El tercer elemento


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Para Guillermo Dí­az-Plaja, en su obra ‘El teatro: enciclopedia del arte escénico’, el director de una obra teatral es el ‘tercer elemento’ de la misma. Y nos dice en su libro: “El teatro no está completo con las aportaciones del autor y del intérprete. Hace falta un tercer poder que armonice los esfuerzos de ambos y los rodee del clima preciso y de la atmósfera adecuada”.

” Las artes aplicadas al servicio del teatro (escenografí­a, iluminación, vestuario, etc) han de estar sometidas a una voluntad que las encauce hacia el mejor servicio de la obra. La obra teatral es un todo, una unidad cerrada. Es preciso que una persona, ajena a todos los que intervienen en el espectáculo teatral, concierte sus esfuerzos aislados en beneficio de esta unidad que es la obra dramática.
Un decorado no puede aplastar, con su exhuberancia, la simplicidad de una escena que el dramaturgo imaginó í­ntima y recogida.
Un actor no puede, con sus voces desmedidas, arrebatar el interés que debe centrarse , precisamente en ese momento , en la palabras de su interlocutor.
Un autor no puede destruir, por excesos verbales, una situación dramática que el mismo ha creado. Una mano invisible debe gobernar el conjunto ” (Véase Dí­az-Plaja, Guillermo, 1909 “El teatro: enciclopedia del arte escénico).

Fuente: Juego Teatral.