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Hay que ser valientes y atreverse con las cosas de la vida, así aprendemos a hacernos mayores.
Esto es lo que nos enseña el simpático león Roberto en este pequeño texto teatral, “El León que no sabía rugir”, pensado para los pequeños y para los que no lo son tanto.
Recomendado a partir de tres años.

El León que no sabía rugir
Autora: Isabel Tapiador

(Entra en escena una pelota, botando aquí y allá, oímos voces, son el perro Bruno y el gato Nicasio)

BRUNO.-
¡Quita!
NICASIO.-
¡Quita tú!
BRUNO.-
¡Déjame pasar!
NICASIO.-
¡Déjame tu!
(Entra Bruno)
BRUNO.-
¡La tengo, la tengo, la tengo…!
(Coge la pelota con la boca)
¡¡La tengo!!
(Entra Nicasio)
NICASIO.-
¡Me has hecho trampa!
BRUNO.-
(Con la pelota en la boca)
¡De efo nada, de he ganado dimpiamedte!
NICASIO.-
¡Que no!
BRUNO.-
¡Que fí!
NICASIO.-
¡Que no!
BRUNO.-
¡Que fí!
(Están en éstas, cuando aparece un leoncito, Roberto, en un extremo y se queda mirándoles, el gato le ve)
NICASIO.-
¡Ahí va! ¡Un gato roquero!
BRUNO.-
Y yo voy y me lo creo. ¡Me quiedez quitad da pedota!
NICASIO.-
¡Cuidado, que se lanza!
BRUNO.-
(Se le cae la pelota de la boca, Nicasio aprovecha para esconderla)
¡Ay, mi madre! ¡Ahí va! Nunca había visto un gato roquero.
ROBERTO.-
¡Yo no soy eso!
NICASIO.-
Pues tienes toda la pinta.
BRUNO.-
¡Menudo melenudo!
ROBERTO.-
¡Que yo no soy eso!
NICASIO.-
Bueno, ¿y entonces qué eres?
ROBERTO.-
(Muy orgulloso)
¡Soy un león!
BRUNO.-
¡Ay, mi madre!
(Pretende salir corriendo, pero choca de inmediato con el gato, que se bambolea, el perro cae, asoma la cabeza)
¡Huye, huye, tú que puedes!
NICASIO.-
(Todavía mareado)
¿Pero estás bobo, no ves que es un pequeñajo?
(Bruno se levanta)
ROBERTO.-
¡No soy un pequeñajo, soy un pequeño león!
BRUNO.-
¡Ay, mi madre!
(Pretende huir, vuelve a chocar con el gato, que se bambolea, el perro cae)
NICASIO.-
Este perro está lelo, lelo, lelo…
(Dice esto a ritmo de su bamboleo)
BRUNO.-
(Desde el suelo, levantándose)
¡Ay, qué vida tan dura la del perro!
NICASIO.-
¡No te digo!
ROBERTO.-
¡Yo no he dicho nada!
BRUNO.-
(De los golpes, no se acuerda de nada, ve al león)
¡Mira, Nicasio, un gato roquero!
NICASIO.-
¡No te digo! ¡Despierta, Bruno, que llevamos con esto media hora!
BRUNO.-
(Mira al gato y al león)
¡Ah, ya me acuerdo, es un león!
(Se esconde detrás del gato)
NICASIO.-
¡No te digo! A ver, pequeñajo, demuestra que eres lo que dices que eres.
ROBERTO.-
¿Y, y, y… y yo por qué? Demuéstralo tu.
NICASIO.-
¡Anda, qué genio el pequeñajo! Muy bien, tú lo has querido. ¡Quita Bruno!
Yo soy un gato, el gato Nicasio, y maúllo y maúllo como hacen todos los gatos.
(Dicho esto, comienza a maullar, flojito, más fuerte, en tono amenazante para asustar a Roberto)
ROBERTO.-
¡Ay!
BRUNO.-
¡Ay!
NICASIO.-
(Muy orgulloso, lamiéndose y acicalándose)
Ya lo has visto, un verdadero gato. Y ahora te toca a ti, pequeñajo.
ROBERTO.-
¡Que no soy pequeñajo!
BRUNO.-
¡No le enfades, Nicasio!
ROBERTO.-
¡Le toca a él, le toca a él!
BRUNO.-
¿Por qué no me habré quedado calladito?
NICASIO.-
Sin problemas. Tu turno, Bruno.
(El perro no se mueve del sitio)
¡Tu turno, Bruno!
(Le arrastra hasta el centro)
BRUNO.-
Bueno…esto…¿todos tranquilos, eh?
ROBERTO.-
Vale.
BRUNO.-
Yo soy un perro, el perro Bruno, y ladro y aúllo como hacen todos los perros.
(Comienza a ladrar educadamente, Roberto se ríe)
NICASIO.-
¡No te digo! ¡Ponle más emoción, Bruno!
(Bruno se anima, ladra, gruñe y aúlla intentando asustar a Roberto)
ROBERTO.-
¡Ay!
NICASIO.-
Y ahora, tu turno.
BRUNO.-
(Que se ha envalentonado)
¡Eso, eso, tu turno!
(El leoncito duda, remolonea)
NICASIO.-
¡Buah, éste ni es león ni es nada!
BRUNO.-
¡Eso, eso, ni es nada!
ROBERTO.-
¡Claro que soy un león, y te lo voy a demostrar!
NICASIO.-
¡Adelante!
BRUNO.-
¡Adelante!
ROBERTO.-
(Muy erguido y orgulloso)
Yo soy un león, el león Roberto, y rujo y rujo como hacen todos los leones.
(Perro y gato se miran)
NICASIO.-
¡Adelante!
BRUNO.-
¡Adelante!
ROBERTO.-
(Todavía más erguido y orgulloso)
Yo soy un león, el león Roberto, y rujo y rujo como hacen todos los leones.
(Intenta rugir, lo intenta y lo intenta para al final conseguir un “¡burf!”, perro y gato se miran y estallan en risas)
BRUNO.-
¡Ji, ji, ji, que me parto!
NICASIO.-
¡Vaya un león de chichinabo!
ROBERTO.-
¡No os riáis de mí, soy un león de verdad!
NICASIO.-
¡Adelante!
BRUNO.-
¡Adelante!
(El leoncito lo vuelve a intentar, pero sólo consigue otro “¡burf!”, perro y gato se miran y estallan en risas)
NICASIO.-
¡Que me mondo!
BRUNO.-
¡Que me mondo lirondo!
ROBERTO.-
¡Ya está bien, ahora vais a ver!
(Gato y perro le miran sin confianza ninguna, apoyados el uno en el otro, están agotados de tanto reirse)
(Roberto vuelve a intentarlo, de repente un gran rugido lo llena todo, gato y perro dan un salto del susto y se alejan todo lo que pueden del pequeño león)
NICASIO/BRUNO.-
¡Ay, mi madre!
(Roberto se ha quedado inmóvil, asombrado, vuelve a intentarlo y de nuevo un gran rugido lo llena todo)
BRUNO.-
¿Nos vamos, Nicasio?
NICASIO.-
Nos vamos, Bruno.
BRUNO.-
¡Un placer!
NICASIO.-
¡Encantado!
(Salen por patas, ladrando y maullando)
ROBERTO.-
¡Lo he conseguido, lo he conseguido!
(Se oye otro gran rugido, Roberto se queda inmóvil, mirando al público, entra su padre, Nicolás, un estupendo león)
NICOLÁS.-
Pero Roberto, hijo, ¿no te he dicho que eres muy pequeño para poder rugir?
ROBERTO.-
Entoces, ¿has sido tú, papá?
NICOLÁS.-
Claro, esos listillos se estaban poniendo muy pesados, que se metan con uno de su tamaño.
ROBERTO.-
¡Eso!
NICOLÁS.-
Pero mi pequeñín es el más valiente, no se ha dejado asustar.
ROBERTO.-
¡Eso, y cuando sea mayor rugiré y rugiré y nadie se meterá conmigo!
NICOLÁS.-
¡Eso es! Y ahora vamos a comer para que te pongas fuerte .
ROBERTO.-
Sí. ¡Mira papá, una pelota!
NICOLÁS.-
Seguro que es un premio por ser tan valiente.
ROBERTO.-
¡Después de comer podemos jugar!
NICOLÁS.-
Claro que sí.
ROBERTO.-
¡Cómo mola!
(Salen de escena)

(Entran sigilosamente perro y gato)
BRUNO.-
Se ha llevado nuestra pelota.
NICASIO.-
Bueno, es el rey de la selva.
BRUNO.-
¿Pero esto es la selva?
NICASIO.-
Pues debe ser.
BRUNO.-
Pues yo he pasado antes por delante de un supermercado.
NICASIO.-
Y yo.
(Se oye otro gran rugido)
BRUNO/NICASIO.-
¡Ay, mi madre!
(Al público)
¡Nos vemos!
(Se miran)
¡Nos vamos!
(Salen de escena, maullando y ladrando)

FIN


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Publicado el Lunes 31 de diciembre de 2012

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