Educación especial con títeres

Creo que existe un consenso respecto a los “beneficios” del trabajo con títeres o marionetas, ya sea desde lo artístico, lo educativo o terapéutico.

Desde esta premisa, puedo señalar que la experiencia del trabajo de títeres y marionetas realizado en un sector rural de la Ciudad de Curicó en la región del Maule en Chile, me permite establecer algunas reflexiones acerca del trabajo con niños incorporados al proyecto de integración de un establecimiento educacional.

Al momento de entender que la discapacidad “puede revestir la forma de una deficiencia física, intelectual o sensorial, una dolencia que requiere atención médica o una enfermedad mental. Y que, tales deficiencias, dolencias o enfermedades pueden ser de carácter permanente o transitorio” (Naciones Unidas, “Normas Uniformes”, Estados Unidos, 1994, pág. 11), el trabajo con títeres reviste una experiencia más desafiante.

Artículo de Cristian Vergara Herwitte

Es por esto, que la creación de una pequeña compañía de títeres compuesta por alumnos integrados y alumnos sin discapacidades, enfatiza y sólo puede lograr avances y maravillosos resultados, reconociendo que la experiencia es el punto de partida del aprendizaje, y donde los integrantes del taller consideran a “sus títeres” como una objeto o instrumento mediador, que les permite manifestarse en plenitud. Esto lo pude vivir al escuchar el comentario de una alumna con discapacidad motora en una mano y pierna, quien señaló: “Qué bueno lo de los títeres, ya que podré hacer todas las cosas que en la realidad no puedo hacer”.

A partir de allí, es que esta experiencia educativa de intervención con títeres, en la cual se incorpora a niños, niñas y jóvenes que provienen de un ambiente de privación cultural, en el cual el teatro de títeres no ha sido conocido por ellos anteriormente y sumado a sus discapacidades donde el componente común es un bajo nivel de autoestima y exclusión o discriminación por parte de la sociedad, hace que el espacio del taller se convierta en un lugar cómodo y donde la experimentación artística sea una proliferación de expresiones que van desde su personalidad más íntima hasta la exploración de conductas liberadoras frente al entorno.

Lo anterior, se ve claramente por medio de la disposición, desenvolvimiento y trabajo realizado al asistir al taller, donde manifestaban a través de su títere, claramente su postura frente al mundo (un tono de voz bajo, ubicando al títere en una orilla del teatrillo, sólo asomando parte de la cabeza del personaje, o con la cabeza unida a las manos en manifestación de su contracción física, por nombrar alguna) y donde producto del compartir con sus compañeros y el ambiente de respeto que se vivencia en todo momento del taller, hace que se inicien a expresar con mayor soltura y confianza (aumento del tono de voz, mayor manejo y desplante escénico, relajación corporal de su títere v/s la contracción inicial, aumento del sentido del humor en sus presentaciones, mayor opinión hacia el trabajo de sus compañeros, etc.)

Es así como el desafío para los profesores de títeres y marionetas que deseen incursionar en el trabajo con niños, niñas y jóvenes discapacitados, deben:

  • Querer tener una experiencia de dicha envergadura
  • Sacarse el exceso de racionalidad y manejo de los tiempos (sobre todo en la construcción de los títeres)
  • Convertir el taller en un espacio contenedor (dada la vulnerabilidad o baja autoestima frente al entorno que presentan muchos niños, niñas o jóvenes con discapacidad)
  • Aprender de los recursos con que cuentan los integrantes del taller
  • Conocer los diagnósticos de cada uno

Con todos estos puntos, lo demás es sólo creatividad y aprender a aprender, ya que nada esta dado por medio de recetas mágicas.

Si bien, el espacio del taller, es sólo una actividad que en mi caso se realiza una vez a la semana, se debe tener en cuenta que los títeres y marionetas no será lo único que ayudará o producirá cambios en los niños, niñas y jóvenes, dado que esta experiencia educativa y/o terapéutica dependerá de las distintas etapas de desarrollo en la cual se encuentre cada una de ellos, el entorno familiar y sobre todo, si éste quiere o no participar del taller, dado que la enseñanza o terapia se funde en los intereses y necesidades reales de quien se integre.

No obstante, este artículo pretende sólo ser unas líneas que incentiven a la reflexión, despierten el interés de los titiriteros del mundo que aún no han vivido esta experiencia, dado que esto no se encuentra en enciclopedias, el aprendizaje es únicamente vivencial, puesto que esta estrategia de intervención conlleva además diversos aspectos de socialización, como por ejemplo, el respeto a si mismo, hacia el entorno, el trabajo en equipo, la toma de decisiones, el manejo de la comunicación y por sobre todo, la posibilidad de crear una marioneta y darle vida por medio de su imaginación.

Cristian Vergara Herwitte
Asistente Social
Estudiante de Psicopedagogía
Titiritero

El autor de este artículo es Cristian Vergara Herwitte de Compañía de títeres la maleta.
Este artículo forma parte del concurso de artículos sobre títeres convocado por titerenet y está publicado bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 2.5 España.

Publicado el Lunes 30 de junio de 2008