El pensamiento del titere

Me he alegrado mucho con la noticia de la edición de este libro, y no sólo porque lo he recibido por correo postal enviado por el autor, ni porque al abrirlo haya encontrado una anotación a mano que pone: “Para José Luis, un recuerdo del Guaira”.

Pero digamos algo para los que no conocen a Gabriel Castilla. Este entrañable titiritero nació en Salta, Argentina. Actuó con su teatro de títeres por toda Europa y América Latina. En 1995, junto a Leopoldo Castilla, publicó una antología de cuentos y pinturas de los niños de Castilla-La Mancha que editó la Junta de dicha Comunidad Autónoma. Además con “El soñador” obtuvo el Primer Premio Internacional Barriga Verde de Textos para Teatro de Títeres.

“El pensamiento del títere” es una colección de reflexiones con los títeres como base de las mismas. Y os digo algo que algunos creerán exagerado, pero estamos ante las palabras del Lao-Tsé de los títeres, se ha publicado el Tao Te Ching del arte de los títeres.

Os dejo con dos de ellas, como aperitivo:

“El títere mide al titiritero. Lo condiciona mucho más que el personaje al actor. De allí es donde nace el pánico escénico. El títere no es el hijo del titiritero, es el padre del titiritero. En ese margen hay una independencia total del muñeco por más exquisita que sea la manipulación”.

“The puppet measures the puppeteer. It conditions him a lot more than a character does with an actor. This is where stage fright is born. The puppet isn’t the puppeteer’s son, it’s his father. Within that range, there’s full independence of the doll, regardless of the exquisite artistry of the manipulation”.

“El títere es como el agua. Se puede detener o desviar la corriente, pero no se puede matar, borrar el agua”.

“A puppet is like water. You can stop or divert its flow, but you cannot kill it or make it disappear”.

El pensamiento del títere.
Gabriel Castilla.
Ediciones del Zorrito. 2009.
ISBN: 978-987-24206-2-8

Como he mencionado al Tao, aprovecho unas frases del mismo para terminar estas líneas:

La Naturaleza dice pocas palabras:
El viento fuerte no dura mucho,
la lluvia torrencial no cae durante mucho tiempo.
Si las palabras de la Naturaleza no permanecen,
¿por qué habrían de hacerlo las del Hombre?

Dicho lo dicho, ¿para qué continuar?
Salud y títeres.


Publicado el Martes 20 de octubre de 2009

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