Las marionetas de Mariona Masgrau en la Kutxa de San Sebastián


Mariona Masgrau, foto Isa Albareda
Mariona Masgrau, foto Isa Albareda

Estuve el viernes 24 de julio en la inauguración de la exposición dedicada a los tí­teres que se presentó en la sala Bulevard de la Kutxa de San Sebastián (abierta hasta el 6 de septiembre), dónde los tres pisos enteros de este dinámico centro cultural se abrí­an a la colección de marionetas del TOPic, el futuro Centro Internacional del Tí­tere de Tolosa que se inaugurará oficialmente a finales de noviembre de este año. Tres plantas organizadas del siguiente modo: las marionetas de Asia en la superior, Europa y América en la del medio, y una representación de la obra de Mariona Masgrau en la de abajo.

Cara de cerámica, de Mariona Masgrau
Cara de cerámica, de Mariona Masgrau

Con un catálogo exquisito provisto de magní­ficas fotografí­as, la triple exposición de la Kutxa ”“-¡qué maravilla de espacio y qué simpatí­a la de sus responsables ejecutivas!”“ da cuenta de la riqueza del fondo de que dispone el citado centro de tí­teres, capitaneado como es bien sabido por los incansables Miguel Arreche e Idoya Otegui. Al mando ambos del Festival de Tolosa, esos dos grandes amantes de la marioneta no han regateado esfuerzos ni medios para adquirir, recorriendo el mundo de aquí­ a acullá, magní­ficas colecciones de tí­teres, algunas de ellas de un extraordinario valor. Destacarí­a a modo de botón de muestra las valiosas marionetas de Vietnam, pertenecientes a un elenco entero de figuras de todo un espectáculo, la variedad de la representación hindú, así­ como las marionetas tanto de hilo como de guante de la región china de Fujian, todas ellas de un exquisito valor.-  Igualmente importantes son las colecciones europeas de tí­teres más actuales, en las que sobresalen la del escocés John Blundall, la de Méjico, escasa pero con piezas de gran interés y belleza, así­ como sueltas representaciones del tí­tere moderno europeo e hispano.

Cabeza de cerámica, de Mariona Masgrau
Cabeza de cerámica, de Mariona Masgrau

Pero me gustarí­a detenerme en este artí­culo en la tercera planta de la exposición, dónde se encuentra una selección de las marionetas de Mariona Masgrau, fallecida prematuramente en mayo de 2007. A diferencia de las otras salas, dónde prima más el espí­ritu expositivo del coleccionista, en ésta el visitante puede detenerse en la obra de una artista titiritera en singular, a través de un recorrido que se inicia con las primeras caras hechas de cerámica de la autora entre 1975 y 1980, continúa con algunas de las marionetas de calle y de destacados espectáculos de la primera época, sube de pronto a importantes alturas artí­sticas en el conjunto dedicado al espectáculo “La Reina Blanca” (1986), con algunos decorados realizados por Pepe Otal, se extiende luego por las siluetas de “Malic en la China”, los tí­teres de “Los Pastorcillos” y “La Leyenda de San Jorge” con el magní­fico teatro construí­do por el escenógrafo Tero Guazmán, y termina en el conjunto de piezas ”“tí­teres, objetos y maniquí­s”“ de la última época de Mariona (1993-2007), con sus espectáculos para adultos dirigidos por Anastasi Rinos y realizados con al ayuda del escenógrafo José Menchero y del escritor Rafael Metlikovec.

Un recorrido que muestra la evolución de una de las titiriteras españolas más singulares y a mi modo de ver interesantes en lo que concierne a la relación entre la subjetividad volcánica de la creadora plástica y los contenidos dramatúrgicos a los que se pretende servir. Una relación que en el caso de Mariona Masgrau es de un profundo dramatismo, como lo denotan ya los primeros rostros salidos de sus manos, el burbujeante manejo de los distintos materiales utilizados, así­ como sus últimos trabajos abiertos sin tapujos a la inquieta subjetividad de la artista.

Malic, el Aventurero Ibérico, de M.Masgrau
Malic, el Aventurero Ibérico, de M.Masgrau

Un análisis de las primeras caras de la exposición nos muestra una voluntad de huir de las amables simetrí­as sin recurrir a los esteticismos al uso, es decir, quedarse con la tensión dramática de los contrarios respetando la realidad grotesca de lo carnal, de la vida misma. Un deseo de realismo libre y subjetivo, que lleva a la artista por los caminos de un “expresionismo” muy sui generis, duro e ingenuo a la vez, dramático y jocoso. Una actitud de partida valiente, que se encara con las realidades de frente pero aceptando sus aspectos absurdos y grotescos, hasta divertidos en algunos casos. Es sin duda esta aceptación de la realidad sin subterfugios ni disimulo alguno, una de las caracterí­sticas principales de la obra de Mariona Masgrau, que sus últimas obras pusieron de manifiesto. Una actitud de dureza enfrentada a la evasión estética o a las estilizaciones blandas, que tanto gustaba a sus admiradores y tanto desagradaba a sus detractores.

En paralelo al dramatismo interior de sus marionetas, Mariona desarrolló a lo largo de su vida varias estéticas titiriteras, en su afán por aplicar diferentes materiales, técnicas y enfoques dramatúrgicos. Esta incansable búsqueda es lo que explica la variedad de los acabados de sus figuras, especialmente en sus últimos años de trabajo, cuando no dudaba en utilizar muñecos viejos comprados en un trapero o en un “todo a cien”, entre otros artilugios, que ella reciclaba y remodelaba-  respetando la forma original pero dándole la vuelta sin contemplación alguna. Tal vez fue en el espectáculo “La Caja de Juguetes” dónde llevó más al extremo este artificio, aunque ya estaba presente en Constantina e incluso en Mangalena, sus primera obras en solitario. Este uso sin prejuicios de objetos, figuras y materiales denota la gran libertad interior desde la que trabajaba Mariona, y se suma al dramatismo antes descrito, a modo de choque entre realidades y posibilidades, entre la carnalidad psicológica de los personajes y la pulsión de libertad del artista.

Personaje de Constantina, de M. Masgrau
Personaje de Constantina, de M. Masgrau

Toda esta tensión subyacente a las marionetas de Masgrau se halla presente en la exposición de la Kutxa y constituye sin duda lo más interesante de la misma, al crear un dinamismo de alto voltaje visual y dramático que el visitante puede captar al recorrerla. Y es precisamente el hecho de que toda su obra se halle reunida en un único lugar lo que permite esta dramatización tan interesante del conjunto, al destacar en ella el factor “tiempo” que configura los cambios y las inquietudes artí­sticas de toda una vida. Una “dramatización en el tiempo y en el espacio” que una exposición exhaustiva de su obra permitirá un dí­a desplegar en toda su grandeza. Algo que sin duda será posible cuando el ambicioso proyecto del TOPic de Tolosa sea una realidad.

(Fotos de marionetas extraí­das del catálogo. Cedidas por TOPic)

Más información sobre Mariona Masgrau
También el libro: “Malic, la Aventura de los Tí­teres”, de Toni Rumbau. Editorial Arola. Tarragona, 2009.