Antiguo logo de Titerenet

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Aunque básicamente el espíritu continúa siendo el mismo que en 1999, lo cierto es que son muchas las cosas que han cambiado desde entonces, como debe ser.

Titerenet hace bastante tiempo que dejó de ser un proyecto solitario. Son muchas las personas que de un modo u otro han dejado su huella y que participan de forma activa en hacer realidad este sueño, que va encajando con calzador en un mundo que no estaba preparado para él.

También son muchísimos más los que nos visitan ahora que en 1999. Tendría que rebuscar en un jardín digital de Diógenes para saber cuántas visitas recibía Titerenet en 1999, pero sí os puedo decir, por ejemplo, que en diciembre de 2005 los visitantes fueron 11.460 mientras que en lo que llevamos de año la media mensual, con sus altibajos estacionales, está por encima de las 76.000, con dos meses consecutivos superando las 100.000 visitas.

Es lógico que haya más visitantes ahora que entonces, puesto que 10 años después los internautas son más numerosos. Titerenet tuvo el privilegio de llegar de los primeros a esto de internet e ir preparando el terreno para recibirlos.

Los contenidos disponibles hoy en día en internet apabullan a cualquiera (se calcula que hay más de 185 millones de sitios web) y eso significa que no es sencillo conseguir la atención de la gente, que tiene tanto donde escoger. Ese es uno de los pilares fundamentales de Titerenet: que el teatro de títeres te pueda enamorar también desde internet, donde cada día somos más.

Creo, honestamente, que en ese sentido lo hemos hecho bien (siempre se puede hacer mejor, claro está), aunque es una lástima no poder saber a ciencia cierta a cuántas personas hemos convertido en público o en amantes de los títeres.

Lo que sí sabemos es que hoy existe más y mejor información sobre el teatro de títeres, pero sobre todo que es más fácil de encontrar, y de encontrártela como quien no quiere la cosa… ¡Pum! Títeres.

El que sea más fácil de encontrar nos ha llevado a que en muchas instituciones, por citar un ejemplo concreto, tengan la facilidad de escribir el nombre de una compañía de títeres en Google para obtener un teléfono, en lugar de tener que levantarse y rebuscar en un archivador. Lo que pocos se imaginan es que detrás de ese pequeño milagro tecnológico no sólo está Google.

El que resulte más probable que te encuentres con los títeres al buscar cualquier otra cosa, como ocurre cuando buscas información sobre el escultor hiperrealista Ron Mueck -otro ejemplo concreto- es un beneficio poco evidente para la mayoría de titiriteros, pero algo realmente valioso para el teatro de títeres, porque es la oportunidad, cada día más difícil, de ganar un nuevo espectador, alguien que no tenía ni idea de qué es un títere.

Pero el llegar cada día a más gente, o para ser más exactos que cada día llegue más gente a ti, porque no dejas de ponerte en medio, es un arma de doble filo que ha matado a más de un proyecto en internet.

Más gente quiere decir más trabajo, más dedicación, mayor compromiso, un servidor más potente… más gasto, más costes.

Todas estas cosas están muy bien si tienes en mente un proyecto empresarial, al fin y al cabo se trata de más trabajo y oportunidades, lo que bien gestionado debería convertirse en mayores beneficios. Pero cuando no partes de una visión comercial, esas fantásticas oportunidades de trabajar más se convierten en una fuente inagotable de tensiones de todo tipo.

Titerenet, lo reconozco, está aún traumatizado desde hace años por los cambios que supusieron pasar de ser “sólo” una pasión absorbente a ser algo que además requiere un soporte financiero para poder existir. Es como cuando empiezas a hacer teatro por diversión y un día te das cuenta de que estás tan enfrascado que te has olvidado de cómo vas a pagar el alquiler. O decides dedicarte profesionalmente a ello, o lo dejas.

En cualquier caso, el tiempo y sobre todo las acciones del día a día van difuminando ese trauma -propio por otra parte de los momentos de maduración y crecimiento- que se acabará transformando en experiencia.

A día de hoy, lo mejor de Titerenet -independientemente de lo que se haya podido conseguir para el mundo del títere- son sin duda las personas que se han acercado a arrimar el hombro, algunos con una trayectoria y un equipaje que dejan pequeña esta locura al tiempo que la refuerzan, todos con una pasión y una calidad humana que te hace sentir afortunado de ir en el mismo barco, a pesar del mareo de un mal día en medio del océano.

Ahora, sin abandonar nuestros principios y nuestra razón de ser, estamos al final de ese proceso de cambio, obligados por la supervivencia que queda vinculada de forma irreversible a las personas e instituciones que hacen posible el teatro de títeres, como debe ser.


Publicado el Miércoles 2 de septiembre de 2009

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