Marionetarium: el Teatro de Marionetas de Herta Frankel y el Tibidabo


Karam, marioneta de Ferrán Gómez
Karam, marioneta de Ferrán Gómez

Decidí ir a visitarlos en compañía de mi amigo Alfonso De Lucas Buñuel, quien realizó el reportaje filmado que se adjunta al texto.

Hacía tiempo que no acudía al Tibidabo. Para los no barceloneses, hay que decir que esta montaña, que domina la ciudad entera de Barcelona, es un lugar entrañable y muy visitado por propios y extraños, al levantarse en ella por un lado el imponente y empalagoso Templo Nacional Expiatorio del Sagrado Corazón de Jesús, una iglesia que no duerme nunca, pues está abierta las veinticuatro horas para quien quiera orar en ella, poner velas o buscar amparo espiritual. Pero, sobre todo, lo que la ha hecho famosa es el Parque de Atracciones que se desparrama por uno de los lados y desde donde se ven algunas de las vistas más hermosas de la ciudad.

Debo decir que lo encontré cambiado, “patas arriba” como se dice para indicar un estado de obras y remodelación. Toda la parte central del Parque está en reconstrucción y me sorprendió, en efecto, ver que las marionetas de Herta Frankel no estaban en su lugar habitual, sino ocupando un espacio en el mismísimo Museo de Autómatas.

Tras cruzar la gran plaza central, dónde sube en vertical la famosa Atalaya, una de las atracciones más antiguas, que se levanta junto a un hermoso tiovivo y a la impresionante noria de gran diámetro, y tras llegar al “Aeropuerto”, en el que el avión de hélice con unos pocos ocupantes da vueltas en círculo alrededor de un eje colgado por una barra desde hace años y años”¦, bajamos al Museo de Autómatas dónde nos habíamos citado con nuestros amigos titiriteros.
Ferrán Gómez, uno de los dos directores de la compañía (el otro es Pilar Gálvez, ausente este día), nos contó el porqué de su traslado:

Grupo de marionetas de hilo de Herta Frankel
Grupo de marionetas de hilo de Herta Frankel

– Están construyendo un nuevo teatro cerca de dónde antes estábamos. En este sentido, estamos contentos, pues la dirección del Parque ha reconocido la importancia de las marionetas, pero aún no sabemos si habrá espacio suficiente para exhibir la colección de marionetas y todo lo que deriva del Marionetarium: teatro, museo, taller, escuela y archivo documental.

Herta Frankel, una marionetista austriaca que llegó a principios de los cuarenta a España huyendo de la guerra (era integrante de la llamada Compañía de los Vieneses, entre cuyos miembros estaban Franz Johan, Gustavo Re y Artur Kaps, famosos artistas de la época) y que inauguró los espacios infantiles de Televisión Española, fue muy conocida y querida en vida. Tras morir en el año 1996, su impresionante colección de marionetas y muñecos de todo tipo quedó bajo custodia de Pili Gálvez y Ferrán Gómez, quienes fueron sus manipuladores y personas de confianza. Desde entonces, estos dos esforzados titiriteros han luchado por mantener viva la compañía y el legado de la austríaca, felizmente instalados desde hace años en el llamado Marionetarium del Tibidabo.

– -¿Cómo os han ido las cosas desde que empezasteis vuestra aventura en el Tibidabo?

– Llevamos ya unos 13 años en el Parque de Atracciones del Tibidabo de Barcelona, y por él han pasado un millón largo de espectadores, con una media anual de mil funciones. Durante todo este tiempo, además de teatro, hemos sido un centro de formación de nuevos titiriteros, un museo que albergaba la totalidad de la colección de marionetas de Herta Frankel, compuesta por más de quinientas piezas, un taller de mantenimiento, restauración y construcción de nuevas marionetas, un archivo con más de quince mil documentos relacionados con estas históricas marionetas y los orígenes de la mítica compañía Los Vieneses, dirigida por Artur Kaps. A causa del actual cambio de ubicación del teatro, todo este legado está ahora empaquetado en distintos locales que la Compañía ha tenido que habilitar para su conservación.

– -¿Y no hay previsión entonces de abrir un espacio para el Museo de Marionetas? ”“les pregunto.

– Sería lo lógico que junto al teatro, hubiera espacio para que el público disfrutara de toda nuestra colección, abierta por supuesto a otras aportaciones.

Viéndolos instalados ahora en el Museo de Autómatas, pienso en el atractivo que tendría este complemento museístico de las marionetas, que encajaría a la perfección con el espíritu y la letra de las atracciones del Tibidabo.

Tal vez sea necesario indicar cómo el Museo de Autómatas ha sido desde siempre uno de los lugares más visitado del Tibidabo. Numerosos artistas de todos los géneros y nacionalidades lo han admirado y citado y, para los barceloneses, sus figuras y escenas forman parte ya del imaginario colectivo de la ciudad. Personajes como La Moños, el Poeta que se duerme, la orquesta de negros, las maquetas animadas que ocupan la parte central del salón, o el magnífico teatrillo de la Verbena de la Paloma, con sus parejas que bailan el chotis y el señor del organillo, han sido y siguen siendo harto conocidos por sucesivas generaciones de barceloneses.

Sería por ello comprensible que junto a este templo de las maravillas escénico-mecánicas, existiera otro dedicado a este arte tan próximo como es el de las marionetas, templo que de alguna manera podría constituir una prolongación o, en todo caso, un complemento idóneo y natural al primero.

Pero volvamos a las marionetas y veamos cómo se desarrollan sus actividades en la actualidad:

– Hacemos hasta 8 funciones diarias de veinte minutos para que el público se vaya alternando. Ahora, el espectáculo que hacemos es con títeres de varilla y se llama “Payasos de Madera”. Al no tener a mano nuestro teatro habitual, hemos tenido que aparcar las marionetas de hilo, que eran una de las especialidades más reconocidas de Herta.

La noria del Parque de Atracciones del Tibidabo
La noria del Parque de Atracciones del Tibidabo

Vemos, en efecto, que el espectáculo que presentan requiere de entre dos y tres manipuladores por cada muñeco, más un técnico. Este sábado 15 de agosto, los titiriteros fueron Oscar Gallart, Valentina Raposo, Paullette San Martín y Glí²ria Arrufat. Faltaban Miren Larrea, Josep Milán y Oriol Pont. Todos ellos han aprendido el oficio en los cursos y prácticas que ha ido ofreciendo la escuela del Marionetarium en el Tibidabo, con más de 12 años de experiencia y por el que han pasado más de 100 aprendices.

“Payasos de Madera” es un espectáculo que se podría denominar de “cabaret infantil”. Su principal gracia es la exquisita manipulación de los muñecos, lo que no es nada fácil al requerir la coordinación de dos o tres personas para cada número. Una manipulación, además, que exige una extrema disciplina coreográfica, tal como nos contaba Valentina, a diferencia del hilo, que da más libertad al ser de ejecución individual. Los títeres, todos ellos construídos para Herta Frankel en 1969 por Zdenek Podhurski, artista checoslovaco, y que han sido convenientemente modernizados y adaptados a las necesidades dramatúrgicas y cinéticas de la actual dirección artística, son muy logrados y coloristas. El presentador, Monsieur Loyal, que sale entre número y número, está inspirado en el clásico director de circo, y todo el espectáculo tiene un cierto aire circense, que la música reafirma. Destacan por su finura y sus creíbles movimientos, el Pierrot Antonet con su luna, Popov, el funambulista poético, o el mismísimo Charlie Rivel con su silla.

– -¿Cuál es el último espectáculo que tenéis de marionetas de hilo? ”“le pregunto a Ferrán.

El Poeta se duerme, autómata del Tibidabo
El Poeta se duerme, autómata del Tibidabo

– Se llama “Palabras para Julio”, y ha estado durante tres años representándose en el Marionetarium del Tibidabo. Para su realización el escenográfo Jose Menchero construyó tres puentes de manipulación, una técnica original que ofrece al teatro de marionetas una dimensión más espectacular, gracias a la elevación del manipulador que otorga más profundidad y la ocasión de presentar doce escenografías, ocho telones motorizados y artilugios mecánicos que convierten la caja escénica en una máquina de generar ilusiones. Los personajes son quince marionetas restauradas y adaptadas a su nueva función, personajes populares del pasado reciente: Danny Kaye, Carmen Miranda, Marlene Dietrich, así como nuevas marionetas construidas para la ocasión. El objetivo ahora es mostrar nuestras marionetas por toda España. Tenemos pendiente hacer una gran exposición en Madrid, y después ir de gira con ella.

– -¿Tenéis ya fechas?

– No, todavía no, se trata de un proyecto que estamos ahora empezando. Junto a la exposición, y además de presentar nuestros espectáculos, queremos hacer talleres para que luego los participantes puedan manipular las marionetas. Pero de entrada, lo importante es instalarnos pronto y definitivamente en el nuevo teatro del Tibidabo e ir pensando en la idea del Museo. Estamos reconstruyendo nuevos personajes, para presentarlos en el próximo espectáculo del nuevo teatro que se está construyendo en el Tibidabo, y también cooperamos con los arquitectos para tener en cuenta los requisitos técnicos del oficio e intentar optimizar los recursos.

La Moños, autómata del Tibidabo
La Moños, autómata del Tibidabo

Tras uno de los pases, conseguimos meternos en las dependencias donde suelen descansar los miembros de la compañía, allí donde se ubica un pequeño taller para los autómatas y dónde residen algunas de sus tramoyas secretas. El ruido a veces es ensordecedor, sobre todo cuando se dispara el patio madrileño y empieza a sonar el chotis. Desde aquella sala de máquinas entrañable y antigua, nos cuenta la compañía su experiencia con las marionetas. Pienso en lo insólito y difícil que resulta hoy tener una compañía tan numerosa como es la del Tibidabo, con siete manipuladores que se van turnando. Muchos de ellos son titiriteros que tienen sus propios grupos y espectáculos, como Valentina Raposo, o Miren Larrea, que hoy libraba. Titiriteras ambas de reconocida valía. Todo un lujo para los del Tibidabo.

Ferrán Gómez, el director artístico, es un virtuoso constructor de marionetas, capaz de enfrentarse a las complejidades técnicas del hilo más refinado. Junto con Pilar Gálvez, alma y mater emprendedora de la compañía, sería de desear que ambos titiriteros, que tantos esfuerzos han prodigado desde que formaron compañía en 1985, obtuvieran justa recompensa, y sus sueños y proyectos, merecida realización. Creo que la oportunidad que brinda la remodelación actual del Tibidabo debería aprovecharse para acoger estas necesidades, enriqueciendo su patrimonio artístico con la exposición permanente de las marionetas de Herta Frankel. Una aportación que ayudaría a definir y a realzar el peculiar espíritu propio de este tan entrañable como antiguo Parque de Atracciones.

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