Público al aire libre
Fotografía: Bolorino

Algunas reflexiones sobre las ventajas del teatro de títeres como actividad social y cultural.
Estás invitado a dejar las tuyas en los comentarios.

Ahí va una para empezar:
Las historias no suelen ser de ganadores y perdedores; no se centran en la competitividad (ese tipo de estímulos ya lo tienen los niños de sobra).

En general, el teatro de títeres es un arte realizado y controlado íntegramente por artistas. No existen detrás -de forma habitual al menos- grandes productoras, medios de comunicación… intereses mediáticos o de consumo. Historias por seres humanos, para seres humanos. Esto es algo casi milagroso hoy en día. Debería ser patrimonio de la humanidad.

Es asequible. Mucho más que un gran espectáculo musical o evento deportivo. Llega a todas partes y se adapta a todo tipo de espacios (teatros, colegios, plazas, esquinas…)

Contribuye al sostenimiento y a la evolución de las tradiciones orales y cuentos clásicos, y aún así es fuente de nuevas historias.

Tiene mensaje. Rara vez el teatro de títeres es un teatro vacío. Enseña, critica, muestra y puede despertar una reflexión.

Es un vehículo de comunicación con la infancia que no tiene parangón (la televisión es un canal de comunicación de una sola vía, y los actores de carne y hueso -con todos mis respetos- no resultan creíbles en comparación con los títeres).

Encanta a los niños y asombra a los adultos.

Los niños duermen y descansan mucho mejor después de asistir a un espectáculo de títeres (sobre todo si se trata de uno de esos catárticos en los que gritan “¡Por alliiiií!”).

Seguro que se te ocurre alguna ventaja más del teatro de títeres…


Publicado el Viernes 6 de julio de 2007