, raros artefactos y la luz tenue de los candelabros.

l brutto anatroccolo se estrenó en Estrasburgo en noviembre de 2002 y desde entonces no ha cesado de girar por toda Europa. La obra, que se representó en un muy correcto español, continuaba luego su gira por España durante varios dí­as.

Detalle del Cuartel de Artillerí­a. Foto de Pedro J.Pacheco.
Detalle del Cuartel de Artillerí­a. Foto de Pedro J.Pacheco.

Mención aparte es el precioso Centro Párraga, dónde se representó la obra, un Espacio de Investigación y Desarrollo para las artes Escénicas dirigido por Juan Nicolás con una excelente programación, situado en uno de los pabellones del Cuartel de Artillerí­a de Murcia. Consiste éste en un esplendoroso complejo militar situado en pleno corazón del Barrio del Carmen, más concretamente en la-  C/ Cartagena, y que fue inaugurado en Septiembre de 1925 con una extensión de 65.000 m2. El cuartel, de una elegante arquitectura de estilo neomorisco, ha sido perfectamente restaurado tras ser entregado a la ciudad de Murcia en el año 1997. Todo un lujo que pude disfrutar tomando una cerveza en la terraza que ahora existe en la amplia Plaza de Armas del cuartel.