Arte y mascarillas, o tapabocas

Arte y mascarillas, o tapabocas


Fotografía de hesenrre

Conozco un lugar, donde los títeres han quedado cabeza abajo, colgados de un gancho. Esperan. Aguardan el momento en que algún titiritero les preste su alma.

La imagen es triste: huelga de retablos. Tan sólo el viento, sospechoso de contrabando de pestes, pasa por allí. Nadie ríe; nadie aplaude; nadie asiste a esta triste función.

El lugar puede ser cualquier parte del mundo, ya que todos estamos bajo la misma ‘amenaza’. Pero, esta vez, la cosa es por aquí, en latinoamérica, en Argentina. Se ha decretado la Emergencia Sanitaria. Se comenzaron a tomar medidas “serias”, para hacerle frente a la Gripe A, porcina, o como más nos guste llamarle.

A causa de esto, se adelantaron las vacaciones de invierno escolares. En verdad, no se adelantaron. Concretamente, se deja de dar clases para evitar la aglomeración de alumnos en las aulas. Así que este año, en lugar de las dos semanas habituales, habrá cuatro semanas a puro ocio. ¡Qué buena noticia!, hubiese dicho yo cuando era un adolescente; pues me hubiese importado un rábano la gripe y me hubiese ido a disfrutar del tiempo libre.

Pero no es así, porque la dinámica de la medida va para adelante; y, también, para atrás. Habrá niños ociosos, aburridos y con ganas de salir, sí. Pero no habrá donde llevarlos: el decreto impide que se realicen actividades en lugares cerrados. Entiéndase, en nuestro caso, salas o salones. Además, se debe evitar la aglomeración, la junta masiva de personas.

En fin, esto más se parece a un estado de sitio que otra cosa. ¡Eureka!, dije. Quizá, la cosa pase por ahí.

Hasta aquí, se dirán ustedes, no aporté nada nuevo; nada que tenga que ver con nuestro arte. Bueno, no es tan así. Resulta que aquí, en la Argentina, los titiriteros se quedaron sin trabajo, hasta nuevo aviso.
Paradójicamente, los niños, los mejores amigos de los títeres, no pueden asistir a nuestras funciones. Por otro lado, si nuestro espectáculo era en una sala, no podremos abrirla. Por último, en estas dos semanas extra, muchos colegas tenían pautadas fechas en escuelas, las cuales se cayeron. ¡Y los festivales!, si es que hay alguno…

Es curioso. Hace más de dos meses que la Influenza anda dando vueltas por el mundo. Y aquí, como si nada. Incluso, hasta el último domingo, 28 de Junio, día de elecciones, la gripe era algo que estaba allí, amenazante; pero para los especialistas no requería mayor atención que la que se le daba. El lunes siguiente, pasado el escrutinio hostil al oficialismo, la gripe A pasó a ser algo “de temer”, del cual hay que cuidarse, mediante medidas extremas de higiene, de usos y costumbres. La verdad que la política corre por carriles que tienen su propia lógica (ilógica); y cuando deciden, no importa que el agua se lleve todo o nada.

Esto, éste panorama esquizofrénico y paranoico, deja en evidencia cuán débil es la actividad artística por esta latitudes. No en propuestas; sino su situación ante eventualidades de este tipo y ante todo. Como la cultura no es algo rentable, al menos en términos financieros y políticos, los gobiernos poco invierten en ella. Nada hacen por cuidar a los artistas, los cuales deben llevar adelante sus proyectos como mejor puedan.

Hoy no hay función. Los niños están ociosos; los retablos están en huelga y los titiriteros, nosotros, en lugar de tener las manos junto a los títeres, la tenemos soportando nuestra cabeza, mientras que vemos pasar ese sospechoso viento.


Publicado el Sábado 4 de julio de 2009

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