Títeres y salud mental
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En ocasiones las referencias hacia el teatro de títeres surgen donde menos te lo esperas. En el caso que nos ocupa hoy, nacen de la lectura del artículo Reverón y las muñecas, de Moisés Feldman, donde encontramos referencias interesantes hacia las marionetas tanto del autor como de Jaime Rojas Bermúdez, autor de Teoría y técnica psicodramática.
El artículo en cuestión es una reflexión sobre los últimos años de vida y creación de Armando Reverón -considerado el máximo exponente durante el siglo XX de la pintura venezolana-, en los que se aisló del mundo en su mansión rodeado de muñecas y afectado por la esquizofrenia.
Veamos las citas:
“En algunas terapias de pacientes esquizofrénicos, Rojas Bermúdez utiliza el títere o las muñecas en el tratamiento, y los denomina “objeto intermediario”. La relación interpersonal puede ser algo amenazador para sujetos con predisposición psicótica y a veces difícil de aceptar. El títere o la muñeca están a mitad de camino entre una persona y la alucinación. Es una transición de su propio cuerpo a un cuerpo extraño. Es lo suficientemente irreal y adaptable a cualquier ilusión y más cercano al carácter mágico de las alucinaciones.
Para alcanzar el mundo interior de un paciente y lograr formas de comunicación indirecta, pueden ser de gran utilidad títeres, animales, muñecas, pero también situaciones intermediarias como cuentos de hadas, comedias folklóricas, teatro.
Se pueden utilizar estimulantes o iniciadores físicos, movimientos, danzas; o psíquicos, imágenes o sentimientos sugeridos, y los iniciadores simbólicos: títeres, muñecas”.
También encontramos una cita del aquel gran poeta del arte de los títeres, Javier Villafañe:
“El títere nació el primer amanecer, cuando el primer hombre vio por primera vez su propia sombra; para el títere, como su sombra, vivirá con él, morirá con él”.
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