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Este texto teatral está inspirado en un cuento popular, del mismo título, de los indios yaquis, pueblo oriundo del estado de Sonora, en México. La cultura yaqui es rica y, como la de otros muchos pueblos indígenas, muy ligada a la naturaleza.
Recomendado a partir de los 7 años.

El sapito y el Señor de la lluvia
Autor: José Luis García

(La escena está vacía. Entran Operarios A y B, que traen la escenografía).
Operario A.-
Ser o no ser.
Operario B.-
No somos. Trabajamos en el teatro.
(Entre los dos extienden la escenografía de una plantación de maíz, pero muy decaída).
A.-
Adiós. Nosotros no salimos en la obra.
B.-
Bueno, ahora salimos. Porque nos vamos.
(Salen ambos).
(Cambia la luz, que nos remarca que estamos en el campo. Es verano y escuchamos el sonido de la chicharra. El centro del paisaje está dominado por la plantación de maíz, pero tan decaída que sospechamos que las cosas no deben ir bien).
(Entran Cuervo 1 y Cuervo 2. Caminan desolados y observan la plantación).
CUERVO 1.-
Compadre, esto va mal.
CUERVO 2.-
¿Y cómo va a ir bien?, hace meses que no llueve.
1.-
¿Qué comeremos cuándo se pierda la cosecha?
2.-
Yo te como a ti y tú puedes devorarme a mí.
1.-
No me gusta la comida con plumas.
2.-
Tampoco a mí.
1.-
Compadre, esto va mal.
2.-
Sí, mala cosa.
(Los dos Cuervos quedan en silencio contemplando la desolación).
(Entra el Saltamontes).
SALTAMONTES.-
La última vez que os vi, estabais más contentos.
(Los dos Cuervos miran al Saltamontes, luego a la cosecha y de nuevo al recién llegado).
1.-
Estamos perdidos.
SALTAMONTES.-
No tanto. Yo os he encontrado.
2.-
Si no llueve, perderemos la cosecha.
1.-
No tendremos nada para comer.
(El Saltamontes mira hacia la plantación. Hay un rato de silencio).
1.-
(A Cuervo 2).
¿Qué hace?
2.-
O piensa, o se ha quedado dormido.
1.-
¿Los saltamontes se comen?
2.-
Mi abuelo se comió uno por accidente y no lo recomienda.
1.-
Vaya. Y tu abuelo sabe lo que dice.
2.-
Sí, cuando no se queda dormido, como el saltamontes.
1.-
Yo no tengo sueño.
2.-
Es que no eres un saltamontes.
SALTAMONTES.-
Sólo encuentro una solución. Si queréis que llueva, debéis ir en busca del Señor de la Lluvia y pedirle que venga.
2.-
¡Anda!, no se me había ocurrido. Voy volando.
(El Cuervo 2 intenta volar, coge impulso, aletea y da con sus huesos en el suelo. Lo intenta una segunda vez, con idéntico resultado).
SALTAMONTES.-
¿Qué te sucede?
2.-
Hace días que no como nada. Estoy débil.
1.-
Espera aquí, compadre. Voy, y vuelvo.
(El Cuervo 1, como le sucediera antes al 2, intenta volar en dos ocasiones, pero sólo consigue aporrearse contra el suelo).
1.-
No hay nada que hacer.
2.-
Somos la ruina de lo que fuimos.
SALTAMONTES.-
Hay que pensar en otra solución.
(Saltamontes queda en silencio).
1.-
Dicen que es uno de los sabios. Pero yo creo que su única sabiduría es saber dormir de pie.
2.-
La ventaja de eso, es que jamás tiene que hacer la cama.
1.-
Bien pensado, compadre.
(Entra el Sapo de un salto. Mira al Saltamontes y luego a los Cuervos, éstos a su vez lo observan).
2.-
¿Los sapos se comen?
1.-
Cría sapos y te saldrá pelo.
2.-
Lo dejamos. Odio el pelo.
1.-
Bien dicho, compadre.
(El Saltamontes observa ahora al Sapo).
SALTAMONTES.-
Tú podrías ir.
SAPO.-
Pero si acabo de llegar.
SALTAMONTES.-
Tu charca debe estar seca.
SAPO.-
Apenas queda un lodazal asqueroso.
SALTAMONTES.-
Irás a buscar al Señor de la Lluvia.
SAPO.-
No puedo, me asustan sus truenos. Además, estoy débil… Mirad.
(El Sapo salta y al caer queda en el suelo, patas arriba, inmóvil).
SAPO.-
(Desde esa posición).
Estoy como muerto.
SALTAMONTES.-
(Casi en un grito).
¡Una mosca!
SAPO.-
(Al tiempo que da un salto prodigioso).
¿Dónde?
SALTAMONTES.-
Puedes saltar como nadie.
SAPO.-
El Señor de la Lluvia me asusta con sus ruidos.
(Los dos Cuervos se colocan cada uno a un lado del Sapo).
1.-
¿Qué clase de ruidos?
2.-
¿Algo así?
(Los dos Cuervos se ponen a gritar, situados cada uno en un extremo de la cabeza del Sapo. Éste se encoge en el sitio, sobrecogido. Los dos cuervos cesan sus ruidos).
1.-
Si no vas, te volveremos loco.
2.-
Y de locura sabemos bastante. ¿Verdad, loco?
1.-
Cierto, compadre.
SALTAMONTES.-
El fin no justifica los medios.
SAPO.-
Está bien, iré.
SALTAMONTES.-
Bueno, en ocasiones sí.
SAPO.-
Iré, pero si no vuelvo, mi final caerá sobre vuestra conciencia.
(El Sapo da un salto y sale de escena).
1.-
¿Tenemos conciencia?
2.-
No nos queda nada. Nos lo hemos comido todo.
SALTAMONTES.-
(Mientras sale).
Venid conmigo, os invito a comer algo.
(Sale).
1.-
¿A qué sabe algo?
2.-
No sé, pero sea lo que sea, algo será.
(Salen ambos tras el Saltamontes).
(Entran Operarios A y B).
A.-
Seguimos sin ser nadie.
B.-
Sólo trabajamos en el teatro.
(A y B recogen la escenografía que hay en escena).
A.-
Nos vamos.
B.-
Eso es redundante. Ya ven que salimos.
(Salen ambos con todo).
(De nuevo entran A y B. Arrastran una casa de piedra. Es como la típica casa que dibujan los niños, pero completamente hecha de piedra).
B.-
Pesa.-
A.-
Normal. Es de piedra.
(Entre ambos colocan la escenografía).
B.-
Nos vamos.
A.-
Y descansamos.
(Salen ambos).
(Escuchamos unos ronquidos tremendos que provienen de la casa. Al fondo, escuchamos también el sonido de los grillos).
(El Sapo entra de un salto).
SAPO.-
¡Ay, madre!, creo que he llegado.
(Se acerca con sigilo hasta la casa)
¡Ay, madre!, ¿cómo me he dejado convencer para venir hasta aquí?, ¡ay, ay!
(Durante un instante sólo escuchamos los ronquidos).
SAPO.-
(Casi en un susurro).
¡Señor de la Lluvia!
(Ronquidos).
(Llama, un poco más alto).
¡Señor de la Lluvia!
(Ronquidos).
¡Ay, madre!
(Ahora a todo gritar).
¡Señor de la Lluvia!
(Se escuchan truenos y la escena se ilumina con el resplandor de los relámpagos).
SEÑOR LLUVIA.-
(En off).
¡Mil millones de rayos!, ¿quién se atreve a molestarme en mitad de la noche?
SAPO.-
Vengo a buscarle para que nos llueva un poquito.
LLUVIA.-
(Sigue en off).
¡Rayos, truenos y relámpagos!, ¿me despiertas para eso?
SAPO.-
(Que se esconde detrás de la casa).
¡Ay, madre!
(El Señor de la Lluvia entra en escena desde la casa. Él es todo una nube gris de aspecto malhumorado. Innumerables gotas caen de la nube, de manera constante).
SEÑOR LLUVIA.-
¿Dónde te escondes, lagartija?
(El sonido de la lluvia domina el lugar, acentuado con los truenos y el resplandor de los relámpagos. Y así continuará hasta el final de la obra).
SEÑOR.-
¡Te encontraré, sabandija! ¡Nadie despierta al Señor de la Lluvia!, ¡recorreré cada centímetro de tierra!, ¡mil millones de rayos!
(Sale de escena).
SAPO.-
(Que asoma desde detrás de la casa).
¡Ay, madre!
(Se esconde de nuevo).
(Entran Operarios A y B. Llegan hasta la casa y la arrastran, y así la van sacando de escena. El Sapo queda al descubierto, acurrucado).
SAPO.-
(Al darse cuenta de la situación).
¡Ay, madre!
(De un salto sale de escena).
(Entran Cuervo 1 y 2. Sigue el sonido de la lluvia, los truenos y toda la parafernalia).
1.-
¡Estamos salvados!, ¡la lluvia ha llegado!
(Entra el Señor de la Lluvia).
SEÑOR.-
¡Venid aquí, sabandijas!, ¿vosotros me habéis despertado?
(1 y 2 corren y tratan de no ser alcanzados por la lluvia que cae del Señor de la Lluvia).
1.-
¿Qué le pasa a éste?
2.-
No sé, pero un cuervo mojado, es un bicho empapado.
(Salen de escena, perseguidos por el Señor de la Lluvia. Entra el Sapo y el Señor de la Lluvia entra a continuación).
SEÑOR.-
¡Mil millones de rayos!, ¡ven aquí!
(Salen ambos, perseguidor y perseguido).
(Entra el Saltamontes con un paraguas extendido sobre su cabeza).
SALTAMONTES.-
Así fue como, gracias al sapito, el Señor de la Lluvia llegó hasta la plantación de los cuervos.
(Entra el Señor de la Lluvia, que llueve sobre el paraguas del Saltamontes).
SEÑOR.-
¡Ahora verás!
SALTAMONTES.-
(Como si no pasara nada).
Y por eso, suele ocurrir, que llueve más durante la noche que durante el día, ya que la lluvia fue sacada de noche de su casa.
(El Saltamontes comienza a salir, tranquilo, como si la lluvia que cae no tuviese nada que ver con él).
SEÑOR.-
(Que sale tras él).
¿A dónde vas, mequetrefe?, aún no he acabado contigo.
(Sale).
(Cesan los sonidos de lluvia, así como los truenos, y los relámpagos).
(Entran A y B. Cada uno trae un mocho para fregar el suelo).
A.-
Lo han dejado todo empapado.
B.-
Ellos a firmar autógrafos, y nosotros a fregar.
A.-
Es el misterio de la vida.
(Friegan el suelo).
B.-
(Al público).
Esto se ha acabado. Supongo que habéis captado la moraleja.
A.-
Las moralejas son para los cuentos y no para el teatro.
B.-
Ya.
A.-
¿Cuál es la moraleja?
B.-
Que todo sendero tiene un final. Lo que te salva es elegir un camino con corazón.
A.-
Bien dicho.
B.-
Ya.
(Se oscurece la escena).
FIN


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Publicado el Lunes 25 de febrero de 2013

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