La voz orgánica del títere en cine o televisión
Versión para imprimir Miércoles 25 de Julio de 2007 (Textos) por José A. Triguero.

Olvidos *
En una entrada anterior a la aparición de “Olvidos” en titerenet, traté de aclarar algunos conceptos sobre la utilización orgánica de la voz. Me ha aparecido interesante rescatar ese texto e incluirlo aquí, aunque sea de una manera poco ortodoxa. Al fin y al cabo, quizás este no sea el lugar más adecuado para cultivar coherencias y formalidades de cara a la galería. En aquella ocasión me refería al títere en estos términos:
Por otro lado, podríamos decir que el títere es un objeto o material inerte condenado a sobreactuar; ésto ayuda a que las voces impostadas y falseadas sean verosímiles. Cuando el titiritero emite su propia voz, el impulso del actor manipulador dará, de manera automática, la organicidad necesaria al personaje, siempre que exista la proyección adecuada, que es lo que hace el marionetista con su instrumento: lo dota de vida a través de esa energía que circula entre ambos: su propia sinérgia. Conexión entre el cuerpo vivo y el objeto inerte.”
y después cerraba con una promesa:
Nota.- En televisión o cine - y éste es el caso de Los Lunnis de Televisión Española- se utilizan audios grabados para realizar cada secuencia, así que el problema de la organicidad es bien distinto. ¿Cómo es el diálogo del cuerpo del títere con esa voz grabada? Prometo pensármelo.”
Y dado que ésto se publicó el 15 de septiembre de 2006, no quiero cumplir un año habiendo tirado al olvido la continuación natural de aquel escrito:
“La voz orgánica II”
“Hacer bocas”. Lo que da más verosimilitud a los muppets es su forma de hablar; a fuerza de mecanizar el silabeo para no “hacer bocas” nos olvidamos de que lo importante es el acento de cada palabra y el acento dominante en cada frase. Por ello, es más importante hacer coincidir las bocas con esos acentos que el hecho de que coincidan todas las sílabas.
Por el contrario, si hacemos todas las sílabas pero no acentuamos -abriendo más o menos la boca de la marioneta con mayor o menor intensidad- forzamos la mecanización del silabeo, perdemos expresividad en el habla y aparece una especie de muñeco mecánico, un muppet parlanchín. (Ojo, a veces ésto se puede buscar para subrayar un carácter, un gag o una situación).
Ésos acentos, en las palabras y en las frases, corresponden al énfasis o no con el que hable el muñeco; como en los humanos, hay que buscar una relación entre la voz y los movimientos.
Los audios. Todo lo anterior hay que tenerlo en cuenta en la grabación de audio. Si los acentos, el sentido y la línea de pensamiento de los diálogos están trabajados y bien matizados, “las bocas” saldrán mejor. Y esto es así por una razón muy sencilla, el actor se dejará llevar mejor por un audio que esté locutado con una interpretación más rica, más elaborada. Encontrará fácil su leiv-motiv en la escena y tendrá claros los objetivos y los superobjetivos de su personaje, de la puesta en escena y de la realización.
Para hallar la forma orgánica de mover el títere con respecto a la voz grabada previamente, tenemos que captar bien el ritmo y la melodía de la frase. Por tanto, estos elementos deben sugerir al actor cómo sensorializar lo que se ha interpretado en audio. Las voces deben inmiscuirse en las acciones y reacciones y en los sentimientos y emociones que se locutan.
El cabeceo. Es el gran enemigo porque rompe la dirección de nuestro discurso y emborrona las intenciones del personaje. Pero hemos de tener en cuenta que hay momentos en los que es el único modo de mantener el brazo en alto.
Cuanto más se corta una escena y cuando no existe ese estado de opinión sobre que es mejor sacar las secuencias de un tirón (algunos realizadores se acostumbran a ésto para trabajar lo menos posible en montaje), se gana mucho en éste aspecto y la organicidad sale reforzada. En las secuencias más cortas, la mirada del títere se fija con menor dificultad, ganando en intensidad y verosimilitud.
Apoyo físico. Siempre hemos de tender a la organicidad respetando el carácter antropomorfo de los muppets. El títere refleja, en su cuerpo, la dinámica de movimiento del texto. Es decir, el movimiento del habla es parte del personaje y el apoyo físico es el títere entero, la cabeza, el cuerpo, las manos y las piernas (aunque no se vean). Con los títeres, el espacio que no se ve es muy importante.
*Olvidos
Escribir cien veces en la palma de la mano:
Podemos convenir que el habla responde a un impulso (fuerza) y la mirada a una intención (eje).”
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