Un guión para teatro de tí­teres


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Son muchos los que llegan a esta página en busca de un guión para teatro de tí­teres. En la Red puedes encontrar un sin fin de ellos, -¿pero cuál ponemos en Titerenet?, nos hemos preguntado más de una, de dos y hasta de tres veces.
Al final nos hemos decidido a poneros un enlace a uno. No se trata de cualquiera, faltarí­a más, sino de Los tí­teres de Cachiporra. Tragicomedia de don Cristóbal y la señá Rosita (Farsa guiñolesca en seis cuadros y una advertencia), de Federico Garcí­a Lorca.

Atentos que hemos sacado este guión de las librerí­as de los burgueses, cercanas al “teatro de los burgueses, del teatro de los condeses y de los marqueses, un teatro de oro y cristales, donde los hombres van a dormirse y las señoras… a dormirse también”.

Personajes (Por orden de aparición en escena)

  • El Mosquito
  • Rosita
  • El Padre
  • Cocoliche
  • El Cochero
  • Don Cristobita
  • Criado
  • Una Hora
  • Mozos
  • Contrabandistas
  • Espantanublos, tabernero
  • Currito, el del Puerto
  • Cansa-Almas, zapatero
  • Fí­garo, barbero
  • Un Granuja
  • Una Jovencita de Amarillo
  • Un Mendigo Ciego
  • Mozas
  • Una Maja con Lunares
  • Un Monago
  • Invitados con Antorchas
  • Curas del Entierro
  • Cortejo

Advertencia

Sonarán dos clarines y un tambor. Por donde se quiera, saldrá Mosquito. El Mosquito es un personaje misterioso, mitad duende, mitad martinico, mitad insecto. Representa la alegrí­a del vivir libre, y la gracia y la poesí­a del pueblo andaluz. Lleva una trompetilla de feria.

MOSQUITO: -¡Hombres y mujeres! Atención. Niño, cierra esa boquita, y tú, muchacha, siéntate con cien mil de a caballo.

Callad, para que el silencio se quede más clarito, como si estuviese en su misma fuente.

Callad para que se asiente el barrillo de las últimas conversaciones. (Tambor.)

Yo y mi compañí­a venimos del teatro de los burgueses, del teatro de los condeses y de los marqueses, un teatro de oro y cristales, donde los hombres van a dormirse y las señoras… a dormirse también.

Yo y mi compañí­a estábamos encerrados. No os podéis imaginar qué pena tení­amos. Pero un dí­a vi por el agujerito de la puerta una estrella que temblaba como una fresca violeta de luz. Abrí­ mi ojo todo lo que pude (me lo querí­a cerrar el dedo del viento) y bajo la estrella, un ancho rí­o sonreí­a surcado por lentas barcas.

Entonces yo avisé a mis amigos, y huimos por esos campos en busca de la gente sencilla, para mostrarles las cosas, las cosillas y las cositillas del mundo; bajo la luna verde de las montañas, bajo la luna rosa de las playas. Ahora que sale la luna y las luciérnagas huyen lentamente a sus cuevecitas, va a dar comienzo la gran función titulada Tragicomedia de don Cristóbal y la señá Rosita…

Preparaos a sufrir el genio del puñeterillo Cristóbal y a llorar las ternezas de la señá Rosita que, a más de mujer, es una avefrí­a sobre la charca, una delicada pajarita de las nieves.

-¡A empezar! (Hace mutis, pero vuelve corriendo.) Y ahora… -¡viento!: abanica tanto rostro asombrado, llévate los suspiros por encima de aquella sierra y limpia las lágrimas nuevas en los ojos de las niñas sin novio.

(Música)

Cuatro hojillas tení­a
mi arbolillo
y el aire las moví­a.

Texto completo: www.fut.es

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Actualización 09/01/2012:
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