
Como bien es sabido, la sombra de Titirimundi es alargada. Por el momento, lo primero que hemos podido videar, a la espera de una visita a Segovia en días venideros, es una de las propuestas que está acogiendo estos días el Teatro de la Abadía de Madrid.
Decididamente, este Richard, le polichineur d´écritoire de la compañía belga Chemins de Terre no es nada convencional. Aunque toca de pasada los títeres y se afianza más en el teatro de objetos, el montaje es en esencia la enloquecida clase de un particular profe de literatura que narra sus versiones de clásicos de Shakespeare a golpe de disfraces, elementos parlantes, histrionismo y bastante humor.
El profesor irrumpe entre el público cargado de libros y se gana al público. Bromea saludando repetidamente, hace partícipes a varios espectadores –dirigiéndose a ellos repetidas veces, pero sin aburrir- y deja que los niños le ayuden con la pila de libros que se le cae continuamente. Una vez en su original escritorio, empieza la clase. Va a hablarnos de Shakespeare. Pero de una forma muy suya…
Richard, este profe enloquecido y entregado, adopta diferentes disfraces para ir contando los clásicos de forma divertida y accesible para los infantes. Una constante de la actuación es el ingenio minimalista de estos disfraces y de los títeres que crea. Basta con hojas de papel, su propia ropa, trozos de carne, pinzas, todo vale y no hace falta nada especialmente elaborado.

El Hamlet de papel en acción.
De lo más remarcable –por su impacto escénico, perfectamente extrapolable a un monólogo oscuro-, la máscara-filete que se planta en la cara al hablar de Ricardo III, que a buen seguro hizo un nudo en la garganta a algún niño. Pero el maestro de ceremonias sabía rebajar continuamente el ambiente al humor infantil, sin desdeñar en ningún momento a los adultos.
Tras los aplausos, nos llevamos en la memoria un puñado de buenas imágenes: Hamlet en papel de periódico, la apertura de agujeros en el filete facial para crear la máscara, Romeo y Julieta como dos guantes abrazados, y la historia de Ricardo III contada sobre una tabla de cortar. Ahí es nada. Imaginación al poder, y que dure…
Publicado el Viernes 8 de mayo de 2009
Etiquetas: Teatro de la Abadía


