Con fastos, actuaciones, talleres y actividades de todo tipo en los lugares titiriteros de todo el mundo, el domingo 21 de marzo se ha celebrado el Día Mundial del Títere. Para celebrarlo, cedemos felizmente unas líneas al mensaje escrito al efecto por el actor y director canadiense Robert Lepage.

Mensaje Internacional por el Día Mundial del Títere 2010

por Robert Lepage

Como mucha gente, me he sentido profundamente conmovido por el terremoto que acaba de devastar Haití. Viendo las imágenes retransmitidas por la televisión y en la web, me he preguntado, de todas las artes escénicas, ¿cuál sería la mejor para explicar la dimensión humana de tal cataclismo? ¿Cuál sería la mejor para despertar nuestra compasión sin caer en la lástima, para solidarizarnos sin desmoralizarnos? Y ¿cuál podría provocar en nuestros cuerpos el eco del dolor físico de las heridas y amputaciones?

De hecho, me he preguntado ¿cómo trasladar a la escena no solo el dolor del pueblo haitiano, sino también su fuerza que nos conmueve e inspira a la vez?

Considero que la marioneta sería la forma más adecuada para contar tal tragedia. Su impotencia, su vulnerabilidad, pero al mismo tiempo la fuerza de su pureza y de su inocencia crean un lazo íntimo y único con el espectador. Esta solidaridad proviene probablemente de una ventaja que ella tiene sobre el teatro y el cine: el actor actúa, la marioneta no finge jamás.

Contrariamente al actor, los malos tratos que imponemos a la marioneta no son fingidos y cuando cortamos sus hilos, le golpeamos, nos reímos de ella, la humillamos la maltratamos o la mutilamos, no se queja jamás. La arreglamos, le volvemos a pegar y se vuelve a poner en pie.

Esta verdad da un poder temible a las marionetas ya que ellas parecen ser capaces de afrontar los ultrajes del destino y poseen el valor necesario para reconstruir un mundo en ruinas.

Bregado en mil batallas pero al pie del cañón.


Publicado el Martes 23 de marzo de 2010

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