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Es sabido por todos que el tesoro de las brujas fue dividido en una ocasión y que un ser humano disfrutó de una parte. Pero ¿cómo sucedió? Eso es lo que cuenta este texto en el que aparecen un muchacho, un troll y tres brujas. Recomendado a partir de los cinco años.

El tesoro de las brujas
Autor: José Luis García

(Un escenario vacío).
TROLL.-
(En off).
No te resistas, cara de alcachofa; voy a comerte de todas maneras.
(Entra un Troll que arrastra a un joven, al que llamaremos Juan por no llamarlo Pedro).
JUAN.-
Te suplico que no me comas.
TROLL.-
Suplica y llora lo que quieras. Desconozco la piedad y además tengo hambre. Serás mi cena.
JUAN.-
Estoy flaco.
TROLL.-
Eso es verdad, canijo. Si yo fuera tan rico como las tres brujas de la montaña, cada noche me comería un buey. Pero soy pobre y te cenaré a ti, aunque no seas más que un saco de huesos.
JUAN.-
¿Y si te consiguiera el tesoro de las brujas?, ¿me soltarías?
TROLL.-
Estás más loco que veinte cabras. Ni siquiera yo me atrevo a quitarle nada a esas brujas.
JUAN.-
Yo si me atrevo.
(El Troll comienza a reír, y de tanta risa termina en el suelo, donde continúa con sus carcajadas).
JUAN.-
Puedo hacerlo.
TROLL.-
(Después de sonarse las narices con estrépito con una de sus manos).
Muy bien, canijo, tengo hambre, pero me encanta reírme de la gente. Te llevaré yo mismo hasta la montaña de las brujas y te comeré después.
JUAN.-
Puedo ir solo.
TROLL.-
Camina, canijo. Iré contigo para que no escapes. Seré un troll, pero no soy “trollnto”.
(Ríe de su juego de palabras).
JUAN.-
No he pensado escapar.
TROLL.-
Te acompaño, no vaya a ser que lo pienses más tarde. Camina, saco de huesos.
(Salen ambos).
(Se escuchan truenos y la escena se ilumina con el resplandor de los relámpagos. Y mientras esto sucede, se colocan los elementos del interior de la guarida de las tres brujas. Estamos en una cueva, con muebles tenebrosos y de mal gusto; vamos, lo normal que le gustaría a unas brujas).
(Entran las tres brujas. Dos de ellas son viejas y muy feas. La tercera, en cambio, es una jovencita de aspecto agradable. Las dos más viejas son Casimira y Casioye. La más joven se llama Julieta).
JULIETA.-
Siempre estamos encerradas en esta montaña. ¿De qué sirve tener tantos tesoros si nunca los disfrutamos?
CASIMIRA.-
A ver Julieta, ¿acaso desde que murió tu madre, la querida Casive, te ha faltado comida?
JULIETA.-
Sabes que no, tía Casimira.
CASIMIRA.-
¿Has oído, Casioye? No le ha faltado comida y la jovenzuela no está contenta.
CASIOYE.-
Ay, Casimira; así es la juventud. Vamos a dormir, que mañana será otro día.
CASIMIRA.-
Otro día.
(Salen Casimira y Casioye).
JULIETA.-
Un día tan aburrido con los demás.
(Sale también).
(Entran el Troll y Juan).
TROLL.-
No hagas ruido, cara de alcachofa. Estas brujas no son cosa de broma.
JUAN.-
¿Tienes miedo?
TROLL.-
Nosotros los Trolls jamás hemos tenido miedo. Lo que pasa es que no estoy tan loco como tú.
JUAN.-
Bla, bla, bla…
TROLL.-
Busca el tesoro. Yo te esperaré fuera. Y date prisa.
(Sale).
(Juan da unos pasos por el lugar, mientras lo observa con atención).
JUAN.-
Debo encontrar el tesoro y escapar con él sin que me vea ese feo troll.
(Busca y rebusca entre los objetos del habitáculo. En eso está cuando un libro de una estantería, resbala de su sitio y cae al suelo con gran ruido).
JULIETA.-
(En off).
¿Quién está ahí?
JUAN.-
¡Ay, madre!
(Se esconde detrás de uno de los muebles).
(Entra Julieta, que se acerca directa hasta el lugar en el que se esconde Juan).
Es inútil que te escondas. Las brujas vemos a través de los objetos.
(Juan se incorpora desde su escondite).
JUAN.-
(Que observa a Julieta).
Pensaba que todas las brujas eran feas.
JULIETA.-
Te equivocas, listillo… ¿Y el troll que te espera fuera es tu padre?
JUAN.-
¡No! Yo no soy un troll. ¿Y cómo sabes que alguien me espera fuera?
JULIETA.-
Recuerda que veo a través de las cosas.
JUAN.-
Ese troll va a comerme. Me dejará libre si consigo el tesoro de las tres brujas.
JULIETA.-
¿Y qué piensas hacer con nuestro tesoro?
JUAN.-
Se lo tengo que dar al troll para que no me coma, ¿es que no me escuchas?
JULIETA.-
Pero, ¿qué harías si el tesoro fuese tuyo?
JUAN.-
Me dedicaría a recorrer el mundo.
JULIETA.-
Estupendo. Nos vamos juntos.
JUAN.-
Recuerda que no tenemos el tesoro y que un troll me espera fuera para devorarme.
JULIETA.-
Dos detalles sin importancia.
(Julieta se acerca hasta una de las estanterías, aparta unos libros y de un agujero en el fondo extrae tres grandes esferas de oro. Vuelve a colocar los libros en su lugar).
JUAN.-
¡El tesoro de las brujas!
JULIETA.-
Esta es sólo mi parte. Dejo lo que corresponde a mis tías. No soy una ladrona.
(Julieta introduce las tres esferas en una bolsa de tela, que se cuelga del hombro).
JUAN.-
¿Y el troll?
JULIETA.-
Olvídate de él. Ahora tienes que repetir conmigo este conjuro: El primer ser vivo que veáis al despertar, será para vosotras la sobrina Julieta, para siempre jamas. ¡Repite!
AMBOS.-
El primer ser vivo que veáis al despertar, será para vosotras la sobrina Julieta, para siempre jamas.
JUAN.-
¿Y quién será el primer ser vivo que verán al despertar?
JULIETA.-
No puedo saberlo, tal vez una gallina, o una cabra. Lo que importa es que no salgan a buscarme. Ven, saldremos por este otro lado que da a otro camino, y no nos verá el troll.
JUAN.-
Eres genial.
JULIETA.-
Ya lo sé. Tu tampoco estás mal. Aunque si no te portes bien, puedo convertirte en un asno.
JUAN.-
Soy un buen chico.
JULIETA.-
Eso espero, canijo.
JUAN.-
No soy canijo.
JULIETA.-
Es como te llama el troll, ¿no?
JUAN.-
Pero como…
JULIETA.-
También leo los pensamientos, así que ten cuidado.
JUA.-
Genial.
(Salen ambos).
(Entra el Troll).
TROLL.-
(Susurra para que no le escuchen las brujas).
Canijo, ¿dónde estás?; pronto cantará el gallo.
(Canta el gallo).
TROLL.-
¡Ay, mamita!
(Se esconde detrás de uno de los muebles).
(Casimira y Casioye entran. Ambas miran hacia el lugar en el que se esconde el troll).
AMBAS.-
Julieta, ¿qué haces ahí escondida?
(El troll no se mueve y las dos brujas se acerca hasta él, que sigue encogido en su escondrijo).
TROLL.-
(En un susurro, cuando las brujas están junto a él).
¡Ay, mamita!
AMBAS.-
Levántate Julieta, ¿no eres mayorcita para estos juegos?
(El troll se levanta).
TROLL.-
No soy ninguna Julieta, perdonad mi intrusión. Soy un troll.
CASIMIRA.-
Vale, jugaremos un poco contigo.
(A Casioye).
La pobre es joven y se aburre.
CASIOYE.-
De acuerdo, querido troll, jugaremos; pero no olvides que tienes que estudiar.
CASIMIRA.-
Aunque primero desayunarás.
TROLL.-
Soy un troll auténtico.
CASIMIRA.-
(A la otra bruja).
A veces los jóvenes se ponen tan pesados con eso de que se aburren.
(Casioye coge de la mano al troll).
CASIOYE.-
Jugaremos a que eres un troll, Julieta; pero tendrás que portarte bien.
TROLL.-
Quiero irme.
CASIMIRA.-
Siempre con la misma cantinela de que no salimos nunca. Ya saldremos algún año.
CASIOYE.-
(Que tira del brazo del troll y lo arrastra como si no pesara nada).
Ahora a estudiar.
(Salen Casioye y el Troll).
TROLL.-
(En off).
¡Soy un troll!
CASIMIRA.-
¡Qué pesada se pone a veces esta muchacha! A lo mejor no ha dormido bien. Hoy no le veo buena cara. Está más “feucha”.
TROLL.-
(En off).
¡Soy un troll!
CASIMIRA.-
¡Santa paciencia!…
(Sale).
FIN


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Publicado el Lunes 8 de abril de 2013

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