El títere lineal no se pasa de la raya

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Domingo 25 de Mayo de 2008 (Textos) por José A. Triguero.

Freddy titere
Cuelga tus títeres
de dos dimensiones

Olvidos*

La idea extendida de que los títeres han de ser planos en su personalidad, sólo sirve para encasillar el arte titiritero. El hecho de que se piense en él como algo para niños, y la pedagogía moral que impregna todo lo que se dirige a la infancia, reafirma la idea de que lo importante son las formas “sencillas”, comprensibles y bien subrayadas, para que sean las “más adecuadas”. De este modo los personajes para niños suelen ser planos, previsibles, falsos y faltos de vida. Y además no es raro que hablen de cosas que al niño poco importan, pero a la sociedad de sus mayores sí; y eso, en el fondo, es lo importante: tranquilizar conciencias.

¿Se hacen las producciones infantiles con el mismo respeto y rigor que las de adultos? Para ello, los personajes que se dirigen a ellos han de ser auténticos y no servir a una idea utilitaria. La suficiencia con la que el mundo adulto considera los temas relacionados con la infancia, le impide aprender de sus niños.

Los personajes son una especie de médium, de encarnación, donde el espectador, pequeño o no, se reconoce. Por ello es importante alejarse de la simpleza caracteriológica, dejar que vivan su vida, que descubran por sí solos, que nos sorprendan y cambien… No puedo concebir el teatro, el cine o la televisión para niños, sin procesos, sin transformaciones, sin observación del aprendizaje, sin la complejidad del descubrimiento. ¿Qué es la infancia si no?

Lecoq, por ejemplo, hablaba de tres líneas de fuerza para dar al personaje una complejidad sicológica mayor, enriqueciendo la escala cromática de su personalidad.

Las líneas de fuerza son el carácter que define al personaje y pueden expresarse en tres palabras. Así, tal personaje es travieso, generoso y colérico. De modo tal que podemos jugar y darle todos los matices: es travieso pero generoso; es generoso pero es colérico y travieso. El personaje tendrá, así construido, una gran capacidad de reacción ante situaciones muy parecidas o ante situaciones muy diferentes.

De hecho, son determinadas situaciones las que revelan otros aspectos del carácter del personaje. Al jugar con las líneas de fuerza, la interrelación entre los personajes se hace más interesante y sugestiva. Y el espectador encuentra con más facilidad identificaciones, nexos, referencias, modelos, etc… Y ¿por qué? Porque nadie es plano, nadie es solo bueno o malo.

Si se trata de construir metáforas, alegorías o buscar un lenguaje poético, sí puede ser efectivo que el carácter de los personajes sea lineal. Pero aún así, si el dragón malo, malísimo, tiene un momento de crisis, producimos empatía y con algún ingrediente más hasta nos podemos acercar a la catarsis. Conmueve más un héroe con dudas y que no se comporta como un autómata.

El títere, en especial, atesora un enorme poder que viene de su carácter metafórico, y dentro de ésto, muy especialmente, de la cualidad para crear sinécdoques. El lenguaje del títere tiene la capacidad de representar como parte, un todo maravilloso que se completa en la cabeza del espectador. Podemos sugerir un monstruo al que solo se le ven las zarpas, un ratón gigante al que solo se le ve la cola; si fuera de plano hay una pelea entre gallinas, la podemos sugerir tirando plumas, etc…

El milagro de los títeres está en su capacidad de alusión a una acción, una historia que en realidad ocurre en la cabeza del espectador, obligándole a la placentera actividad mental de imaginar. Si a nuestro público se lo damos todo hecho, se aburren someramente. Nuestra principal herramienta para encandilar a los espectadores es la sorpresa, lo inesperado, los contrapuntos, los contrastes. Todo nos puede sorprender cuando no damos a los personajes y sus acciones por supuestas.

O quizás es que los niños no tienen imaginación, ni curiosidad innata, ni poder de adaptación.

*Olvidos Olvidar es como ceder, es necesario para la convivencia. Pero siempre hay un momento para recordar de nuevo y comprender. Espero no olvidarlo.


3 Comentarios en “El títere lineal no se pasa de la raya”

Bolorino
25 de Mayo de 2008 a las 13:46    

Mmm… estupenda lectura de domingo.

José Antonio Triguero Cano
25 de Mayo de 2008 a las 13:54    

M’agrada molt que sigui així per tu. ¡Gràcies, cap estimat!

Yaloom
25 de Mayo de 2008 a las 22:09    

Estupendo texto. Para los que hacemos terapia con marionetas muy iluminador.

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