El viaje: títeres y cosmos 2


La Diosa Ixchel, creada por Mauricio Terrazas
La Diosa Ixchel, creada por Mauricio Terrazas

Decía que Mauricio volvió a las rutas. Fue detrás del llamado de la selva, de esa región donde habita el misterio. Llegó a Tulum buscando conocimiento. Quería aprender todo sobre la cultura Maya. Esta es una nueva etapa en su vida, que va a ser determinante sobre su arte.

“Al llegar me vi internarme en una población Maya, porque como peruano no tenía ningún privilegio para vivir ahí (en las ciudades) … Decidí quedarme más de tres años en el anonimato legal, para dedicar mi tiempo a aprender acerca de mitología y profecías mayas ”¦”.

La clandestinidad ”“debido a que no poseía la documentación necesaria- lo apartó temporalmente de los títeres; al menos, públicamente. Dedicó este tiempo a seguir una nueva veta, otra línea aúrea: el conocimiento de las ciencias mayas y su medicina.

“Por razones del destino entré en el Centro Holístico Maya, donde me convertí en aprendiz de terapeuta y me enseñaron a hacer diversas curaciones tradicionales. Seguí el camino chamánico y recibí iniciación de dos maestros, dedicándome hasta el día de hoy a esta actividad.”

Pero los títeres estaban ahí, nunca se fueron. De a poco, en ámbitos privados, Mauricio compartió su arte con la comunidad de Tulum. Se fue involucrando. Tanto que, en muestra de gratitud y respeto, les obsequió una réplica de Ixchel, la diosa maya de la fertilidad y la vida: un títere de cuatro metros que fue recibido con alegría por el pueblo.
Fue este un tiempo de renovación, de nueva búsqueda. Mauricio estaba limitado, en tanto que no podía hacer demasiado pública su creación hasta no legalizar su situación migratoria.

“Usé este tiempo de introspección para investigar a puerta cerrada… (ahí) se cocinó otro trabajo: el poner los títeres al servicio de la antropología maya, algo vital, tan cerca de la importante fecha del 21 de Diciembre de 2012. Las profecías nos dicen que el tiempo es arte, que ver el mundo a través de él, es una solución para regresar a la pulsación natural que nuestra cultura occidental ha olvidado… Los artistas somos parte importante de la profecía maya…”.

Una nueva etapa había cobrado forma: los títeres y la mitología maya; los títeres como medio para comprender estas enseñanzas, esa cosmovisión. Él, Mauricio, como hacedor de un arte a favor del cambio. Esa era su nueva ruta.

El ciudadano: nuevos proyectos

La comunidad de Tulum, su gente, quedó muy contenta con el regalo que les hiciera Mauricio: aquél títere que representaba a su Diosa, Ixchel. En agradecimiento, los habitantes del lugar lo ayudaron a conseguir el permiso migratorio:

“Todos me apoyaron. Llegué a las oficinas de gobierno con un folder lleno de cartas de amor de toda la comunidad…”.

Regularizada la situación, carnet en mano, Mauricio regresó enérgico. Ahora podía planificar, crear, trazando un objetivo más amplio. Así fue que encaró un nuevo desafío: la de recrear con los títeres la sabiduría del Popol Vuh y todo lo que allí se cuenta. El Popol Vuh es la raíz de la mitología maya, es como su Biblia.
Para esta nueva etapa, como en otras ocasiones, debió empezar desde cero y formar un grupo de trabajo.

“Llegaron amigos, que luego se transformaron en titiriteros, después de nueve meses de duro trabajo diario; haciendo un equipo nuevamente ”¦ Este fue el regreso.”

Conformado el Grupo de titiriteros de Tulum, con amigos de varios países, marcaron como objetivo algo que más adelante comentaré. Pero, mientras tanto, se dedicaron a tareas pedagógicas y formativas en las comunidades cercanas, llevando a escena puestas con temáticas ambientales y ecológicas.

“El grupo se integra por voluntarios de espíritu altruista, interesados en difundir el fenómeno maya por medio del arte. Ellos son Meryxell Carles, de Barcelona; Pedro Sanchez y Octavio Fernández de México y Poli Martínez de Córdoba (argentina), quienes han unido sus talentos.”

El Popol Vuh en imágenes

Como comentara antes, había un objetivo más fuerte por el cual trabajar. Este era la idea de transmitir el Popol Vuh, a través del lenguaje titiritero y sacar a la luz los conocimientos sagrados del libro. Mauricio y su grupo pensaron en el cine, el audiovisual, como medio para llegar a más gente.

“La idea de conformar un grupo de titiriteros se hizo con el objetivo de promover el Popol Vuh en 25 capítulos de media hora, para la televisión educativa no comercial, mostrando la complejidad del juego de pelota, las ceremonias, costumbres e ideología maya antes que este tiempo de acelerada transculturización derrumbe sus tradiciones.”

Para tal fin, al equipo se sumaron un grupo de profesionales dedicados al audiovisual. Un fuerte compromiso con la difusión del mensaje maya, hizo que trabajaran duro para conseguir llevar adelante el proyecto.
Mauricio está muy comprometido con acercarnos esta visión. Como artista, sabe que debe colaborar en esta misión de hacernos entender estos conocimientos ancestrales. Además, como él cuenta, los títeres no son ajenos al Popol Vuh.

“Recordemos que las primeras apariciones de los títeres eran de carácter religioso; y que este texto es crucial para los titiriteros latinoamericanos, pues mucha de nuestra bibliografía señala en el Popol Vuh la creación de los primeros muñecos de madera…”.

Como por algún lado hay que empezar, el grupo unió fuerzas para filmar un corto, a modo de trailer, anticipando lo que vendrá.

“El proyecto de filmación tuvo cierto grado de dificultad, en el sentido de conseguir a las personas adecuadas, sus máquinas y la noción de voluntariado, por amor a la cultura maya, que era importante para nosotros como grupo: creer en este trabajo y entregarse desinteresadamente, sin recibir dinero ni menciones importantes. La fuerza del proyecto consiguió dar con esta gente.”

No fue fácil entonces convencer a los voluntarios, pues muchos eran profesionales del área. Pero, aún así, lo logró. De todas formas, existía una segunda dificultad y era coordinar el trabajo, pues al ser voluntario, se realizaba en los tiempos libres.

El proyecto está pensado en 25 capítulos que, por ahora, solo existen en papel y esperan ser financiados

“Estas historias nos hablan de los Glifos mayas, la vuelta del tiempo Tzolkin y la verdadera mitología Maya Quiche… Los capítulos están aún por realizarse y su futuro dependerá de la fuerza del cosmos, de quién pueda financiarla y de contar, como hasta ahora, con el apoyo humano correcto.”

Parece un proyecto ambicioso. Pero no lo es, si tenemos en cuenta en qué se invierte a veces. Además, el beneficio que aportará el conocimiento de estas enseñanzas, no es mensurable en cifras. Y sí lo es en necesidad: la humanidad necesita un cambio.

“Mientras sigamos con este alterado calendario de días impares, años bisiestos y meses inventados caprichosamente, que sólo nos ha arrastrado a la miseria, la guerra y la desigualdad social, será difícil entrar en la armonía del tiempo y pulsar nuevamente con el latido natural del corazón de la tierra, la cuenta del tiempo que los sabios mayas contemplaron desde el principio hasta el fin de los días ”¦ Mi futuro es parte del misterio del tiempo. Me ocuparé en seguir revelando esta profecía por medio de los títeres y la sanación.”

Esta es la historia de Mauricio Terrazas. Llegó a mi por casualidad, como los títeres a él. O, tal vez, no. Pero me pareció curioso su andar, su huella. Y también me resultó muy propio de aquí, de latinoamérica, donde los titiriteros somos parecidos, pero diferentes al mismo tiempo. A través de nuestro oficio, reflejamos nuestra realidad, nuestro entorno. A través de nuestro arte nos definimos e intentamos dar luz.