Pancarta del encuentro, realizada por los niños

Pancarta del encuentro, realizada por los niños


Los pasados días 1, 2, 3 y 4 de Octubre se llevó adelante el “1º Encuentro Nacional de Titiriteros “De Los Niños” en lo Espejo”, organizado por la Escuela de Títeres, Teatro y Folclor itinerante de Lo Espejo. Durante cuatro días, la población de Santa Adriana, en el Municipio de Lo espejo, Santiago de Chile, pudo contar con la presencia de elencos nacionales, talleres y festividades al alcance de todos, pues todas las labores eran gratuitas.
Hasta aquí, una crónica más; un relato más …
Pero no quiero quedarme sólo en la crónica. Porque allí ocurrió algo distinto. Algo mejor, que pone al títere como protagonista; y a nosotros, los titiriteros, como hacedores del cambio.

Invitado por Elizabeth Guzmán -Coordinadora General del encuentro-, quién se encargó de llevarme, alojarme y devolverme a mi tierra, fui en representación de Titerenet. Estuve allí para cubrir lo que allí pasaba; pero, también, fui a dar lo mío. Pero esto quedará para más adelante.
Este encuentro no era como cualquier encuentro; no era un festival más. A ver, para que podamos entender lo que allí se vivió, debo contextualizar un poco: imaginemos un barrio humilde, de trabajo; un lugar donde todos los días la violencia dice “acá estoy”; donde empieza a imperar el miedo … Bueno, eso es historia conocida en muchos lugares. Pero ese fue el escenario. La diferencia radica en que, voluntariamente, los vecinos se han organizado para revivir el barrio. Allí funcionan infinidad de agrupaciones que se dedican a distintas labores, culturales, artísticas y sociales. Entre ellas, la organizadora del encuentro: la Escuela de Títeres, Teatro y Folclor Itinerante de Lo Espejo. Y lo curioso de esto, lo más llamativo, es que en la organización participan vecinos que nada tienen que ver con los títeres. Porque los únicos titiriteros son los integrantes de la familia Guzmán -sede del Teatro Candelilla-, cuya casa fue el “cuartel general” de los titiriteros en estos cuatro días. Allí dormimos; allí comimos; allí fuimos mimados y queridos.
Como contaba, el encuentro se desarrollo dentro de un barrio, con la participación de los vecinos y para los vecinos. Entonces, aquí está la importancia de este encuentro: el arte como motor de desarrollo social y de encuentro entre personas.

Narremos un poco:
La actividad comenzó el 1º por la mañana, con el Taller de Dramaturgia, dictado por quien estas líneas escribe. Luego, por la tarde se presentó la Compañía Eneleden, de Santiago, y su obra de animación con títeres “La Cuncuna Amarilla”. De ahí, nos fuimos a otra locación para asistir al Taller “La verdad de los títeres”, impartido por David Zuazola, de la Compañía Maldito Martillo y venido desde España para esta ocasión. Importante taller, que duró dos jornadas y nos hizo cuestionarnos muchas cosas.
Ya a la noche, se realizó la inauguración oficial del encuentro, con la presencia del Alcalde del municipio y su Secretario de Cultura; como así también, se contó con las cámaras de los medios locales. Ese fue el turno de la Compañía Ambar, de Valparaíso, con la su obra “Claro de luna”, una linda historia de un niño que quiere ponerle baterías a la luna. Y, como broche, la última función de la noche (valga la rima): la compañía chileno – argentina Rajatablas, radicada en Valparaíso, presentó “Archipiélago”, una obra muy vistosa y colorida, con una plástica muy atractiva.
Luego, todos contentos y hambrientos, nos fuimos a nuestra guarida: la casa de los Guzmán.

Al otro día, luego del desayuno colectivo, nos dirigimos al auditorio de la Escuela Nazareno Sur, para ver primero a la compañía Pimpiolín de Valparaíso, con su obra “La Bruja Luna”, un relato sobre el cuidado del medio ambiente, que ha gustado mucho a los niños. Y, al pie, tuvo lugar la segunda función de la mañana. Desde Antofagasta, norte de Chile, llegó la compañía El Regalo con su obra “El Regalo”. Aquí debo detenerme, pues he visto algo muy curioso: humor con títeres y música. Es que estos títeres han puesto a bailar a todos los concurrentes, al tiempo que hacían reír.
Por la tarde, llegó el turno de los abuelitos. Para ellos se presentó la compañía Títeres La Sambayonesa, llegada desde Buenos Aires y especialmente invitada para este encuentro, con su obra “Pan Duro – Pan Garrote”, versión libre del clásico titiritero “El panadero y el diablo”, del Maestro Villafañe. Luego, la compañía Rajatabla presentó “Carnaval de los alucinados”, una serie de relatos cortos con títeres, entre los que se encontraba “El Propietario”, de Roberto Espina. De más está decir que el público de los adultos mayores es un público grandioso: participativo, recíproco y muy agradecido.
Al mismo tiempo, para los niños, se dictaba un taller de “Sombras Infantil”, a cargo de Pepa González, de la compañía Títeres Por La Carretera, de Valparaíso. A este taller, le siguió otro de Gestión Cultural, dado por la consultora Adriasola Carrizo, de gran utilidad para el desarrollo profesional de los titiriteros.
Para cerrar el día, luego de la cena en lo de los Guzmán, la compañía El Regalo hizo una representación para adultos: “Dj. Títere”, dedicada a todos los que allí estábamos, que nos hizo reír hasta el dolor. Motivados por el buen momento, seguimos con una titireteada que duró hasta bien tarde.

El sábado por la mañana fue el turno de las puestas en escena más complejas. Primero, abrió la jornada la Compañía El Fabuloso Viaje de Trip, de Santiago, con su obra “Las aventuras y desventuras del pirata Pepe”, teatro de actor y marionetas, muy entretenido. Luego, con una técnica aún novedosa por estos lados, se presentaron Los Infantes, de Santiago, con “El viaje de Trini”. Empleando la manipulación directa y a la vista, con títeres de tamaño considerable y escenografía móvil, este elenco nos contó una historia de gatos callejeros, conejos y un pato.
Por la tarde, cambiando de locación, se dictó un taller de “Títeres de Papel”, dictado por los integrantes de la compañía Títeres en Peligro, de Valparaíso, de quienes no hemos podido ver su obra “Bitácora del living Run”, pues una de sus integrantes se accidentó.
Al término de este taller, y en el mismo sitio, se presentó la compañía argentino – chilena, radicada en el sur de Chile, “Circe Títeres”, que presentó “Pedro y la abuelita”, títeres de guante con muy buena llegada a los niños. Cerró esa jornada de representaciones, nuevamente, “El Regalo” de Antofagasta.

Pero el día no había concluido allí. Nos trasladamos a las instalaciones del Jardín de Infantes de Santa Adriana, donde en una de sus salas se realizó la exhibición de los títeres confeccionados por los niños del jardín: pequeños guiñoles hechos por manos sabias. Y en ese contexto, en ese lugar pregnado de inocencia, se llevó a cabo el homenaje a dos grandes del oficio: el matrimonio de Pepe y Nena Ferrari. Invitados para la ocasión, asistieron dos de sus tres hijos (pues Paola reside en País Vasco): Ariel y Patricia, acompañados de sus respectivas familias. Y, también, se hizo presente el titiritero y cuenta cuentos Carlos Cervone. El encuentro fue muy emotivo; se leyó una pequeña biografía, se contaron anécdotas, relatos y testimonios. Se vieron fotografías y se reflexionó.

Ultimo día, el domingo, arrancó con un desfile pasacalles por el barrio, en el que participaron los niños del Taller La Granja y todos los titiriteros, además de quién quisiera unirse. También desfilaron los títeres: unos gigantes y otros no tanto. El desfile fue cubierto por la televisión. Se invitó a los vecinos a unirse a la caravana y, luego, asistir a la función de cierre.
Al final de la marcha tuvo lugar el “Show de Títeres”, de Hermanos Olmos, de Santiago. Un espectáculo muy sonoro y colorido, con unos bocones que cantan y la conducción del inigualable Osito Totito.
Y ese fue el cierre del encuentro. En realidad, los asistentes tuvimos un último almuerzo (sin Judas), emotivo, en el cual nos despedimos y deseamos lo mejor.

Debo agregar que trabajaron también los vecinos en: el acarreo y manejo de los equipos de audio y luces; en la cocina; en la organización; en la asistencia; en la parte administrativa. La organización del Encuentro contó con el apoyo de la Municipalidad de Lo Espejo, en cuanto a traslados y alimentos para los cuatro días. También, y es importante decirlo, contó con el apoyo de la comunidad, pues tanto las funciones, como los talleres, se realizaron en la Escuela Nazareno Sur, cuya directora se mostró solícita y atenta en todo momento; también en el salón de actos de la Parroquia Nuestra Sra. Reina de los Apóstoles; en el mencionado Jardín de Infantes, cuyas “tías” fueron nuestras tías por un rato; y, por último, en el complejo deportivo “Multicancha”, del parque Pablo Neruda, donde la organización de vecinos estuvo más que atenta, proporcionando el material necesario para una cómoda realización.

Encuentro de titiriteros, reunión de vecinos, reunión de amigos … importante labor que trasciende el mero hecho artístico. Trabajo de desarrollo social, de motor de cambio y búsqueda. Porque el Encuentro de Titiriteros fue más que una muestra de nuestra profesión: fue el trabajo dedicado y aplicado de personas que dejaron de lado sus labores para demostrar que el barrio vive. Y que sus niños merecen un mundo mejor.

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