El guión que os presentamos hoy es una historia de miedo.
Los cuentos de miedo se han utilizado desde siempre para educar a los niños en la valentía, para enseñarles que aunque algo nos asuste hay, que ser valientes, buscar soluciones y enfrentarse a ello.
Recomendado a partir de ocho años.

Miedo al Atardecer
Autora: Isabel Tapiador

(Se abre el telón y vemos a Andrés y a su tía Carolina, cada uno sentado a una mesa, ocupado en sus tareas, o no:)

CAROLINA.-
(Mientras escribe, sin mirarle)
Andrés, ¿estás estudiando?
ANDRÉS.-
Sí, tía.
(Andrés está aburrido, haciendo que estudia. De repente se le ocurre una idea brillante, empieza a jugar a que es piloto de “fórmula uno”. Sujeta el volante, toma curvas y derrapa, todo en silencio.)

CAROLINA.-
(Le mira desconfiada)
Andrés, ¿qué haces?

(Andrés recupera rápidamente la posición de estudio)
ANDRÉS.-
Estoy estudiando, tía.
CAROLINA.-
Mira que tienes los exámenes encima.
ANDRÉS.-
(Mirando al techo)
Sí tía.
CAROLINA.-
¡Andrés!
ANDRÉS.-
Sí, tía.
(Andrés recupera la posición de estudio, la tía Carolina sigue escribiendo)
(Andrés vuelve a coger el volante de su bólido imaginario, se va emocionando y sin darse cuenta
comienza a hacer sonidos de derrapes y frenazos a la vez que dice:)

ANDRÉS.-
Y aquí vemos de nuevo a Andresito, el piloto más rapidito…atención a la curva…y…¡pasa a Rodolfo, el piloto más golfo!. Se ha puesto a la cabeza de la carrera, entra en la recta final…

(Todo esto ante la mirada de sorpresa y gestos de impaciencia de su tía)

…Lo va a conseguir, se acerca a la línea de meta y…
CAROLINA.-
(Levantándose de golpe)
¡Andrés!
ANDRÉS.-
(Del susto se cae de la silla con gran batacazo)
Pero tía, iba a ganar la carrera.
CAROLINA.-
Tú estás gilorito, niño. Vete a tu habitación, a ver si allí te concentras más. Después te preguntaré la lección.
(Suena el teléfono)
CAROLINA.-
No te muevas de ahí, vuelvo ahora mismo.
(Comienza a irse, se da media vuelta)
¡Pero levántate del suelo!
(Sigue sonando el teléfono)
ANDRÉS.-
Sí, tía.
CAROLINA.-
¡Ya voy!
(Sale de escena, oímos su voz al teléfono)
CAROLINA.-
¿Dígame?

(Andrés ve un papel en el suelo que cayó de la mesa de su tía)
ANDRÉS.-
A ver qué pone aquí.
CAROLINA.-
No os preocupéis, está todo preparado.
ANDRÉS.-
(Lee)
“Esta es la noche, morirá el pequeño Andrés”
(Pasmado)
¡Mi tía Carolina es peligrosa!
(Sale corriendo sin mirar a dónde, se da un gran porrazo contra la mesa de su tía, cae)
¡Ay! ¡Mi tía Carolina me quiere matar!
(Sale corriendo sin mirar a dónde, gran porrazo contra su mesa, cae)
CAROLINA.-
Luego nos vemos, adiós.
ANDRÉS.-
¡Ha quedado con sus compinches! ¡Aaayyy!
(Se sienta apresuradamente en su mesa, entra la tía Carolina)
ANDRÉS.-
¡Estoy estudiando, estoy estudiando, estoy estudiando!
CAROLINA.-
Este niño está gilorito. Venga, a tu habitación, que no me dejas concentrarme.
ANDRÉS.-
¿Y en qué te tienes que concentrar? ¿Eh, eh, eh?
(La tía Carolina le mira fijamente)
No he dicho nada, ya me voy, ya me he ido. ¡Aaayyy!
(Sale)
(Se cierra el telón, al abrirse ya no está la tía y unas misteriosas manos enguantadas retiran los muebles, colocan ventana y cama. Estamos en el dormitorio de Andrés, entra, asustado y jadeante)

ANDRÉS.-
¡Ay, ay, ay!
(Ve la ventana)
¡Claro, pediré ayuda!
(Abre la ventana, aparece una cara)
LORENZO.-
¡Hola!
ANDRÉS.-
¡Aaaahhh!
LORENZO.-
Relájate, chaval.
ANDRÉS.-
¡Loro!, ¿qué haces aquí?
LORENZO.-
Nada, vuelvo de mi clase extra de “mates”, como siempre.
(Andrés le habla como en secreto)
ANDRÉS.-
Mi tía Carolina me quiere matar.
LORENZO.-
¡Qué dices!
ANDRÉS.-
(En tono de secreto, pero más alto)
Mi tía Carolina me quiere matar.
LORENZO.-
¡Qué emocionante, déjame entrar!
(Intenta entrar por la ventana, Andrés le ayuda, en el forcejeo caen los dos)
LORENZO.-
¡Qué porrazo!
ANDRÉS.-
¡Chssss!
LORENZO.-
(Emocionado)
¡Qué hacemos, qué hacemos, qué hacemos!
(Asoma una cara por la ventana)
MARIO.-
¿Qué hacéis?
ANDRÉS/LORENZO.-
¡Aaaahhh!
ANDRÉS.-
¡Chssss!
LORENZO.-
(A Mario, en tono de secreto)
Su tía Carolina le quiere matar.
MARIO.-
¿Qué dices?
ANDRÉS.-
(En tono de secreto)
¡Que mi tía Carolina me quiere matar!
MARIO.-
¿Qué?
(En tono de secreto, pero más alto, los dos a la vez)
ANDRÉS.-
¡Que mi tía Carolina me quiere matar!
LORENZO.-
¡Que su tía Carolina le quiere matar!
MARIO.-
¡Qué emocionante, voy a entrar!
(Entra sin esfuerzo alguno, los otros dos se miran sorprendidos)
MARIO.-
¡Qué pasa!
ANDRÉS.-
¡Que mi tía Carolina…
MARIO.-
Ya, ya, ya, ya…¿Tenemos un plan?
(Andrés y Lorenzo niegan con la cabeza)
ANDRÉS.-
¡Van a venir sus compinches, habló con ellos por teléfono!
MARIO/LORENZO.-
¡Qué emocionante!
ANDRÉS.-
¡Vámonos por la ventana!
(Va hacia la ventana, los otros dos le sujetan)
LORENZO.-
¡Eso es de cobardes!
MARIO.-
¡Ya lo tengo! Asustaremos a tu tía Carolina para que se vaya. Haremos ruidos de espíritus y nos disfrazaremos de fantasmas.
LOS TRES.-
¡Qué emocionante!
ANDRÉS.-
¡Chssss!
(Se agachan, dejamos de verles. Se cierra el telón)
(Se abre el telón, las misteriosas manos enguantadas tienen un muro con su puerta que colocan dividiendo la escena en dos. La mitad izquierda es el dormitorio de Andrés y la derecha la sala donde está la tía Carolina. Colocan mobiliario, desaparecen misteriosamente. La tía Carolina entra con unos papeles y se sienta a su mesa)
(Vemos a los niños que se levantan, comienzan a desarrollar su plan según se les va ocurriendo. Mario da pisotones en el suelo para que se oigan pasos)
CAROLINA.-
Qué extraño, he creído oír unos pasos.
(Ahora los tres dan pisotones más fuertes)
CAROLINA.-
¡Ay, que yo me asusto enseguida! ¿Qué es esto?
MARIO.-
(Con voz de espíritu)
Carolinaaaa…
CAROLINA.-
(Se levanta asustada)
¡Ay, ay, ay, ay!
MARIO/LORENZO.-
Carolinaaaa, no te queremos aquiiií.
CAROLINA.-
¡Ay, voy a ver a Andrés!
ANDRÉS.-
¡Rápido, debajo de la cama!
(Andrés se mete en la cama y se hace el dormido, los otros dos se esconden debajo de la cama)
(Se abre la puerta y entra la tía Carolina)
CAROLINA.-
¡Ay por favor, por favor, por favor!
(Se acerca a Andrés y le mira atentamente)
No le ha pasado nada.
(Sale y cierra la puerta, va hacia su mesa)
¡Ay, por favor! Creo que tengo demasiada imaginación.

(Los niños siguen con su plan)
MARIO.-
¡Rápido, las sábanas!
(Mario y Lorenzo cogen cada uno una sábana de la cama y se la ponen por encima. Salen de la habitación, muy decididos, hacia la tía Carolina, Andrés, para que no le reconozca la voz, observa escondido)
MARIO/LORENZO.-
¡Caroliiinaaa, liiinaaaa, no te queremos aquííí!
CAROLINA.-
¡Aaaahhh! ¡Alejaos de mí, malignos!

(Justo en ese momento entran los padres de Andrés)
MADRE.-
¡Pero qué es ésto!
PADRE.-
¡Qué está pasando aquí!
(Les quita las sábanas a los niños)
LORENZO.-
¡Ahí va!
MARIO.-
¡Qué marrón!
CAROLINA.-
(Sin resuello)
¡Ay, por favor, por favor!
ANDRÉS.-
(Sale rápido de su habitación)
¡La tía Carolina me quiere matar, la tía Carolina…
PADRE.-
¡No digas tonterías!
CAROLINA.-
Gilorito perdido, lo tengo dicho, ¡por favor!
MADRE.-
Cómo se te ocurre decir eso, Andrés.
ANDRÉS.-
¡Lo pone aquí!
(Busca entre los papeles de la tía Carolina, encuentra la hoja caída)
¡Mirad, aquí, aquí, aquí!
PADRES.-
(Leen)
“Esta es la noche, morirá el pequeño Andrés”
MARIO/LORENZO.-
¡Qué fuerte!
PADRE.-
¡Silencio!
(La madre empieza a reírse, el padre también)
MADRE.-
¿Pero no te acuerdas, Andrés?
PADRE.-
Tu tía Carolina escribe novelas de miedo.
(La tía, más recuperada, también se ríe)
CAROLINA.-
¡Qué gilorito, he puesto tu nombre al protagonista!
MARIO.-
¿Nos vamos por la ventana?
LORENZO.-
No, por la puerta, la han dejado abierta, ¡corre!
(Salen pitando)
ANDRÉS.-
Perdona, tía Carolina…¡je, je!…bueno… pues todo aclarado, ¿ verdad?
PADRE.-
De eso nada, estás castigado a todo.
MADRE.-
Absolutamente a todo.
ANDRÉS.-
Ayúdame, tía.
CAROLINA.-
¡Buh!
ANDRÉS.-
¡Ay!
CAROLINA.-
¡Qué gilorito!

(Se cierra el telón, por delante de éste aparecen la misteriosas manos enguantadas con el siguiente cartel: “este es el FIN”, desaparecen lentamente hacia abajo)

FIN


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Publicado el Lunes 1 de octubre de 2012

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