Gigantes, Diablos, Dragones y Títeres en La Mercè, Fiesta Mayor de Barcelona.


Dragón del Correfoc
Dragón del Correfoc

Se trata de una fiesta tradicional que los barceloneses siempre han gustado celebrar con gran derroche de medios y energías, pero lo que más la distingue es la enorme participación de público que acude a cuantos conciertos, actos o representaciones se realizan en ella.

Fiesta “Populart” de los Títeres.

Y cómo cada año desde hace ya cinco, se celebró en la Plaza Allada Vermell, justo delante del Teatro La Puntual de Eugenio Navarro y de la Sala Alternativa Espai Brossa, un pequeño festival de títeres titulado Populart, homenaje a la tienda de artesanía que Maria Antònia Pelauzy tuvo en la calle Montcada. Fueron varios los grupos participantes: Ne me Títere Pas, Títeres 4 Caminos, Titelles Vergés, la Cabana de Pepé, Txo Titelles, Taaat Teatre y un servidor de ustedes. Ocupado como estaba en preparar mi espectáculo, apenas pude asistir a los otros, que tuvieron siempre una nutrida asistencia de público.

“La Cabana de Pép锝 de Daniel Raffel
“La Cabana de Pép锝 de Daniel Raffel

Vi por primera vez el delicioso teatrillo itinerante del francés Daniel Raffel llamado “La Cabana de Pép锝, que se paseó por la Plaza Allada Vermell para deleite de los que se hallaban por allí deambulando: deteniéndose ante un grupo de gente, Pepé, el muñeco que habita en el teatrillo, se dirige al público con una voz dulce o impertinente realizada a través de una lengí¼eta suave y muy agradable de escuchar. Su principal cometido es hacer un retrato de alguno de los espectadores, que realiza muy real y acertadamente con lápices de colores sobre papel. El personaje seduce de inmediato a niños y mayores, y es muy divertido ver como señoras de una cierta edad se dirigen tan tranquilas a Pépé hablándole de tú a tú y siempre con cariño. Imágenes sin duda que nos remiten a tiempos antiguos y a otras formas de espectáculo, que el titiritero Raffel invoca con su cabana.

También vi una parte del espectáculo de la compañía TAAAT, “Mal de Closca”, con un Premio Butaca en su haber más otros de distintos festivales. Está constituída por Mariona Anglada i Ada Cusidó, dos jóvenes actrices que cumplen muy bien con su papel de titiriteras, moviendo en el escenario unas amplias escenografías y unos ocurrentes títeres realizados por Martí Doy con materiales de todo tipo. La obra, dirigida a público chico, mantuvo a los espectadores en un puño durante una hora seguida, lo que indica el buen hacer de las dos cómicas en un contexto siempre difícil como es la calle. Se ve en “Mal de Closca” el sello y la profesionalidad de los Farrés Brothers, dos jóvenes aunque ya muy experimentados marionetistas, sin duda uno de los valores más seguros y reconocidos del actual panorama titiritero en Cataluña.

“RanDeMar” de Martí Doy.

Escena de “RanDeMar” de Martí Doy
Escena de “RanDeMar” de Martí Doy

Precisamente del citado Martí Doy tuve la oportunidad de ver su espectáculo unipersonal que ha presentado durante todo el mes de septiembre en La Puntual. Se titula “RanDeMar”, que en castellano sería algo así como “A ras de mar”. Se trata del primer trabajo en solitario de este reconocido titiritero constructor de títeres, con el que ha conseguido aunar un lenguaje sumamente poético con una visión y un tratamiento muy personales del mismo. Obtiene así un poderoso marchamo de autenticidad que le permite conectar directamente con el público, entregado éste a la sencilla naturalidad del titiritero. La temática marinera de la obra se explica por ser Martí Doy vecino de Arenys de Mar, localidad costera del Maresme catalán, con un importante puerto de pescadores.

Pero el principal sustento de la obra reside en sus títeres (del tipo “de mesa”, para ser manipulados por el titiritero visible) y en los decorados hechos con materiales muy sencillos, incluso se diría que “de reciclaje”. Es aquí dónde Doy despliega sus grandes dotes de creador plástico: desde una actitud de base humilde y modesta, se despliegan en el escenario los distintos elementos que irán configurando el pueblo marinero a ras de mar: cajas de cartón levemente pintadas, barras de madera en las esquinas, un tubo de bajante que se convertirá en faro, ropa tendida que representa el mar”¦ El suelo del escenario está pintado con las mismas texturas pálidas de los cartones y otros decorados, con la huella de los pinceles que se han posado en ellos. Hay una coherencia visual de sencillez y materialidad pictórica que constituye el marco ideal para la actuación de los títeres. No son éstos personajes de altos vuelos o de hazañas gloriosas, sino simples habitantes discretos y casi anónimos del lugar: la abuela Tudis, que abre y cierra la obra, el farero, la sirena y el hombre pez, o la familia de turistas, presencia obligada en cualquier localidad costera de las Españas. Y bajo esta apariencia de humildad, sencillez y anonimato, el espectador ve al final como poco a poco todo un mundo de una enorme coherencia poética y existencial se ha ido develando a través de las suaves y aparentemente anodinas pinceladas escénicas de personajes y decorados, que el titiritero ha desplegado desde su humilde puesto de manipulador. Éste, aunque visible, desaparece en realidad tragado por el sutil andamiaje de la obra, cumpliendo así con una de las leyes universales del titiritismo.

Otra escena de “RanDeMar” de Martí Doy
Otra escena de “RanDeMar” de Martí Doy

Martí Doy abre con esta obra un camino de sencillez y de compromiso artístico que sin duda deberá depararnos no pocas agradables sorpresas de nuevas creaciones en el futuro.

Estambul, ciudad invitada.

En efecto, la Mercè ha querido este año invitar a la ciudad de Estambul, tan querida por mi, a estar presente durante las fiestas, ofreciéndole ni más ni menos que el marco incomparable de las Dressanes, las antiguas atarazanas góticas dónde en la antigüedad se construían los barcos en Barcelona.

Cengiz Ozek en su teatrillo
Cengiz Ozek en su teatrillo

A parte de los distintos aperitivos y obligadas presentaciones protocolarias, tres eventos hay que citar como importantes: una exhuberante exposición de fotografías de Estambul, la actuación de un derviche (la presencia de un único derviche dando vueltas a horas fijas junto a la proa de la imponente Galera Real tenía algo de inquietante) y el teatro de sombras turco de Cengiz Ozek con su espectáculo de Karakoz. Conozco a este sombrista de Estambul desde hace años y fue una alegría verlo de nuevo en mi ciudad.

El público de Barcelona pudo así admirar por primera vez de un modo bastante masivo (creo que realizó unas catorce representaciones en sólo cuatro días) y de la mano de uno de sus más afamados virtuosos, el viejo teatro otomano del Karakoz, un teatro de sombras que se dice partió de unas rudimentarias sombras negras de Egipto en el siglo XVI, para expandirse luego, ya con los personajes propios del Karakoz y con figuras de colores hechas con piel de camello, por todas las ciudades del Imperio Otomano. Un teatro vivo, urbano y cosmopolita, cuyos personajes representaban el impresionante mosaico etnográfico de aquel viejo imperio, y que con el nacimiento de la moderna República Turca, perdió su entorno y su razón de ser. Hoy vuelve a ser un emblema de la nueva Turquía abierta al mundo y a Occidente, como la misma municipalidad de Estambul declara, al traerlo como símbolo de la llamada Puerta de Oriente.

El Correfoc: una fiesta de Fuego, Diablos y Dragones.

Cabeza de Demonio del Correfoc
Cabeza de Demonio del Correfoc

Pero el punto álgido de las Fiestas de la Mercè, para los que amamos las formas más arcaicas, verdaderas y entrañables de las tradiciones populares, es sin duda alguna el llamado Correfoc: una cabalgata orgiástica de fuego, dragones, tambores y diablos que se realiza la última noche de fiestas.

Tuve la suerte de poder estar este año en el escenario principal situado enfrente de la Puerta del Infierno, de dónde salen los demonios y demás seres tremebundos de la noche. Allí se realizó la ceremonia pagana de abertura de la Puerta del Infierno, con el sacrificio y la conversión de dos almas caídas en diablos.

Para quién no ha visto nunca este impresionante cortejo infernal y gustan de las emociones fuertes, les recomiendo que se vengan a Barcelona por estas fechas y participen, bien cubiertos con ropa adecuada y pañuelos o sombreros de algodón en la cabeza, en el Correfoc.

Tropezarán de bruces con una fiesta pagana que se remonta a épocas precristianas de la humanidad, pero con el añadido de las últimas tecnologías en materia de pirotecnia y uso controlado de la pólvora, más el ingrediente transgresor respecto a las religiones diurnas monoteístas. Una fiesta que a pesar de su aparente peligrosidad (siempre hay alguna que otra quemadura), está abierta a la participación infantil, con diablos enanos de 6, 7 u ocho años, que embisten a los adultos participantes como el más frenético de los ángeles caídos. Las bestias que desfilan por las calles escupiendo fuego parecen surgidas de los más tenebrosos almacenes de la mente humana: águilas de miradas fieras y picos orgullosos, mulas rechonchas de inquietantes colmillos de fuego, tocinos rechonchos y afeminados de ojos amenazadores, dragones de todos los tamaños y expresiones, seres hechos de hierro y quincallas que suman las más siniestras expresiones”¦ Todas estas figuras proceden, en su mayoría, de viejas ciudades y aldeas de Cataluña, dónde milagrosamente se han preservado desafiando la erosión de los años y de la Iglesia. También últimamente se han sumado a las viejas nuevas figuras de creación moderna, algunas de muy interesante factura. Estos títeres gigantescos hechos para actuar entre las masas, están a su vez servidos y acompañados por los Diablos, grupos de jóvenes que se organizan para crear las llamadas bandas de Diables, y cuyo cometido es recorrer las calles, cubiertos de gruesas telas pintadas y provistos de buenas máscaras, cuernos y artilugios pirotécnicos, echando fuego mientras bailan entre la gente.

El estruendo de los petardos y los tambores, más el humo y el olor a pólvora y a azufre, convierten las calles del viejo centro de Barcelona en el escenario de un aquelarre moderno de tonos suaves pero de un inquietante paganismo de raíces arcaicas, que hace hervir la sangre y logra excitar al más pusilánime de los espectadores.

Para los interesados, la Fiesta Mayor de Barcelona se celebra alrededor del día de La Mercè, el 24 de septiembre.-  Adjunto, para terminar, un video con imágenes de la cabalgata de Gigantes y Gigantones por la Rambla de Barcelona.