Cómo hacer una marioneta de tres hilos
Versión para imprimir Viernes 27 de Julio de 2007 (Libros, Taller de Marionetas) por José Luis.

El éxito que ha tenido el post publicado aquí sobre el librito de Oskar Batek me ha hecho plantearme traeros una foto extraída de dicho manual, que pertenece a una obra de Jan Malík, y explicar muy brevemente cómo puede realizarse.
Lo primero que debemos hacer es agenciarnos una pelota de corcho blanco, no mayor de unos 20 cm de diámetro -puedes elegirla más grande, pero existe el peligro de que no quepa en tu habitación-, dos muelles de entre 5 a 10 cm de largo, unos pequeños palos de madera, unos retales de tela, pegamento, unos trocitos de alambre, tijeras -con punta curva si hay niños delante- y un trocito de metal. Opcionalmente puedes conseguirte una o dos chinchetas y una bolita de madera de 3 o 4 cm de diámetro, todo ello acompañado de una segueta y unos alicates no exageradamente grandes.
Preparamos la mesa, con todos los elementos bien visibles sobre ella -para no perder tiempo a lo tonto buscando los materiales- y empezamos el trabajo.
Lo primero que hacemos es comprobar que la pelota de corcho blanco esté partida por la mitad -si no, pues es lo primero que hacemos- y que el interior esté hueco -si no lo está, mejor compramos otra que sí lo esté-, luego pegamos el trocito de metal en el interior de uno de los semicírculos para conseguir que la cabeza mire hacia abajo, ya que el trozo de metal actuará de contrapeso.
Practicamos un agujero en cada semicírculo -dos agujeros en total- que nos servirán para pasar por ellos los dos muelles, que serán las piernas de la marioneta. Hechos los agujeros, introducimos un trozo del muelle por cada uno de ellos y los pegamos en el interior de la esfera.
A continuación, unimos con pegamento -que no sea cola de contacto, pues disuelve el corcho blanco- las dos mitades, de tal manera que los dos muelles cuelguen hacia abajo -ten en cuenta que son las piernas- y esperamos unos minutos prudenciales -los que se indiquen en las indicaciones del pegamento- para que queden bien sujetas ambas mitades.
Ahora debes tener una bola blanca a la que le cuelgan dos muelles y que posee en su interior un trozo de metal a modo de contrapeso. Bien, vamos por buen camino.
Ahora forramos la pelota con los retales de tela para que la marioneta quede caracterizada a nuestro gusto. Le puedes poner la ‘piel’ del color que gustes, que lleve gorrita, peluca o sombrero de copa. Con un trozo de fieltro hazle los ojos, fondo blanco con pupilas grandes de un color llamativo. Para la nariz le puedes poner una chincheta de color, o recortar también un trozo de fieltro de un color que destaque sobre la ‘piel de la marioneta’. Lo importante, es que decidas lo que decidas, dejes que un hilo salga de la nariz hacia arriba, pues ese será uno de los hilos que lleguen hasta la cruceta y te ayude a manejar la marioneta.
Recapitulemos. Ahora debes tener una bolita con su piel, su pelo o gorrito, ojos, nariz -con hilo incluido- y cualquier otra gracia que se te haya ocurrido -la boca no es imprescindible, pues existen seres esféricos con ella y sin ella-, y si ves ese proyecto de marioneta sobre tu mesa es que vas por buen camino.
Aparte haremos una cruz ‘+’ con dos trozos de madera. La puedes hacer clavándola sin más o haciendo una muesca para que un trozo de madera encaje dentro del otro.
Cuando tengas la cruz -¡cuántas cruces hay que llevar en esta vida!- practícale tres agujeros en tres de sus extremos para pasar por ellos los hilos que moverán a tu marioneta a la gloria.
Construye dos zapatitos o pídeselos prestados a algún muñeco que ya no esté en uso. Si decides construirlos, ten en cuenta que no es necesario que tengan forma de pie. Una solución muy usada es partir de una esfera de madera -pequeña, eso sí-, partirla por la mitad y que cada una de ellas sea un pie de la marioneta. Pega el final de cada uno de los muelles al pie o zapatito una vez terminado.
Atraviésale la cabeza de lado a lado con un alambre, retuerce los bordes y ata un hilo a cada uno de los extremos de los alambres. Serán los que te servirán para que la cabeza oscile hacia los lados y para que tu creación pueda caminar.
Ahora sólo te falta atar los tres hilos a la cruz, pasándolos primeros por los agujeritos que ya antes has hecho.
¡Ya está!, te habrá salido mejor o peor, pero ya tienes sobre la mesa una marioneta de tres hilos que te pide a gritos que la saques a pasear.
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