Con toda historia se aprende un poquito más de la vida. Y como se acerca la Navidad, en este cuento hemos querido hablaros de la amistad, la esperanza, de no rendirse aunque las cosas se pongan feas. Todo ello importante en Navidad y también en marzo y abril. Y en febrero y septiembre…
Recomendado a partir de cinco años.
… Y en junio, y en agosto…

Muñeco de nieve y Gatito de peluche
Autora: Isabel Tapiador

(En escena vemos un muñeco de nieve, muy bonito, tres grandes bolas lo forman, sus ojos negros son dos grandes trozos de carbón, su sonrisa, un fleco de la enorme bufanda roja que le han puesto al cuello, tiene brazos, que son dos ramas y tiene manos porque le han puesto manoplas al final de las ramas)
(El gatito Rodolfo es el presentador de esta historia, se ha puesto una pajarita para estar elegante)
(Entra Rodolfo)

RODOLFO.-
Hola, buenos días.
(Saluda inclinándose)
Yo soy Rodolfo, un gatito de peluche de lo más majo.
(Se sienta en la ventana del teatrillo, se acomoda, vemos sus patitas)
Me he puesto elegante porque soy el presentador de este cuento. Aunque también soy protagonista, igual que el muñeco de nieve, Agustín.
(Lo mira)
¡Qué bonito es Agustín, con sus ojos de carbón y su sonrisa de lana…!
¡Qué poético me ha quedado y eso que es la primera vez que presento!
AGUSTÍN.-
No te enrolles, que me voy a derretir.
RODOLFO.-
Calla, todavía no te toca; ¡es mi momento!
AGUSTÍN.-
A éste se le ha subido el peluche a la cabeza.
RODOLFO.-
(Declamando)
Este cuento comienza un día de invierno, cuando Javier y Lucía, hermanitos, cruzan el parque de vuelta a casa…
(Sale Rodolfo, se asoma)
RODOLFO.-
¡Ay!
(Sale)

(Entra Lucía jugueteando, lleva su gatito de peluche en las manos)
LUCÍA.-
¡Salta… salta… salta, salta, salta!
(Oímos la voz de su hermano)
JAVIER.-
¡Espérame, Lucía, que te vas a perder!
LUCÍA.-
¡Rodolfo, qué bonito eres!
(Se abraza a su gatito)
(De repente ve al muñeco de nieve y, toda emocionada, abre los brazos, con lo que se le cae Rodolfo)
¡Hala…hala… qué bonito! ¡Javier, javier…, mira, mira, mira, mira!
(Lucía está dando saltos de la emoción, entra su hermano)
JAVIER.-
¡Cómo mola!
LUCÍA.-
¡Mira, mira, mira!
JAVIER.-
Ya lo veo, Lucía. Calla, que te va a dar algo.
LUCÍA.-
¿Lo podemos llevar a casa, porfi, porfi?
JAVIER.-
Noooo, lo habrán hecho otros niños y querrán volver a verlo.
(Tira de la mano de su hermana para llevársela)
LUCÍA.-
¡Porfi, porfi!
JAVIER.-
Que no Lucía, vamos, que se hace de noche.
LUCÍA.-
¡Jope!
(Dice adiós a Agustín con la mano)
Adiós guapísimo.
(Salen de la mano)

(Entra Rodolfo, se apoya melancólico en el teatrillo)
RODOLFO.-
Así fue como quedé abandonado en la fría nieve, y todo porque Lucía prefería a Agustín.
AGUSTÍN.-
¡Pero no fue culpa mía!
RODOLFO.-
Es verdad, y además nos hicimos muy amigos.
AGUSTÍN.-
¡Cuenta, cuenta!
RODOLFO.-
Es mejor que lo vean.
(Dice adiós al público con la mano y sale)
(Queda Agustín en escena, al poco, escuchamos unos maullidos lastimeros, Agustín busca, al fin vemos al gatito)
AGUSTÍN.-
No llores, nos haremos compañía.
RODOLFO.-
¡Miau!
AGUSTÍN.-
Anda, sube y métete en mi bufanda, que ya se ha ido el sol y empieza a hacer frío.
(El gatito sube, se hacen arrumacos y queda escondido bajo la bufanda de Agustín. Se duermen los dos, sube la luna en el cielo)

(Oímos la voz de Lucía)
LUCÍA.-
¡Vamos a buscarlo, seguro que me está esperando)
(Entran los hermanos)
JAVIER.-
¡Que ya es de noche!
LUCÍA.-
¡Rodolfo, Rodolfo!
(Mira por todas partes)
JAVIER.-
Me parece que no está.
(Lucía estalla en llanto)
LUCÍA.-
¡Buaaaahhh! ¡Rodolfo ya no me quiere, buaaahhh!
JAVIER.-
Pero qué dices, lo habrás perdido y lo ha encontrado otro niño.
(Lucía mira a su hermano en silencio, dos segundos, y vuelve a romper en llanto)
LUCÍA.-
¡Buaaaahhh, buaaaahhh!
JAVIER.-
Anda, vámonos, buscaremos en otro sitio.
(Se van de la mano, al poco, la luna también se va)

AGUSTÍN.-
(Despierta, bosteza)
¡Uaaaay! Buenos días, buenos días. ¿Rodolfo, estás ahí?
(Un bultito se mueve bajo la bufanda)
¡Ji, ji, ji, que me haces cosquillas!
(Asoma Rodolfo)
RODOLFO.-
¡Miau! Buenos días.
AGUSTÍN.-
¡Hola, amiguito!
RODOLFO.-
¡Vamos a jugar!
(Rodolfo corretea alrededor de Agustín, sube y baja por encima de él, Agustín ríe, lo coge con sus manoplas y lo lanza hacia arriba, Rodolfo ríe…)
(Quedan estáticos, sin moverse, y entra Rodolfo presentador, con su pajarita)
RODOLFO.-
Así pasamos muchos días felices, jugábamos y reíamos y yo dormía calentito bajo la bufanda de Agustín. Pero un día empezó a hacer menos frío, más calor…
(Aparece un sol, que queda radiante en el cielo)
RODOLFO.-
Ahora veréis lo que pasó.
(Se va, se asoma)
¡Ay!
(Se va)
(El muñeco de nieve deja al gatito en el suelo)
AGUSTÍN.-
¡Uf!
RODOLFO.-
¿Estás bien?
AGUSTÍN.-
Tengo mucho calor.
RODOLFO.-
¡Miau!
(Agustín comienza a hacerse más bajito y de repente, ¡blop! es más pequeño)
RODOLFO.-
¿Qué te ha pasado? ¡Eres más pequeño!
AGUSTÍN.-
Creo que me estoy derritiendo.
RODOLFO.-
Te haré sombra para que no te de el sol.
(Intenta taparle, salta, nada consigue. Agustín sigue bajando y … ¡blop! es más pequeño todavía)
RODOLFO.-
¡Eres más pequeño!
AGUSTÍN.-
Estoy un poco mareado.
RODOLFO.-
¡No sigas bajando!
AGUSTÍN.-
No puedo evitarlo.
(¡Blop! Ahora Agustín es muy pequeñito)
RODOLFO.-
¡Miau! Ahora si te puedo dar sombra, no te muevas.
(Entra Lucía, seguida de Javier)
LUCÍA.-
¡Salta… salta… salta, salta, salta!
(Ve a Rodolfo, se queda paralizada, también lo ve Javier)
JAVIER.-
¡Rodolfo!
LUCÍA.-
(Emocionada, estalla en llanto, mientras abraza a Rodolfo e intenta hablarle entre lloros)
¡Buaaahhh, buaaahhh!
¡Ro… dol… fo…Te vine a buscar! ¡Buaaahhh, frí… o, ham… bre,… buaaahhh!
JAVIER.-
¡Mira Lucía, qué muñequito de nieve tan chiquitín!
(Lucía esta vez no suelta a Rodolfo, lo estruja y estruja)
LUCÍA.-
¿Nos lo llevamos, porfi, porfi?
JAVIER.-
Vale, y lo ponemos en el jardín a la sombra, que aquí se va a derretir.
(Lucía salta de la emoción, abrazada a Rodolfo)
LUCÍA.-
¡Bieeeen!
(Javier coge con mucho cuidado el muñequito)
JAVIER.-
¡Corre, corre!
LUCÍA.-
¡Bieeeen!
(Salen de escena)

(Entra Rodolfo presentador, con su pajarita y un gorrito de lana, va empujando un frigorífico)
RODOLFO.-
Creedme, que fue así como pasó.
(Abre la puerta de la nevera, vemos a Agustín dentro)
Por la noche, cuando nadie me veía, cogí a Agustín del jardín y lo metí en el frigorífico para que estuviera bien fresquito.
AGUSTÍN.-
¡Qué bien, qué fresquito!
RODOLFO.-
Y todas las noches, cuando nadie me veía, me ponía mi gorrito de lana y me metía con él en el frigorífico y jugábamos un ratito juntos y después nos despedíamos.
(Dice adiós a Agustín con la mano)
AGUSTÍN.-
¡Hasta mañana!
RODOLFO.-
(Mientras cierra la puerta y empuja el frigorífico fuera de escena)
Vivíamos felices. Un día lo descubrieron, se quedaron tan, tan, tan, pero tan, tan, tan sorprendidos, que lo dejaron allí, y cuando llegó el invierno y comenzó a nevar, lo sacaron al jardín.
(Aparece Agustín pequeñito)
Y con la nieve que le fue cayendo… ¡sorpresa!…
(Agustín se hace más grande)
… ¡Sorpresa!…
(Más grande todavía)
… ¡Sorpresa!
(Agustín es tan grande como al principio)
RODOLFO.-
¡Agustín!
AGUSTÍN.-
¡Rodolfo!
(Se abrazan)
Pero todo esto que os hemos contado es un secreto.
RODOLFO.-
Por eso no habíais oído este cuento hasta ahora.
AGUSTÍN.-
Entonces, ¿es un cuento secreto?
RODOLFO.-
Claro, pero se lo podemos contar a nuestros amigos.
AMBOS.-
¡Adiós amigos!
(Dicen adiós con la mano) (Comienzan a irse)
RODOLFO.-
Nos ha quedado muy chulo, ¿eh?
AGUSTÍN.-
¡Chulo, rechulo!
(Ya sólo les oímos)
RODOLFO.-
¡Chulo, rechulo, cachirulo!
AGUSTÍN.-
¡Eso!
FIN


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Publicado el Lunes 5 de noviembre de 2012

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