Pero, ¿por qué es importante la lectura?. Según el Ministerio de Cultura:
“El Plan de Fomento de la Lectura del Ministerio de Cultura parte de la convicción de que la lectura es una herramienta fundamental en el desarrollo de la personalidad y de la socialización de cada individuo como elemento esencial para convivir en democracia”.
Es evidente que el hábito y el placer por la lectura deben adquirirse durante la infancia, que es cuando la personalidad y la socialización del individuo está aún en periodo de formación.
“Por tanto la promoción de la lectura se concibe como una tarea común de toda la sociedad, fruto de la colaboración entre los responsables de políticas culturales, sociales, educativas y de comunicación”.
Aunque aquí no los nombra el Ministerio de Cultura, además de la familia, los máximos responsables en la formación y ocio cultural de los niños son tanto maestros y profesores, como aquellos que de manera profesional o amateur se dedican a acercar el mundo de la cultura a la infancia.
Creo que un objetivo fundamental de aquellos que nos dedicamos a crear cultura para niños y niñas sería participar en los planes de fomento de la lectura, tanto por parte de compañías de teatro de actores, teatro de títeres y marionetas, cuentacuentos, como compañías de danza que trabajan para la infancia.
Un primer porqué es egoísta: cuántos más lectores más público objetivo habrá para las funciones de teatro y danza en el futuro. Aquel que lee puede ser más capaz de “leer” entre líneas lo que dice una obra concreta, puede entender y disfrutar del elemento socializador que representa ir al teatro.
¿En qué puede ayudar el teatro de títeres y marionetas al fomento de la lectura?
Creo que ayuda en dos vertientes diferentes, pero complementarias.
Por un lado, la adaptación al teatro de títeres de obras escritas para ser leídas ayuda al acercamiento de niños y niñas a conocer “lo que existe dentro de los libros”. ¿Qué hay en ellos?, muchos niños sólo conocen de los libros aquello que han vivido en el colegio; y en muchas ocasiones, el libro es sólo un vehículo que contiene aquello que deben estudiar.
Pero muchos de esos niños, ignoran que dentro de un libro se esconden la aventura, la fantasía, la alegría, el llanto, el amor y el resplandor de todo un universo de emociones. El teatro de títeres es el vehículo perfecto para acercar a los lectores a ese universo desconocido para ellos.
Por otro lado, el teatro de títeres puede combinar la magia de la palabra con el de la imagen, puede recrear en un pequeño espacio lo que otras artes necesitan grandes escenarios para mostrar. En una pequeña mesa podemos recrear un desierto o una esfera de goma espuma puede convertirse en un planeta desconocido, sabiendo manejar los hilos que nos enseña la historia del teatro.
Lectura y teatro de títeres y marionetas se alimentan el uno al otro, se complementan y pueden ejercer un papel dinamizador en el objetivo común de conseguir un mundo con personas capaces de discernirse como tales.
Etiquetas: Libros, promoción lectura, títeres









3 comentarios en "Fomento de la Lectura y Teatro de Títeres"
Enlaces a esta entrada desde otros sitios
Comentarios
Estoy totalmente de acuerdo con este artículo. Es importantisimo fomentar la lectura y por ahi derecho bajarle a la “adicción a la televisión”.
Pero aún así despierta muchas dudas. Os invito a leer un artículo de Raquel López en Palabras por la lectura:
Leer por profesión. Leer para que lean. Leer en el filo de la duda.
¿Y si no fuera verdad? ¿Y si leer para que otros lean fuera una pequeña mentira? ¿Y si el lector de tus lecturas siempre saliera defraudad? ¿Y si tus lecturas no fueran las suyas? ¿Y si el lector debiera encontrarse por sí mismo con todo lo que se le niega?
Escoger para otros ¿En nombre de qué? ¿De un mejor olfato? (será por nariz) ¿De una formación filológica? (poco sólida) ¿De un cierto buen gusto literario? (qué diría Bordieu).
Sin saber bien cómo, de meros lectores adultos de un género que no habíamos conocido en nuestra niñez, la literatura infantil comme il faut, (personalmente me alimenté de Selecciones Reader’s Digest y los relatos de vampiros de una vecina) nos convertimos en cribadores de libros para niños. Dejando en el olvido lo que no nos merece la pena y colocando en guías de lectura, páginas web, reseñas literarias, blogs y listados varios lo que nos parece más destacable de la infinita producción. Y me pregunto, en este ejercicio de ocasional y oportuna revisión, ¿con qué criterio, con qué autoridad?
¿Y todos los libros que no leo? ¿Y lo que leo con una mirada condicionada porque otro lo leyó? ¿Y lo que recomiendo porque me gusta sin más motivos que un pálpito?
Leer desde la duda. Aún manejando criterios objetivos y teniendo algunos conocimientos sobre los niños y sus intereses, algo de la cultura, tan voluble, y de la literatura del momento, no sabemos si nuestra lectura tiene sentido para otros.
¿Y si una experiencia de lectura relevante solo se conforma por contraste, leyendo de todo, abandonando y releyendo, retomando lo perdido y detestando lo que nos entusiasmó? ¿Y si leer fuera como vivir, una experiencia donde no aceptaríamos que nadie, aunque fuera más sabio, más rico, más alto, nos indicara el camino, nos avisara a tiempo de los riesgos y los fracasos?
No me quiero engañar. Ni leer es como vivir ni hay para tantas dudas. Los que leen nuestras propuestas y las siguen, leen otras muy dispares y les sirven también.
Claro que no será lo mismo si te quedas sin conocer a Jutta Bauer porque nadie te haya señalado cuánto de vida cabe en un trazo de tiza, o no haber escuchado que a Nadarín le perseguía entre un mundo marino poblado y transparente un “raudo y fiero tiburón” y te puedes quedar sin saber que hay unos cuantos libros que bajo el nombre de Media Vaca muestran las infinitas posibilidades de lo que puede estirarse un libro para niños. Y no es lo mismo.
¿Se puede pasar por la infancia sin haber leído a Juan Farias o a Jutta Richter? Claro que sí y tan felices. ¿Se puede ser un adolescente desnortado sin Salinger y sin Menkel? Por supuesto, siempre.
Los que leemos para otros, aún en el filo de la duda, solo y vanidosamente, queremos mostrar una de las muchas posibilidades de perderse entre los libros.
Hola Elisa, me alegro de que nos hayas traído las palabras de Raquel López, que supongo yo que será Raquel López Royo (Coordinadora de Programas del Centro Internacional del Libro Infantil y Juvenil de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez).
Como dices, Elisa, hay dudas, pero vivir, al fin y al cabo, como dijo uno, ‘es respirar mientras se duda’.
Raquel Royo se plantea una lúcida reflexión sobre su trabajo, ‘¿se debe seleccionar la lectura de niños y jóvenes o dejar que estos se empapen con todo lo que caiga en sus manos? Al fin y al cabo, ella es coordinadora de un centro de libros para niños y jóvenes.
Sin embargo, cuando yo planteo el tema del fomento a la lectura, hablo de aquellos niños y jóvenes que no han descubierto aún el placer por la lectura o a los que hay que ayudar para que al fin lo encuentren. Yo creo que es cierto lo que dice Raquel López, que cada cual encuentra su contacto con la lectura con temas tan dispares que es difícil y atrevido tener la seguridad de que vas a acertar al seleccionar lo que deben leer.
Pero si el niño o niña no lee, claro que podrá vivir, claro que podrá ser feliz, como yo también podría ser feliz sin haber conocido el teatro o la música de Vivaldi, o las imágenes del Renacimiento. Pero sería feliz siendo otro, porque no sería yo mismo, sería otro, feliz, con cosas que yo mismo hoy ni siquiera imagino.
En otro escrito de Raquel Royo (adjunto el enlace al final de este comentario) habla de un libro al que descubrió cuando lo leía para otros, para sus hijos, y nos dice: “Al más pequeño, el libro le dio ideas para montar sus propios juegos y así, con el inicio del relato, empezó a construir algo en la terraza. Con toallas de baño y pinzas armó la popa de un barco de ficción hecho realidad que fue llenando de conchas, botes y papeles”.
Fomentar la lectura nos puede llevar a acciones tan poco lectoras como construir un barco con toallas, con el que navegar por aguas plagadas de seres fantásticos, aunque al final del libro desmontes el barco, desconsolado porque el héroe no ha conseguido llevar a buen término su aventura.
En fin, sigamos dudando a pesar de todo, ya que sólo los seres petrificados son los que no dudan nunca.
Enlace al texto de Raquel López ‘: Ansias de libertad’ (en pdf).
Tu comentario