Fotografía de la compañía Bagatela

Fotografía de la compañía Bagatela

Nota de la redacción: El siguiente texto nos llegó en valenciano, escrito según parece por Valentí Piñot, a través de un envío de Alberto Cebreiro a UNIMA España. Lo hemos traducido al castellano. Si hay algún error, tanto en la autoría del texto como en la traducción, por favor deja un mensaje en los comentarios.

Hace unos días moría el actor titiritero Jorge Varela, argentino de nacimiento y castellonense de adopción, moría con la misma discreción silenciosa que caracterizó su vida, no era amigo de grandes pompas y sí de una dedicación llena al oficio del teatro. Un oficio que si en Castellón ya es lo suficiente huérfano, hoy está algo más huérfano que nunca, porque Varela era como el decano del teatro independiente de estas comarcas. Un entusiasta que creía en el teatro como una de las manifestaciones culturales más efectivas para explicar la condición humana.

A la muerte de Varela no le han dedicado gran atención los medios de comunicación, es lo que pasa con quien practica modestamente este oficio del teatro. Tampoco es extraño, muchas veces no se dedica espacio en los medios de comunicación ni a actores o actrices de renombre. Las llanuras de cultura de los diarios cada día son menos de cultura y más de sociedad y chismorreos rancios. La habitual indiferencia que provoca el teatro en los medios de comunicación y en la clase política ha hecho que pasara desapercibida la noticia del traspaso de Jorge Varela, pero las cosas son así.

El escritore y periodista británico Gilbert Keith Chesterton, conocido con el apodo de príncipe de la paradoja, sostenía que el periodismo consiste esencialmente a decir que “Lord Jones ha muerto” a la gente que no sabía que Lord Jones estaba vivo. Pues esto es el que queremos hacer humildemente esta pandilla de personas que manifestamos nuestro aprecio y afecto a Jorge y con más fuerza que nunca a su compañera Amparo Ruiz, también titiritera, dos personas artistas y maestros de nuestro oficio de profesión y de afición.

Quizás mucha gente de Castellón no sepa quién es Jorge Varela. Él y Amparo han sido unos de los impulsores del denominado teatro independiente en Castellón de la Plana cuando se instalaron por estas comarcas a primeros de los años ochenta y fundaron la compañía Bagatela. Bagatela, según el diccionario tanto en su acepción musical como en la otra, es una cosa de poca substancia, de poco valor, nada más lejos de la realidad en el caso de Amparo y Jorge y quienes los conocíamos lo sabemos muy bien. Además de crear sus montajes, desde siempre han colaborado activamente con otras compañías de Castellón, hecho por el cual han sido siempre muy queridos por la profesión teatral. En mayo de 2003 Platea, Asociación de Espectadores les rindió un merecido homenaje como reconocimiento a una prolífica trayectoria.

A su llegada a Castelló intentaron formar un laboratorio teatral dedicado a la formación íntegra del actor, denominado Taller Imagen, que no llegó a cuajar por carecer de ayuda institucional. Como legado al teatro nos deja conferencias, exposiciones didácticas, catorce obras de teatro con la utilización de la técnica de teatro de sombras chinas, las máscaras, títeres de todo tipo, y el teatro de luz negra. Además, la publicación de un magnífico libro “El actor oculto, máscaras, sombras y títeres” que editó la diputación de Castellón y que en la actualidad se encuentra agotado. Quizás estaría bien hacer una reedición.

Hasta la última etapa de la vida, Jorge ha mantenido el espíritu activo y firme. No hace demasiado tiempo, desde su lugar de residencia, Les Coves de Vinromà, animaba a políticos y profesionales del teatro a montar un ciclo teatral de pequeño y mediano formato para hacer llegar a la población del interior espectáculos que hicieran pensar a la gente.

Jorge y Amparo pertenecen a esa clase de comediantes a quienes Joan Manuel Serrat aludía en la canción “El titiritero”, que en la primera estrofa ya ilustra poéticamente una forma de vida: De aldea en aldea / el viento lo lleva / siguiendo el sendero, / su patria es el mundo, / como un vagabundo / va el titiritero. Más adelante continúa: Vacía su alforja / de sueños que forja / en su andar tan largo. / Nos baja una estrella / que borra la huella / de un recuerdo amargo.

Queridos Amparo y Jorge por quien nos enorgullecemos del privilegio de haber disfrutado de vuestra amistad queremos que la desaparición física, más que un lamento, sea una invitación a la reflexión de nuestro mundillo de comediantes y que continuemos aprendiendo de vosotros cosas tan difíciles como por ejemplo la auténtica medida de las cosas.


Publicado el Domingo 28 de junio de 2009

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