Las líneas de Elvira Lindo hay que leerlas. A mí me ha emocionado, porque hacía tiempo que nadie defendia nuestro trabajo en público como lo ha hecho ella:

“No sé cómo se sentirán los titiriteros al comprobar que el nombre que denomina a su oficio ha adquirido matices de insulto”.

“Hay que ser muy ignorante para ensuciar la nobleza de ese oficio”.

“Desde el teatrillo callejero más modesto al que llega al Teatro Real, como las espectaculares marionetas de Enrique Lanz representando El Retablo de Maese Pedro, de Manuel de Falla, todos tienen su valor”.

Gracias, Elvira, porque los titiriteros somos como nuestras marionetas, que se emocionan cuando el público comprende y disfruta con lo que hacemos.


Publicado el Jueves 25 de febrero de 2010