Como nombre corto tiene Teatralia y como nombre largo Festival Internacional de las Artes Escénicas para Niños y Jóvenes de la Comunidad de Madrid. Elijamos el que elijamos, es un festival potente, extenso y muy variado que acerca las artes escénicas a las nuevas generaciones. Y eso, claro, siempre está bien.

Y hablamos con datos sobre la mesa. Hablamos de más de 250 funciones, de 33 compañías, 20 de las cuales extranjeras, de 66 espacios y de más de 40 municipios de la comunidad. Ahí es nada. Hasta el 21 de febrero, Teatralia ofrece espectáculos de calidad de teatro, circo, danza, títeres y algunos géneros mixtos.

Nosotros vamos a centrarnos en lo nuestro. Cómo no. En esta edición de Teatralia, un año más, los títeres tienen mucho peso. Compañías nacionales e internacionales se encargarán de presentar funciones de diferentes formatos, estilos y duración. Pero vayamos por partes…

Desde Cataluña llega Taat, compañía ramificación de Farrés Brothers y cia, con su Me duele el caparazón, una divertida reflexión sobre los miedos infantiles a los médicos y sus cachivaches que ya ha sido premiada en otros festivales. Siguiendo en tierras catalanas, llega también a Teatralia el Centre de Titelles de Lleida con El sueño del espantapájaros. La veterana e internacional compañía propone un espectáculo alegre y lleno de vida, donde se habla de la importancia de saber seguir soñando y donde se resta importancia a los cambios aparentemente malos en nuestras vidas.

Sin salir del terreno patrio, desde Andalucía llega La Rous, compañía de Rosa Díez que tras años en diferentes compañías nacionales, ha creado su propio grupo y presenta ahora su primer espectáculo. La casa del abuelo asume, desde una escenografía simbólica, mínima y evocadora, la comlicada misión de hablar sobre la muerte en tono infantil. Y lo consigue de forma natural y bella, alternando la manipulación de títeres y de objetos.

La cuidada escenografía de "La casa del abuelo"

La compañía El Retablo, afincada en Madrid y con una trayectoria nacional e internacional de veinte años a sus espaldas, estará presente también en Teatralia con su espectáculo Carmela toda la vida. En él, una enanita casi calva vivirá una azarosa vida en busca del amor, donde le pasará de todo incluido un final inesperado…

Sin salir de Madrid encontramos a La Tartana Teatro, compañía también veterana que ronda ya los treinta años sobre los escenarios. Con Historias de derribo nos muestran las últimas horas de un edificio antiguo rodeado de casas nuevas y amenazado por la maquinaria de derribo. A través de sus ventanas, conoceremos a sus interesantes inquilinos, que no están dispuestos a que se echen abajo las historias de sus vidas…

Hasta aquí las aportaciones patrias titiriteras de esta edición de Teatralia. En breve, la segunda y última parte donde revisaremos las compañías extranjeras y sus espectáculos. Mientras tanto, niños y mayores… ¡disfruten de Teatralia 2010!


Publicado el Miércoles 3 de febrero de 2010

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