¿Cómo se mueve un títere?

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Lunes 14 de Enero de 2008 (Formación) por José Luis.

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Revisando el material que está disponible en Titerenet me he dado cuenta de que nos faltaba explicar para los aficionados cómo se mueve un títere.
Para cubrir esta laguna he echado mano del libro Títeres y Marionetas que ya reseñamos hace unos años.

La sencilla explicación sobre el movimiento de los títeres está planteada sólo para aficionados, para aquellos que dan sus primeros pasos en el arte de iluminar el mundo por medio de los títeres y las marionetas.

“No serán las aportaciones técnicas las que reemplacen una correcta manipulación. Por consiguiente, hay que hacer evolucionar los títeres en nuestro guiñol, ocupar el espacio delimitado”.

“Queda entendido que, en tus primeras representaciones y salvo algunas excepciones, cada manipulador sólo moverá a un títere. No obstante, en el transcurso de la acción, el mismo manipulador podrá prestar vida sucesivamente a varios títeres.

En el rectángulo del escenario, el títere tiene que aparecer erguido, completamente perpendicular al suelo. Entre bastidores, a derecha e izquierda, es donde se tiene que levantar y preparar para hacer su entrada, o en donde, una vez haya salido de escena, se le hará bajar.

Únicamente los duendes, fantasmas y brujas pueden permitirse aparecer y desaparecer en el centro del rectángulo del escenario.

Otro punto muy importante sobre el cual tenéis que ser inflexibles desde el comienzo de los ensayos es el de la altura del títere. Para un títere, la primera de las atenciones para con el público es la dejarse ver.

Que vuestro títere no se balancee hacia delante y atrás, ni de derecha a izquierda como si se tratara de un metrónomo.

Que las subidas y bajadas de vuestro títere estén siempre justificadas. No hacer una ondulación sin motivo.

El títere encuentra su verdadera posición cuando está perpendicular al suelo. Inclinado hacia atrás pierde toda su prestancia y su mirada ya no llega al espectador.

No daréis vida a vuestro personaje con la punta de los dedos, sino con todo vuestro cuerpo. ¿Queréis hacer correr, saltar, patalear y bailar a vuestro títere? Vosotros haréis con vuestros brazos lo que vuestro títere se halla impedido de realizar. E, inconscientemente, vuestro rostro tomará todas las expresiones de alegría, terror o tristeza de vuestro personaje.

Cuando vuestro títere haya adquirido un buen comportamiento escénico, cuando sepa entrar y caminar, entonces será necesario encontrarle un modo de andar adecuado a su personalidad. Pasos pesados y cansinos para un viejo campesino, saltarines y rápidos para un colegial. Hay que evitar a toda costa ese estremecimiento indistinto que el principiante se cree obligado a dar a todos los títeres. En esos casos, al espectador todos los muñecos le parecen iguales, ya que todos se mueven del mismo modo. Cae entonces en el aburrimiento.

Y un último consejo: sed sobrios de gestos, y lo poco que hagáis se notará mucho mejor”.


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