El Osito Totito, presentador oficial de Hermanos Olmos

El Osito Totito, presentador oficial de Hermanos Olmos


Cuando estuve en Chile, en el 1º Encuentro Nacional de Titiriteros “De los Niños”, invitado por Teatro Candelilla, se hablaba que el grupo de “Los Hermanos Olmos” cerraría el evento. Yo escuchaba con atención pues, al perecer, era un elenco con gran trayectoria. Por eso coronarían el cierre del Encuentro.
Me los imaginaba, dado la trayectoria de la que se hablaba, gente de edad. Esto, porque generalmente la edad y la trayectoria van de la mano. Enorme fue mi sorpresa cuando en el desayuno colectivo en casa del Maestro Tito Guzmán, vi entrar a cuatro jóvenes que se sentaron a desayunar con nosotros y que fueron presentados como los Hermanos Olmos. Dado el apuro de la mañana, no tuve tiempo de conversar con ellos. Luego, en el mismo lugar de actuación, volví a verlos: y sí, eran ellos; los cuatro muchachos. Sin más, resolví que debía entrevistarlos. Así que, señoras y señores, con ustedes Los Hermanos Olmos.

Dedicados al show, el elenco realiza funciones combinando música y títeres bocones, con un poco de juego con el público. Cautivan por su ritmo, color y gracia. Podría decirse que su popularidad está bien fundamentada. Pero ¿qué pasa?, me transformé en el pato de la presentación … ahí el público me grita ¡Fuera!.

Inicios

La historia comienza hace 38 años, cuando Rolando Olmos –el padre de los hermanos- es convocado por un titiritero de Rancagua, sexta región de Chile, para colaborar con él. Fue llevado para realizar tareas de “guante”, como suele decirse a los colaboradores. Y, como nos ha pasado a muchos, a partir de allí quedó atrapado por la fuerza de los títeres. Rolando era joven y gustaba del teatro, así que encontró en estas artes un lugar de desarrollo. Decidió armar su propio elenco. Y, para ello, invitó a sus dos hermanos. Los tres fueron la primer formación de Los Hermanos Olmos.
Un poco a tientas, aunque con buen sentido de la orientación, estos tres jovencitos fueron abriéndose camino en la profesión. Solamente contaban con la habilidad para el teatro, pues era su vocación; y, uno de ellos, era bueno en la fabricación de máscaras. Así, con todas esas herramientas, poco a poco fueron incursionando en el trabajo. Primero en cumpleaños, luego en colegios. Después llegó el tiempo en que organizaban sus propias funciones, alquilando lugares. Por último, los eventos masivos. Esto les permitió vivir del oficio y crecer.
Una curiosidad de esta etapa, que se desarrolla a finales de la década del 60, es que hacían presentaciones en vivo, las que eran trasmitidas por radio. Hoy día nos resulta algo muy curioso, pero ellos incursionaron en esa actividad en su país.

La Gira

Ya consolidados, y en busca de un crecimiento artístico y personal, los tres hermanos deciden encarar una gira por Latinoamerica, desde el sur de Chile hasta Méjico. Pero, por cuestiones del destino, se detendrán en Ecuador. Antes, recorrieron todo Chile, Bolivia y Perú.
La gira era costeada con su trabajo, viviendo al día. Desarrollaron el mismo sistema de trabajo que venían haciendo en Chile. De esta forma anduvieron por pueblos y ciudades, haciéndose conocidos. Hasta llegar a Ecuador, donde la historia pega un giro inesperado.

Ecuador

Ecuador representó el fin de la gira pero, al mismo tiempo, el comienzo de una nueva etapa profesional. Si bien allí realizaban funciones como en los demás países en que estuvieron, por alguna razón debieron emplearse como asistentes en un canal de televisión. Y esta fue la puerta de entrada a la pantalla chica. Cuenta Rolando Olmos (h):

“… Mi papá y mis tíos se quedaban más allá de la hora de trabajo … entonces a mi papá le da por escribir libretos, que comenzaron a ejecutar (en el canal) sin que nadie los viera. Hasta que los descubren; creo que alguien de alto rango en el canal, donde les ofrece realizar su propio programa … es algo así como de película. Aunque les fue bastante bien en esa aventura.”

Aventura que duró un par de años. La Aventuras de Kiko y Keko, se llamó el programa televisivo. Kiko y Keko eran los dos payasos que interactuaban con los títeres. Tanto los payasos, como los titiriteros eran ellos mismos. El programa estaba dirigido al público infantil, en el que se enseñaba jugando.

Al mismo tiempo, tuvieron la oportunidad de trabajar en el ámbito escolar, dictando clases de construcción y manipulación.
Pero pasados dos años, consideraron que la experiencia era bastante; y que había que cerrar el ciclo. Deciden volver a su país.

La vuelta

A pesar de lo que suponían, la vuelta fue difícil. La experiencia vivida en Ecuador, no pudo ser reproducida en Chile y debieron comenzar desde cero. Otra vez los cumpleaños, las escuelas, los eventos, paseándose por varias comunas.
Al mismo tiempo, la compañía atraviesa algunos cambios: Rolando (p) decide separarse, para estudiar.

“Mi papá entra a estudiar –dice Rolando (h)- y con los títeres costeaba los estudios. Pero ya no era lo mismo …”

Con Rolando Olmos alejado, al menos en la práctica, “Los Hermanos Olmos” quedarán en suspenso hasta nuevo aviso.

Un nuevo Elenco

Decididos a seguir con el oficio, los dos hermanos que quedaron fundaron la compañía “Juan Carlos Olmos y Cia.”. Este elenco, con el tiempo, logrará una gran trayectoria y reconocimiento en todo Chile hasta el día de hoy.
En este contexto, se va formando una nueva generación: la de los hijos de Rolando, que entran desde muy pequeños a trabajar con sus tíos.

“ … Cada vez que tenían cartelera en el teatro, en la hora de los descansos, yo entraba al escenario y comenzaba a jugar con los muñecos. Tendría alrededor de 10 u 11 años … De forma integra, comencé a los 17 años, junto a uno de mis hermanos, Johathan …”, me cuenta Rolando sobre sus comienzos.

La compañía tenía mucho trabajo y había crecido en dimensiones, así que la colaboración de los sobrinos era importante. De a poco, fueron involucrándose en la profesión.
Y es por aquellos días que “Juan Carlos Olos y Cía.” accede a la televisión, con un programa llamado “Zoolo Tv”, realizado íntegramente con títeres. Rolando (h) considera a este hecho como su debut profesional

“Era difícil; porque tenía que compatibilizar mis estudios con los títeres. A veces teníamos grabaciones en horarios de escuela. Pero me las ingeniaba para asistir, ya que veía en los títeres mi futuro”.

El programa duró dos años, dejando a la nueva generación preparada para lanzarse a la aventura.

El regreso de Hermanos Olmos

Rolando (h) tenía por aquél entonces 19 años. La experiencia acumulada le picaba en las manos. No costó mucho que intentara su propia gesta.

“Mi tío tenía mucha demanda de presentaciones y tenía que decir NO a muchas … Un día le digo: ‘tío, yo puedo ir con mi hermano y mis primos’. Él quedó sorprendido, por la seguridad que mostrábamos. Hasta que se la jugó; y de ahí, no hemos parado.

De a poco, fueron creciendo. Al principio, con poco. Pero, progresivamente, fueron creciendo hasta independizarse de la compañía de sus tíos. Así, volvió al ruedo “Hermanos Olmos”, que hoy día presenta shows masivos, con bastante infraestructura.
Y, en cierta forma, con el regreso del nombre, también regresa Rolando Olmos (p). Pues

“Somos independientes. Todo lo gestionamos solos, con ayuda de nuestro padre. Digamos, nuestro tío fue la escuela práctica. Mi papá fue y es la escuela teórica …”

Rolando padre está presente, guiándolos y ayudando económicamente. En cierta forma, ve continuar su sueño de juventud a través de sus hijos.

Algunos logros.

Hace poco, la compañía estuvo de gira por Cuba, en el 8º Taller Internacional de Matanzas y en Perú, en el Festival Muñecomas, experiencia muy gratificante para ellos.

“Fue maravillosa la experiencia. Nos divertimos mucho. Compartimos con muchos amigos de distintos países … es maravilloso el teatro de títeres cubano, la entrega que muestran, además del respeto por las compañías extranjeras. Allá nos invitaron a programas de televisión y nos enorgullecieron con una entrevista en el Granma”.

Lo de cuba fue fuerte para ellos, porque vivieron más de lo que esperaban. La gente, acostumbrada a otro tipo de espectáculos, quedó fascinada con ellos, hasta el punto de reconocerlos como “Figuras”, pidiéndoles autógrafos y mostrándoles su gratitud.

En Perú también les ha ido bien.

“Es maravilloso el trato de nuestro amigos peruanos … nos sentimos muy cómodos y tratamos de retribuir el cariño a través de nuestro trabajo”.

Están invitados al 9º Taller Internacional de Matanzas, para 2010. Y esperan la confirmación para un festival en Bélgica.

En Chile, además de la popularidad que los reviste, cuentan con el patrocinio del Ministerio de Educación, para presentar su trabajo en las escuelas. Es una apoyo no económico, que reconoce el repertorio de la compañía como apoyo a la base educacional, a través de lo lúdico.

El Osito Totito

Dejé para el final a este singular personaje: el Osito Totito. Este oso panda, con cara de amigo, es el presentador de todos los shows de los Hermanos Olmos.
Comprador, simpático y tierno, el Osito Totito agrada al público desde el primer momento que sale a escena.

“Nace con la búsqueda de un presentador …le comento a mi hermano Jonathan que lo que necesitamos es un osito … buscando por aquí y por allá, le planteo que debe ser panda y que debía tener algo de mi personalidad …. Totito es una parte mía; es como el niño que llevo dentro …”

Así nació Totito … y no TON TI TO, niños.

Esta fue la presentación de Hermanos Olmos. Una compañía familiar, generacional, como tantas. Integrada por gente muy joven: el mayor, Rolando, tiene 27 años. El menor, 17.
Lo que atrajo mi atención fue la trayectoria de este elenco joven que, a pesar de todo, ya llevan dos generaciones haciendo títeres.

Otra historia más …


Publicado el Martes 10 de noviembre de 2009