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Los que me conocen ya saben la importancia que tiene para mí la música y el sonido en la creación de un espectáculo, por eso me he sorprendido a mí mismo por no haber hablado antes de este libro de Pedro Barea, titulado ‘Teatro de los sonidos, sonidos del teatro’.

El libro está editado por el Servicio Editorial de la Universidad del País Vasco.

Pedro Barea es profesor numerario de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad del País Vasco.

El libro transita entre la radio y el teatro, entre el sonido y el teatro. Es un libro interesante, que yo recomiendo a aquel que esté interesado en los sonidos de la escena.

A modo de muestra dicen que bien vale un botón y el que hoy os muestro es un apartado del libro que se titula ‘Los sonidos de la memoria’.

“Los sonidos localizan el tiempo, aportan informaciones cronológicas, espaciales, históricas, geográficas… que hacen que el uso de la música y el ruido tengan valor semántico más profundo y denotativo que el puramente ornamental y no puedan en muchos casos ser aleatorios. Los instrumentos musicales -y las formas de música- fijan con bastante exactitud una época y a veces hasta una fecha. Los pífanos no suenan en el rock, el piano no acompañaba a Nerón durante el incendio de Roma, Ni Hamlet tocaba la guitarra eléctrica para expresar con mayor vehemencia sus cuitas. Los hombres del paleolítico no usaban metales, o Píndaro no aludía en sus Epicnicios al sonido seco y oclusivo del descorche del champán para celebrar con alegría los triunfos olímpicos. Es decir, que hay sonidos aislados y campos semánticos sonoros asociados que reclaman que el uso de las vibraciones y timbres característicos sea el pertinente para cada ocasión, y no uno cualquiera.

Los ruidos tienen también su currículum. Hay ruidos que han desaparecido, hay ruidos jóvenes o nuevos. Hay ruidos olvidados o prohibidos, ruidos de moda o ruidos tabú. Ruidos en los repertorios de ruidos de uso, ruidos pluriempleados y ruidos en paro. Hay ruidos que empiezan y otros que están pasando a la historia y desaparecerán pronto. Hay modos históricos de evaluar los ruidos desde el punto de vista de su uso o de su significación lo mismo que se puede hacer con las palabras, que también tienen biografía.

Y hay tropos -metáforas, sinécdoques y metonimias- constituidos por puro sonido. Y hay entre los sonidos arcaísmos, neologismos, solecismos y hasta barbarismos. Sonidos viejos, sonidos nuevos, sonidos usados sin propiedad por el modo de combinarlos o por el destino que se les ha dado.

Un barbarismo sería una palabra traída de otro idioma: el gong japonés en el teatro de Brecht, o la txalaparta en el montaje madrileño de 1998 firmado por Rosario Ruiz (en ese ‘Puntila’ de Bertolt Brecht/Rosario Ruiz, sobre el barbarismo de la txalaparta se añade la dificultad de aceptar la evocación simbólica-sociedad arcáica preindustrial, armonía social, tañido utilitario de llamado y no musical… que implica tan significado sonido)”.

Teatro de los sonidos, sonidos del teatro
Pedro Barea
Servicio Editorial de la Universidad del País Vasco
ISBN: 84-8373-244-0


Publicado el Miércoles 30 de enero de 2008