Registrar, recopilar, dejar constancia y difundir, son palabras que se han oído repetidamente en el encuentro. Un foro que nace en el Centro de Documentación del Arte de los Títeres de Bilbao en el año 2007.
Su directora, Concha de la Casa, se encargó de presentarlo. Según sus propias palabras “…el centro se abrió con tres premisas: preguntarnos quiénes somos, qué hacemos y dónde estamos” Por esos motivos, además de las publicaciones y los consecutivos anuarios que recogen la actividad titiritera en España y América Latina, se proponen nuevas metas: “dedicar el número 7 de la colección “Títeres de sueños” a Eduardo Di Mauro; ¡y el número 6 ya está en las pruebas de imprenta, dedicado a Héctor López!”, exclamaba la directora del festival. El mismo espíritu tiene el proyecto de registrar las 100 primeras titiriteras. Pero “somos muchas más”, concluía.
Ponencias y comunicaciones, debates e intercambio de experiencias que giraban alrededor de la certeza de que detrás de lo profesional, está lo emocional y que detrás de un títere, hay una persona, muchas veces mujer. La experiencia vital se cruza con lo profesional y en muchos casos conforma un todo, es el caso de muchas de las maestras que participaron en el encuentro, como Pepita Quintero, Teresa Travieso o Teresa Ramírez.
Irene Viñals, educadora, autora y directora fue la encargada de inaugurar las exposiciones. Comenzó hablando de sí misma, de lo que le rodea, del compromiso, comunicándose sin más, sin miedo a la emoción. Y es que de eso trató su ponencia, de la comunicación. “Porque comunicarnos es el ejercicio más serio y responsable que tenemos…” afirmaba, “…éste es un ejercicio inherente a la condición de mujer; somos las encargadas de alimentar y transmitir”, profundizaba; “…nuestras huellas no han de ser difusas ni borrosas, han de ser completas y profundas.”, zanjaba.
Pepita Quintero comenzó su amor por los títeres de la mano del que sería luego su marido, Maese Villarejo que creó el teatro del retiro de Madrid en el año 1951. Ella, según explica, “iba a verlo todos los domingos, me invitó a ver los títeres y luego me enseñó a manipularlos, ….y después entré en la compañía y me casé con él”. En Logroño hay un conjunto de esculturas que reproducen a Gorgorito, una niña y la Bruja. La comunicación de la maestra Quintero fue una lección muy emotiva de humildad y vocación.
Franco Vega, titiritero y autor ecuatoriano afincado en Queretaro, México, presentó su investigación “Mujeres sabias”, donde recoge la labor y, según explicaba, “el porqué y cómo hacen teatro para niños” las mujeres. Entre ellas, Maribel Carrasco autora de “El pozo de los mil demonios”, obra que presentaba dentro del Festival, y Verónica Maldonado cuyo texto, “Valentina y la sombra del diablo”, será el próximo proyecto de “La Cartelera” la compañía del maestro Vega.
Leticia de la Vega y Lily Sigie presentaron la ponencia “El cuerpo del actor titiritero”, un estudio sobre cómo funcionamos fisiológicamente para prevenir las lesiones con calentamientos específicos, corrección postural, o “la adaptación del títere a la mano del titiritero que lo va a manejar”, explicaban.
Teresa Travieso, discípula de Tozer, restauró con el maestro los títeres que trajo con él a Catalunya y asegura que “mejoramos muchos de ellos” ya que el maestro y yo “al ir sacándolos de las cajas siempre se veían cosas que se podían mejorar”. “Con él y su relación con el Instituto del Teatro de Barcelona se comenzó una colaboración con los profesores de la escuela y con personas que venían de otras técnicas, gente que no eran titiriteros”, relata Teresa; insistía en que “el Instituto era un caldo de cultivo para la aportación e intercambio de otras disciplinas con los títeres”. Concha de la casa apuntaba que “las heramientas, con el maestro Tozer, eran construidas por los propio titiriteros” para acentuar hasta qué punto el trabajo preciso necesario, pasaba por dejar una huella propia y personal en todo el proceso de construcción.
María Teresa Ramírez habló de su experiencia personal en un proyecto de intervención en el barrio mexicano de Tepito, una zona conflictiva del DF azotada por la marginación. Iniciativa concomitante con el Teatro del Oprimido y el Teatro Comunitario, según ella, “lo que fuimos a enseñar es a Respetar, a Compartir y a Esforzarse”.
Anne Serrano, periodista española, colaboradora de Primer Acto y del Pequeño País, autora y actriz afincada en Italia presentó “Lo que sé de Lorca” e hizo un recorrido para hablarnos del espectáculo “Sogni, sueños: Lorca y Goya”, que se presentaba a su vez en el Festival.
Alejandra Prieto, con su ponencia “Representación, identidad y género a través del muñeco de bunraku, trataba de reflexionar sobre “la definición de lo masculino y lo femenino, sus fronteras” y declaró que “…es lo que trabajo, …la identidad de género” como se pudo comprobar en el espectáculo inaugural que pudimos ver el día anterior, “The Soldier with no name”.
Anastasia Boumpou, actriz griega, expuso su comunicación “Mujer, educadora y titiritera” en la que abundó, en las condiciones naturales que ligan a las mujeres con la creación, desde la vida a lo profesional; y habló de las dificultades específicas femeninas, en un mundo que aún se mueve por parámetros masculinos.
La clausura tuvo su función de títeres, Adaletíteres de Cuba se encargó de ello en el final del encuentro. Espontáneo, improvisador, cuenta-cuentos, buhonero y cercano, hizo reír y emocionarse a más de una de las asistentes al foro, despidiéndose unos y otros gozando aún de unos días para disfrutar de lo que queda de festival.
Publicado el Miércoles 18 de noviembre de 2009







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Comentarios
He leído con sumo interés en el artículo relacionado con el “Tercer Encuentro Títeres en femenino en el Festival de Bilbao”.
Mi primera reacción fue el lamentar no haber podido ir, estar ahí donde se estaba gestando algo decididamente nuevo e interesante.
Esta actitud que los ARTISTAS / TITIRITEROS demuestran de manera pragmática, es indudablemente el camino a seguir, en el paisaje cultural de nuestros días, donde el contenido va guiado por intereses exclusivamente económicos, sin tener en cuenta la necesidad vital del espíritu espectador.
Desde aquí os envío un BRAVO a todos aquellos que han formado parte de tal magnífica iniciativa.
Muy sinceramente
Carlos Bebeacua