
Ángel Suárez, de UNIMA Castilla la Mancha, nos ha hecho llegar la triste noticia del fallecimiento de un gran titiritero.
Amigos acabamos de recibir este email, que os reenviamos para que os podáis sumar a la despedida del gran maestro y amigo de tantos titiriteros del mundo: Don Héctor Di Mauro.
Hasta siempre maestro.
Cachirulo
Actualizado el 17/04/2008 con un mensaje de Rubén Di Mauro.
Asunto: El ocaso de “El Viejo Roble”
El ocaso de “El viejo roble” (al maestro Héctor Di Mauro)
Mi mañana se alarga inocente
sin sospechar lo que vendrá…
“El viejo roble” no se libera de su agonía,
no remonta su vuelo de magia enigmática,
así lo queremos ver, altivo y seguro,
predicando, tan sincero, sus conocimientos
los que atrape en el vuelo y atesoro como “el buen ladrón”…
Y sonó el teléfono con la voz de Quique estrangulada
“El viejo roble” se había dejado caer para siempre.
Tan repentino que su hermano no pudo estar…
Ni siquiera tenía mas vino para ahogar mi tristeza,
con sabor a triunfo, porque él había vencido y nos dejaba,
nadie quería verle así, es ese mi gran dolor, no su muerte.
La mañana más fría de abril del 2008 lo despidió.
Abracé a Raquel y sentí su agonía que nadie pudo contener.
La compañera que se queda con todos sus recuerdos
desde el primer beso ardiente hasta el frió de hoy.
Sus nietas amadas que mostraban en sus ojos la pena,
sus nietos tratando de ser fuertes como el abuelo,
no aceptando verle dormido para siempre.
Sus hijos firmes…todos sus hijos que formaron el clan.
Sus viejos amigos, sus colegas, sus cuñadas, sobrinos y más…
Sus bisnietos, sin comprender del todo, podían captar.
Aquello no era fiesta, ni cumpleaños, ni festival…
Era el ocaso de “El viejo roble”, el que nos enseño su sombra,
cuando el sol quemaba fuerte en Córdoba sin casa y sin pan.
Chao, amigo, compañero de caminos y maestro…chao viejo.
Seguiré predicando, por los retablos, lo que con vos aprendí.
El discípulo
Desde titerenet enviamos nuestro cariño y condolencias a sus familiares, amigos y discípulos. Descanse en paz.
Teatro de títeres la pareja, fundada en 1.951 por Eduardo y Héctor Di Mauro.
Héctor Di Mauro fue distinguido en 1991 con el Premio Konex al mérito en pantomima y títeres.
Actualización 17/04/2008
Reproducimos el mensaje que nos envió Rubén Di Mauro.
A los Directores de Cultura, Intendentes, Familia, Amigos y Colegas :
Primero que nada, agradecer a todos los que me escribieron, y a tantísimos llamados recibidos dándome las condolencias, por sus apoyo, palabras, y su amistad.
En segundo lugar aclarar para los que están confundidos que yo no soy hijo del Héctor, soy hermano paterno, el menor.
Gráficamente sería así:
Francesco Di Mauro (nuestro Padre)
Héctor y Eduardo (sus primeros mellizos) Rubén (yo, su tercer hijo)
Y por ultimo para aclarar también a todos los que me llamaron y preguntaron lo del diario con gran confusión , (y creo que por eso se generó la confusión de mi parentesco con mi hermano Héctor), ya que en “la voz del interior” del próximo pasado lunes, en el articulo donde se publica una nota con la triste noticia de su fallecimiento, no figura mi nombre como otro integrante mas de la familia que lleva el arte de los titeres, seguramente, por un error de imprenta.
Gráficamente en la familia, los que nos dedicamos profesionalmente a los titeres somos :
Héctor , Eduardo y Rubén (hermanos)
Quique (hijo de Héctor) Daniel (hijo de Eduardo)
Lucía (nieta de Héctor) Mauro y Fabiana ( hijos de Daniel y nietos de Eduardo)
Aclarados estos temas, les cuento que la muerte de mi hermano, me dejó un vacío enorme, y un sin numero de preguntas a la vida que se empeña en no responder ninguna.
Mi reencuentro con los mellizos, luego de 20 años de ausencias, ayudó a completar mi circulo de identidad y poder abrir a partir de ese julio de 1999 nuevos círculos, nuevos horizontes, nuevos reencuentros.
Ya a muchos les conté mi historia, como para escribir una novela, pero esta no es ficticia, es real, tan real, que a mi diccionario se sumaron nuevas palabras, como la tan deseada y anhelada por años en la intimidad de mi soledad: HERMANO, y no solo uno, dos, igualitos por fuera y bien distintos por dentro, pero con un gran amor uno por el otro. Yo ya tenia 27 años de edad, una compañera, dos hijas, un trabajo, que mas podía pedir, creía que nada.
Pero por esas vueltas de la vida y el destino, una mentira no dura cien años, la Mara, me ayudó a encontrar lo que faltaba de mis raíces, y ahí estaba yo, con una familia nueva, grande. Con dos hermanos que por la edad, bien podrían ser cualquiera de los dos mis padres. Con sobrinos que por la edad, podrían perfectamente ser mis hermanos mayores. Y también sobrinos nietos que son mis contemporáneos… como para el diván, o para un Oscar, no?…
El Héctor y el Eduardo me abrieron sus almas, sus brazos, me regalaron ternura, me enseñaron este oficio que hoy llevo con dignidad y respeto. Y me confirieron todos sus conocimientos, sin tapujos, en el arte de los titeres, como herramientas para que yo pueda usar en este camino de dignificar el teatro de títeres. Hoy el Eduardo en Venezuela, expresa su desconsuelo cada día que le llamo.
No quiero dejar de nombrar a una especial persona: la Raquel, su compañera de toda la vida, gran fortaleza donde se sostuvo todo el tiempo, madre, maestra y abuela de fierro. La Raquel, que de una u otra manera siempre me tendió una mano cada vez que era necesario, al igual que a la Mara y a mis hijas.
Ahora que me siento con mas ánimo, comparto con todos ustedes, lo que escribí luego de que me llamaron para darme esta triste noticia y de estar en un momento tan duro como lo fue el domingo pasado.
Que suerte que pude conocerte mi querido Héctor,
nunca imaginé sentarme a escribirte, ahora que no te tengo acá conmigo,
porque en mi corazón te veo y te cuento como siempre,
que bendición fueron para mi las intensas charlas que tuvimos juntos,
gracias por contarme siempre cosas de nuestro padre,
por las anécdotas que me ayudan a sentirme mas completo, mas integro,
recuerdo cuando hablábamos, vos con tu mirada tierna me contenías y defendías ante todo.
Que suerte que tuve por los mates compartidos, por poder sentarme a tu lado,
porque pude abrazarte y decirte todo lo que te quiero,
que suerte que tuve cuando me enseñaste todo de los titeres
desde tu mirada como una fortaleza maestra
Tengo grabado en mi corazón, cálidos recuerdos caminando a tu lado
en tu ultima gira por San Nicolás y Pergamino
disfrutarte sintiendo tan grande orgullo
te cuento lo que siempre nos contamos,
siempre ronda la misma pregunta,
veo tu tierna mirada que sin palabras me responde
tanto tiempo separados!
Cuando me senté a escribirte estas líneas
te senté conmigo acá a mi lado
como siempre hasta en este mismo instante
incondicional hermano y amigo.
Ahora que seguro te estarás encontrando con el viejo,
y con algunos amigos que conocí a través de tus anécdotas,
que te abracen fuerte, y todos juntos brinden por el reencuentro.
Gracias hermano, por tus consejos, por tu amor, por tu apoyo,
Gracias por enseñarme este bello oficio que me llena de placer,
por poder poner en palabras lo que me cuesta tanto decir,
Gracias por tu generosidad, por aceptarme tal cual soy,
Gracias por ser mi hermano.
Te quiero pelado.
Rubén.
m@nos a la obra
teatro de títeres
Rubén Di Mauro – Mara Ferreyra
Argüello – Córdoba – Argentina
Web: www.teatromanosalaobra.com.ar
Publicado el Martes 15 de abril de 2008


