FANTOCHE, una magní­fica aventura


fantoche2Acaba de salir el último número de Fantoche, la revista de Unima Federación España, y, tras constatar que el tono brillante de la misma sigue o va incluso en aumento, he pensado que valí­a la pena hablar de ella en esta tribuna con el fin de ensalzarla y animar así­ a su lectura.

Los que hemos lidiado con estas materias sabemos lo que cuesta mantener viva una revista. -¿Cómo durar en el tiempo sin perder sumas ingentes de dinero y sin agotar las energí­as que este tipo de empresa suele exigir? Creo que el secreto es la seriedad en el empeño de sus máximos responsables (su director es Miguel Delgado, y el coordinador Joaquí­n Hernández), que simplemente han puesto el listón alto y perseveran en mantenerlo. Algo que está rápido dicho pero que no es nada fácil conseguir.

Lo más singular del caso es que surge de una iniciativa de Unima, sin ánimo pues de lucro y sin un planteamiento empresarial de partida. Un mérito, pues, de la actual directiva que se está tomando sus labores muy en serio y de las que pueden sentirse muy ufanos.

De entrada, habrí­a que alabar el diseño de la revista (lo firma Jesús Caballero), que sin caer en las modernidades al uso ni en los colorines de muchas fotografí­as de actualidad, se ha instalado en un medio camino entre la discreción y la elegancia, con un tamaño de letra que se deja leer y un buen surtido de imágenes. El uso del color es del género “sosegado” ”“lo que va muy bien para sus lectores titiriteros, a modo de descanso visual tras los destellos siempre sobrecargados de watios de los escenarios. Hay color, pero correctamente apastelado. Y el equilibrio de oscuros, blancos y textos, satisfactorio. De vez en cuando, la página entera está ocupada por una imagen, lo que da ritmo y elegante prestancia al conjunto.

Pero de nada servirí­a el diseño sin unos buenos contenidos, y ahí­ es dónde los méritos de la revista crecen espectacularmente. Salir de lo pequeño y local, y despacharse con temas de verdadero interés general, con autores de reconocida valí­a, es todo un acierto. El temario podrí­a dividirse en cinco grandes apartados: a) estudios o aportaciones de tipo histórico, analí­tico-teórico o descriptivo, b) testimonios titiritescos de variada í­ndole, 3) entrevistas, 4) reportajes y viajes, y 5) una sección de divulgación técnica sobre tí­teres.

Los dos primeros me parecen de una extrema utilidad, dada la carencia que existe en nuestro mundo de trabajos en este ámbito. El tercero y el cuarto son de indispensable presencia en una revista de este tipo, y el quinto se justifica y trasciende por el tratamiento que se da al mismo: más a modo de testimonio personal que de manual propiamente dicho.

Todos los artí­culos de este número son interesantes y todos se dejan leer con ganas. En el apartado teórico-académico, destacan cuatro firmas de gran calibre: Adolfo Ayuso, Francisco J.Cornejo, Eulalia Domingo y Gonzalo Cañas. Sin duda el de Adolfo Ayuso, por su novedad –¡quién sabí­a nada sobre este mí­tico, casi invisible titiritero!-, sobresale como una aportación definitiva al tema: Félix Malleu, un perfecto desconocido que sin embargo encandiló e influyó a autores como Garcí­a Lorca o Luí­s Buñuel, queda retratado para la historia. Tras este texto de Ayuso, las luces del pasado se han encendido y Malleu surge como una figura inquietante, provista aún de muchas incógnitas, pero ní­tida y sugerente. La prosa de Ayuso es precisa, cariñosa y mordaz con el personaje, y algunos episodios, como el de las luchas entre toros y leones, no tienen desperdicio. La dedicación y el tiempo que este estudioso invierte en desvelar la historia de los tí­teres durante los dos últimos siglos, empieza a dar sus frutos, y la oportunidad que Fantoche le brinda de ir mostrando algunas perlas como el presente ensayo sobre el titiritero domador de leones, constituye un verdadero lujo para todos. -¡Que continúe!

El ensayo de Francisco J.Cornejo nos muestra que en la faceta académica los tí­teres están muy bien representados en nuestro paí­s.-  Sus profundas reflexiones tienen la virtud de relacionar los tí­teres con los amplios campos de la historia del arte y de la percepción estética, y nos abren caminos de comprensión hacia ese raro oficio al que nos dedicamos. En las veinteycinco páginas en que se extiende su texto se perfila ya un sólido cuerpo teórico sobre el teatro de marionetas, que este veterano titiritero y académico de Sevilla sin duda un dí­a nos ofrecerá bajo forma de libro. Reflexionar sobre lo que estamos haciendo cuando actuamos deberí­a ser algo consubstancial a nuestro oficio, pero alguien tiene que hacerlo. El trabajo de Cornejo, que conoce la materia por dentro y por fuera, está empeñado en llenar este vací­o.

El texto de Eulalia Domingo sobresale también por su redacción ágil y directa, y por la magnitud del artista del que nos habla: Ángel Ferrant, un escultor cuyas obras estaban hechas para ser movidas como si fueran tí­teres. “Las formas que animan el espacio”: así­ reza un tí­tulo de Ferrant. Otro dice: “Estudio estereostómico de coyunturas estatuarias”, escrito a mano junto al dibujo de una verdadera marioneta que según dice el autor “sirve para hacer solitarios”. Resulta fascinante descubrir a este escultor poco conocido ”“al menos para los profanos como yo. Su presentación nos completa el panorama de los artistas plásticos que rozan o se acercan a nuestro mundo. -¿Por qué será que las vanguardias del siglo XX se han interesado tanto por los tí­teres? La respuesta es medianamente conocida, pero aportaciones como la de Eulalia Domingo nos ayudan a completarla.

Siempre es un placer leer las palabras escritas por un pionero del arte titiritil español como es Gonzalo Cañas, que tantas lanzas ha roto por el titiritismo en los escenarios del mundo. Me acuerdo perfectamente de la actuación que hizo en nuestro Teatro Malic con un espectáculo castizo e innovador, en el que Cañas aparecí­a vestido de torero mientras nos iba mostrando sus tí­teres y los moví­a con su gracia habitual. La obra se llamaba “El Toro Ibérico” y causó sensación entre el apretado público de la sala. Su texto rezuma experiencia y sabidurí­a escénica, y deberí­a ser una obligación que los viejos maestros, cuando todaví­a se hallan en la flor de sus juventudes maduras, se explayaran hablando de todo lo que saben.

En el apartado testimonial, el entrañable texto de Kusi Kusi destaca por su gran humanidad, y por el tono í­ntimo y personal en el que está escrito. Un recorrido por la vida de dos titiriteros vocacionales de Perú que se han entregado como pocos al oficio. Con buen complemento de imágenes, Victoria Morales y Gastón Aramayo nos hacen vivir 45 años de andanzas titiriteras, con sus ilusiones y esperanzas, sus peripecias por el camino, sus encuentros y desencuentros, sus momentos fundacionales, su modestia en el aprender y su sabidurí­a en el dar, sus campañas en el perí­odo revolucionario del General Velasco Alvarado, el nacimiento de La Cabañita, los viajes infinitos, luego los sinsabores de la historia, las dificultades de hallarse en el ojo del huracán, el paso de las excavadores que se llevan las ilusiones de tantos años y, por fin, el regreso a La Cabañita, aunque sea en un sótano, -¡y gracias a la ayuda de la embajada de Finlandia!… Su espí­ritu emprendedor e invencible es un ejemplo que desborda modestia y sabidurí­a, y que sin duda merecerí­a un libro completo de memorias.

En el apartado de entrevistas, destaca la realizada por Santiago Ortega al simpar titiritero argentino Pepe Ruí­z, maestro de la transhumancia y de lo popular, querido por todos y que hace poco se le ocurrió escribir un libro dónde habla de los que ha conocido por el camino, titiriteros anónimos unos y con nombre otros, vivos y muertos, amigos y conocidos. Un libro que por lo visto está desperanto mucho interés en las jóvenes generaciones de titiriteros, españolas y latinoamericanas. Pepe, que las ha visto de verdes y de maduras, se halla instalado ahora en España, pero no cesa de viajar de un lado para otro. Su defensa del titiritismo como algo más relacionado con el mundo de los ritos y de la magia que con el teatro, muestra el entusiasmo y la entrega de este marionetista que ha puesto siempre la vivencia y lo humano por encima del comercio y de los llamados “intereses mundanos”. -¡Larga vida a su libro y a sus futuros proyectos editoriales le deseamos!

Me toca hablar aquí­ de la mutua entrevista hecha entre Joan Baixas y un servidor (el abajofirmante), metidos en un restaurante y pontificando ambos como dos señores de los de café, copa y puro. Pequeñas filosofí­as de salón sobre titiritismo cuyo interés radica en el aspecto testimonial de dos gatos viejos del escenario. Dejo las valoraciones para el lector, aunque sí­ vale la pena resaltar la buena idea de una dúo-mutua-entrevista, idea que partió de la redacción de Fantoche y que podrí­a ser repetida en el futuro. Al ser dos los protagonistas, se reduce el efecto panegí­rico ”“por obligada falsa modestia propia”“ y se crea una relación de naturaleza “titiritesca”: el entrevistador entrevistado. Un ejercicio siempre interesante.

En el apartado de “viajes y reportajes” están las Postales de la India, crónica del viaje que hicieron a este paí­s un grupo de titiriteros y unimeros españoles. Su principal gracia es la “envidia cochina” que despierta al lector, pues no sólo se nota que se lo pasaron pipa, sino que lo contado consigue excitar además nuestra imaginación. Luciana Reynal Machado ha organizado su texto en “Postales”, capí­tulos en los que se encuadra un lugar, una anécdota, un encuentro, una boda”¦ Un acierto muy bien realizado y que se complementa con sugerentes imágenes que aumentan todaví­a más el efecto excitante del texto.

Y, para acabar, el artí­culo de Paco del Águila dedicado a la “Construcción de tí­teres con tela”. A primera vista, el tí­tulo parece indicar un texto de manualidades titiriteras. Pero ya desde las primeras lí­neas uno se percata de que nos encontramos ante un artí­culo importante y personal, que casi podrí­a enmarcarse en el apartado de “testimonios”. Paco del Águila nos introduce al mundo de la construcción con telas a través de su experiencia particular, nos cuenta cómo aprendió y dónde, para pasar luego a detallar los conceptos básicos de su oficio con una exquisita riqueza de lenguaje. El artí­culo se lee casi de un tirón gracias a su rigor expositivo, y a la vez nos informa de una técnica de construcción sofisticada y nada fácil. Esta afortunada combinación entre lenguaje técnico y personal da al texto un carácter doble que multiplica por mil su interés. Un camino sin duda a seguir.

Fantoche se consolida así­ como una revista de referencia dentro del mundo hispanoparlante. El siguiente paso serí­a lograr una distribución normalizada y exhaustiva, algo a todas luces difí­cil pero a la larga posible. Entretanto, pí­danla a Unima Federación España (secretaria@unima.es , tel: +34 609 369 068) o en Tropos Librerí­a: http://www.troposlibreria.com/ .

Toni Rumbau
Escritor y titiritero.

Una Respuesta a “FANTOCHE, una magní­fica aventura”

  1. Juan Fidel Castro Ruiz

    Estimados colegas,soy un titiritero que haya por el 82 se enamoro de los tí­teres.Forme parte del grupo AMIGOSOL ,fundador de la comunidad de titiriteros independientes durante el perí­odo de facto en mi paí­s y luego en democracia de la asociación de titiriteros del Uruguay .Llegando a esta etapa ingrese en la facultad de artes de mi paí­s .En uno de sus talleres estetí­co-pedagógico tuve a mi cargo la creací­on de 2 talleres sobre tí­teres. Hoy estoy en el trabajo final hacia la licenciatura en artes plásticas,mi ponencia de trabajo es obviamente sobre tí­teres,debido al poco materil conceptual que llega a mis manos solicito ante vosotros: la posibilidadde acceder al mismo.Realizarí­amos el evento donde participo aprx. el 16 de octubre de 2009 .Sin mas se despide afectuosamente desde Uruguay Fidel Castro