No abundan por la capital del reino español los espectáculos de teatro negro con títeres, así que el pasado día 12 nos presentamos en el Teatro Bellas Artes. Tras el telón aguardaban Bosquimanos Koryak, compañía uruguaya con una atractiva presentación: teatro negro con muñecos de hasta cinco metros de altura. ¿Había o no había que acudir?

Olej, el maestro de ceremonias y el equilibrista.
Patio de butacas y anfiteatro abarrotados de público familiar. Las luces, -todas pero todas, claro- se apagan y el espectáculo brota de la más negra oscuridad. Sin poder hablar de argumento o tramas, lo que vamos a ver es narrativamente simple: una función de circo. Una mágica función donde un jefe de pista va presentando los diferentes números. Malabaristas con malabares vivos, equilibristas de lo imposible, acróbatas sin miedo a nada.
El jefe de pista cuenta con un desastroso ayudante, el pequeño Olej, que quiere mostrar al público su truco de aprendiz de mago. No podrá realizarlo hasta que, al final, con el apoyo del público, el maestro de ceremonias acepta. Éste será el punto y final de un muy buen espectáculo.
Cada número es una pequeña joya fluorescente, bien trabajado, perfectamente ensayado y manipulado, coronado por la música adecuada. El ejercicio de compenetración entre los seis integrantes de la compañía, así como su demostración de manipulación, son de quitarse el sombrero. Quedan patentes sus ocho años soñando y haciendo soñar en el teatro negro.
Así, el resultado final es brillante y deja buen sabor de boca, como se suele decir, en niños y mayores. Y como broche, los titiriteros salen a saludar y hacen una pequeña demostración de manipulación a cara descubierta, a media luz. Las mandíbulas caían y los ojos saltaban mientras ellos agrupados y envarillados daban esa gran vida a sus muñecos.
Estamos ya esperando que vuelvan con su inminente nuevo espectáculo Kaami (El juguete perdido). ¡Vuelvan pronto, Bosquimanos Koryak!
Publicado el Lunes 17 de agosto de 2009
Etiquetas: espectáculos, teatro negro



Desde 1989 trabajo con el teatro negro. Yo empecé en Sao Paulo, y después de 95 me mudé a Floranopolis. Tengo un espectáculo “Juan y el pie de frijol”, que es siempre un gran éxito y ahora viaja a muchas ciudades del Brasil.
Me gustaría contactar Bosquiamanos para intercambiar ideas y hacer talleres.
El teatro negro es muy raro, muy difícil pero es muy mágico.
Tengo muchas ganas de conocer el trabajo de El truco de Olej ….
Abraços
Sérgio
He sido también espectador desde esta representación en Madrid, y lamento no estar de acuerdo con la narración ofrecida por el crítico de Titerenet.
El teatro negro suele sorprender a los espectadores que no han visto o han visto pocos espectáculos que desarrollan esta técnica: el 95% que los que acudían a esta programación de Los Veranos de la Villa. No es mi caso, vi mi primera función de teatro negro hace 25 años, he trabajado a las órdenes de algún director checo y he sido alumnos en varios cursos de iluminación en los que se ha trabajado la luz negra.
En fin, todo este preámbulo es para indicar que ‘El truco de Olej’ no me pareció tan buen espectáculo: entre otras cosas porque si visitas Praga se pueden ver secuencias teatrales que han inspirado, de una manera u otra, esta obra; hay fallos en la iluminación, sobre todo cuando los muñecos van hacia el fondo del escenario; la voz del Maestro de Ceremonias deja mucho que desear, y su ‘Música, música, música’ debería haber pasado por el filtro de otro director, ya que se puede decir siempre lo mismo, sin necesidad de repetir siempre lo mismo.
No quiero que se me malinterprete, no es un mal espectáculo, sino uno muy justito; tanto como su duración, puesto que en la publicidad se dice que la obra tiene una duración de una hora y cuarto y en realidad a los 50 minutos ya estábamos en la calle.
Eso sí, el trabajo de los técnicos de sonido de la sala madrileña es muy bueno.
Saludos
Es raro el tema de la apreciación de los espetáculos, hay algunos que uno los ve y te mueven todo , te parecen maravillosos, y quieres recomendarlo y el mismo visto por otro provoca lo contrario , me parece que influye, el estado de animo y el momento y lugar en que se los ve.
Mi comentario viene al caso de las distintas opiniones opuestas a un mismo espectaculo, lo mismo debe sueder cuando uno envia un video de su espectaculo a que lo evaluen los organizadores de distintos festivales. El show en la sala espectacular, y en el video no pasa nada.
solo es una opinión.
saludos
Es cierto, Jose Perez, la crítica teatral es un tema complejo. Hace un tiempo asistí al estreno de una obra -no de títeres- y al día siguiente tuve la oportunidad de leer la crítica en dos periódicos, El País y Abc, y parecía que cada uno de los que realizaban el análisis había visto una obra distinta. Uno de ellos decía que era una maravilla y el otro encontraba fallos hasta en el color de los tickets.
Con los videos sucede que es otro formato. Decidir sobre una obra viendo imágenes grabadas es como comprar un caballo mirándole el trasero.
El caso contrario a lo que comentas también sucede, es decir, un video espectacular y la obra en vivo que no dice nada.
Saludos